Desde los Estados Unidos, donde reside, el experto ecuatoriano y exministro de Agricultura Pedro Álava González, auspiciado por la Asociación Panamericana de Ingenieros Agrónomos, dictó con gran suceso una conferencia sobre el inminente arribo del famoso evento natural denominado El Niño, que los estudiosos han convenido en llamar ENSO o “fenómeno natural en el Pacífico ecuatorial que oscila entre fases cálidas (fenómeno El Niño), frías (fenómeno La Niña) y neutras…”, haciendo énfasis en el impacto que tendría en la agricultura y formulando recomendaciones a los poderes públicos y empresarios privados para que lo reciban debidamente preparados. La preocupación se acrecienta por la alta probabilidad que se manifieste con mucha intensidad, que lleva a la memoria los aciagos hechos de los años 1982-1983 y 1997-1998, que dejaron huellas aún no revertidas totalmente.
Es un fenómeno climático mundial de afectación no uniforme en todas las latitudes, pero siempre impactando en la temperatura y las precipitaciones, como el que se avecina que tendría lluvias intensas y duraderas, temperaturas altas en el océano ecuatorial, además influenciado por las corrientes de aire, antes era de aparición cíclica, pero en los últimos años se ha vuelto más frecuente y destructivo, que al decir de los científicos obedece a una directa influencia del cambio climático, aunque no lo origina sí lo exacerba y acorta su periodo de presencia.
El último de los más destructores fue el de los años 1997 y 1998, de larga duración (desde octubre de 1997 hasta noviembre de 1998) terminó con cultivos establecidos, unos recién sembrados, otros antes de cosecha, impidiendo nuevos por imposibilidad de preparar terrenos y escasez de semillas. Dejó múltiples lecciones para prevenir desastres. La CAF financió un estudio de amplia difusión, instrumento de gran valía para los actuales líderes públicos y privados, nunca será tarde para adoptar medidas preventivas, sobre todo en lo fundamental que es asegurar el abastecimiento de alimentos para la población, principal desafío para el Ministerio de Agricultura. Dentro de esas acciones preventivas resalta la propuesta del insigne creador de proyectos sociales, como el ideado por el connotado arquitecto Fredy Olmedo Ron, penosamente fallecido hace pocos días, socio de la fundación ambientalista Leancon, auspiciada por el complejo educativo Lemas, autor del diseño y construcción de una económica casa flotante hecha de caña guadúa, con provisión de agua pura, con filtro del mismo material y un huerto también insumergible que cubriría las necesidades de subsistencia familiar en los lugares inundados.
Mientras que, por su lado, el ingeniero Pedro Álava González propuso la preparación de un mapa de riesgos agrícolas que ubique los sitios vulnerables, señale y dote de puntos de amparo a las poblaciones en peligro de riadas y de asistencia a los poblados aislados, proteger a otras de la penetración de crecientes marinas y desborde de ríos y esteros, que el fenómeno traería aparejado. El estudio de impacto sería de gran utilidad para precisar las áreas en serios peligros y aquellas altas donde se podría cultivar con éxito, especialmente arroz y maíz. (O)