El próximo 31 de mayo son en Colombia las elecciones a la Presidencia de la República, en la cual tres opciones son las que se muestran como posibilidad para pasar a segunda vuelta: Iván Cepeda (extrema izquierda y continuismo del Gobierno), Abelardo de la Espriella (extrema derecha y oposición) y Paloma Valencia (derecha y oposición).

A la región le interesa lo que pase con esta, que es una de las elecciones más importantes en los últimos comicios de elección presidencial en Colombia, por diferentes aspectos, entre ellos, la política internacional y de seguridad que liderará quien llegue a la casa de Nariño, porque esto impactará a los países fronterizos como Ecuador y al hemisferio.

Por ejemplo, en la lucha contra el narcotráfico y el multicrimen (minería ilegal, extorsión, contrabando, corrupción, entre otros) estamos perdiendo, un caso específico es que Colombia es el mayor productor de cocaína y Ecuador es un corredor estratégico de tránsito para este mercado. Se requiere urgente un nuevo liderazgo que cambie el modelo de política internacional, para cooperar y apoyarse de actores estatales que le permitan acciones integrales (fuerza y ocupación institucional) en este escenario. Hay que trabajar de la mano con Ecuador.

Los candidatos tienen diferentes perspectivas y propuestas para atender el crimen organizado e inseguridad desde la política internacional, porque en Colombia los grupos criminales pasaron de confrontación contra el Estado a que sea entre ellos, por la lucha por zonas estratégicas en donde ha habido mayor expansión hacia el crimen transnacional como es la zona de Nariño y Putumayo, limítrofes con Ecuador.

Estas son áreas que han sido puntos donde se ha buscado llevar a cabo negociaciones en el marco de la política de paz total, y han fallado. Los hechos demuestran que el problema a Colombia le quedó grande, requerimos estrategia política real y menos discursos.

Cepeda daría continuidad a esta política de paz total como motor de acciones en seguridad, la cual no reconoce y no actúa ante los problemas que desde el territorio colombiano se transnacionalizan por responsabilidad directa de grupos armados que operan en un escenario que ha sido permisivo y les ha permitido expandirse (aumento del 23,5 % en integrantes de ELN, FARC y Clan del Golfo). En el marco de esta política, por ejemplo, ha habido 49 masacres en lo que va del 2026, un aumento y cifra superior en diez años.

Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia son contrarios a dar continuidad a esta política. En vía internacional, Abelardo dimensiona la integralidad del problema y propone, entre diferentes cosas, actuar en vía del control de las fronteras, entendiendo que las amenazas son híbridas, destacando las economías criminales con conexiones a través de corredores internacionales y la presión territorial transfronteriza. Paloma Valencia, entre distintos aspectos, propone fortalecer la inteligencia estratégica y la cooperación internacional desde el reconstruir y fortalecer las relaciones en estos asuntos con apoyo extranjero, esto articulado a un aumento en gasto de seguridad y defensa.

Estas son unas elecciones definitivas para el hemisferio. Importan para los problemas en seguridad que se tienen en la región y por eso impactan al Ecuador. (O)