Los gremios de trabajadores de Ipiales levantaron el cierre del puente de Rumichaca que mantuvieron 18 días para presionar a Bogotá y Quito para que eliminen los recargos arancelarios que deprimen la economía fronteriza. Y lo levantan, porque si lo mantienen durante la Semana Santa, su pérdida sería aún mayor. Los transportistas de Tulcán también reclaman por los aranceles. Hay gremios productivos nacionales que protestan. Conave reporta que el material genético para sus reproductoras viene de Colombia, y conseguir un sustituto resultaría en un incremento de precios de la carne de pollo y huevos de un 5 %. Hay exportadores que se sienten perjudicados. Ancupa informa que Colombia es el 50 % del mercado de aceite de palma. Poder vender por tierra sin duda es mucho más barato que el envío marítimo a destinos distantes.
Ambos países siguieron con mucha atención el encuentro entre vicecancilleres el pasado miércoles 25, en Lima, sede de la CAN. No se llegó a ningún acuerdo. Nunca tuve esperanza alguna de que la reunión tuviese un avance hacia una solución. Petro no tiene intención alguna de abandonar su política de mantener una zona de tolerancia con el narcotráfico en Nariño y Putumayo para alentar a los narcos a incrementar sus cultivos y sacar la droga por Ecuador. Petro prefiere que las mafias se peleen en nuestro país y no en el suyo. Esa es la principal causa del gran auge de la violencia que nos azota.
La canciller colombiana declaró al día siguiente de la reunión en Lima que “nada tiene que ver el tema de seguridad con el intercambio comercial”.
El problema de la violencia, el auge del narcotráfico, el lavado de activos y la corrupción de la sociedad es infinitamente más serio que cualquier inconveniencia temporal por la interrupción del comercio bilateral. Y la medida es temporal. Termina en junio 21, cuando se proclame al sucesor de Petro.
Colombia elige presidente a dos vueltas, y las encuestas las encabeza con gran ventaja Iván Cepeda, el candidato ungido por Petro, quien reafirma su posición de izquierda eligiendo a otro izquierdista de binomio. Cepeda ganará la primera vuelta y espera a su contrincante para la segunda. Hasta hace poco, el principal rival era Abelardo de la Espriella, considerado de derecha dura. Pero de elecciones internas del partido Centro Democrático surge Paloma Valencia, quien escogió de binomio un político hacia su izquierda, y saltó al segundo lugar. De calificar Cepeda y Valencia a la segunda vuelta, es probable que los votos de Espriella vayan a Valencia. La cosa no es tan clara si es Espriella quien enfrente a Cepeda.
De ganar Valencia, el problema se desvanece. Centro Democrático es el partido de Alvaro Uribe, y recordemos que en 2008 Uribe rociaba con glifosato las plantaciones de coca y Rafael Correa defendía los cultivos. Fue Uribe quien bombardeó la “zona de tolerancia” que Correa otorgó a las FARC para protegerla de las FF. AA. colombianas; ahora Petro amenaza de guerra a Ecuador porque una bomba que no explotó rebotó a una plantación de coca a cien metros de la frontera. Valencia no mantendría el entendimiento con los narcos.
Si gana Cepeda, seguramente el Gobierno ecuatoriano eliminaría la sobretasa para sentarse a negociar el combate común al narcotráfico.
Hay que ser pacientes. La seguridad es lo primero. (O)