Presidentes “aliados” de los Estados Unidos han sido convocados por el presidente Donald Trump para una cumbre en la cual, supuestamente, el tema central es la colaboración en la lucha contra el narcotráfico.

No voy a entrar en la interpretación geopolítica regional o política interna de cada uno de los países y de cada uno de los presidentes. El tema relevante es cuán efectiva ha sido y cuán efectiva puede ser la lucha contra el narcotráfico repitiendo las mismas estrategias de décadas.

Se atacó al cartel de Cali, se desmanteló supuestamente el de Medellín. Pablo Escobar fue finalmente abatido. Entonces, el centro de gravedad de la distribución, no de la producción que siguen siendo fuerte en Colombia, pasó de ese país hacia México. Aparecieron los carteles de México, de Jalisco, de Sinaloa, etc. Se capturó al Chapo Guzmán, se lo extraditó, y salió fortalecido el “Nacho”.

Con esta evidencia, la predicción más segura es que saldrá un sucesor del Nacho. Y si en un furibundo ataque, que pueda incluir hasta la ocupación territorial (supuesto solamente que no se va a dar) se desmantelaran todos los carteles mexicanos, la experiencia y la lógica indican que en alguna otra parte del planeta saldrán carteles de tráfico y distribución. Y si también con un bombardeo superior al de Irán se destruyeran todas las plantaciones colombianas, la evidencia y la experiencia de la historia también nos enseñan que aparecerán plantaciones en otras partes del planeta, ya que la destrucción de la producción colombiana y de los carteles de México, centros de producción y distribución, haría que el precio de la cocaína suba, con lo cual, la sacrosanta ley de la oferta y la demanda nos enseña que otros lugares aparecerán como productores y que otros carteles aparecerán como distribuidores.

Por ello es sorprendente que, como se ha dicho a través de esta columna en ocasiones anteriores, se siga insistiendo en resolver un problema de oferta y demanda solo por el lado de la oferta, desconociendo una ley, que es de las más fundamentales de la ciencia económica, y que todas las universidades de los EE. UU. la enseñan, y que todos los textos de economía de ese país la tienen como una de las piedras angulares de la ciencia económica.

El esfuerzo no puede ser solamente de un lado. Los muertos no pueden estar solo de un lado. Celebramos, aplaudimos el combate al narcotráfico. Lo apoyamos, deseamos todos la destrucción de los carteles y el encarcelamiento de quienes se dedican a este horrendo crimen.

Pero no podemos dejar de anotar que si la misma estrategia no ha funcionado por más de 50 años, no se puede continuar con ella esperando un resultado diferente.

De otra parte, los carteles tienen armas. Vienen de los EE. UU. ¿Hay un operativo de igual intensidad y de igual alcance para evitar este tráfico de armas?

Si la cumbre no trata estos problemas, será un encuentro político más. Se podrán hacer estrategias que en el corto plazo controlen a ciertos grupos, encarcelen a algunos capos, pero el problema no se resolverá en el largo plazo. (O)