Por la pasmosa velocidad de las comunicaciones, pudimos contemplar enfrentamientos armados al poco tiempo, o casi al mismo tiempo de producirse, entre un poderoso cartel de la droga mexicano y la fuerza del orden del Estado mexicano, en que esta pudo imponerse y liquidar a su líder, el apodado Mencho.

El cartel es tan fuerte que pudo resistir actos de increíble violencia; las bajas fueron similares entre los contendientes; no sabemos si el cartel continuará realizando actos de violencia; tampoco sabemos si puede activar resistencia en otros lugares del mundo como en Ecuador, donde parece estar aliado con grupos terrorista locales, para lo cual nuestras fuerzas militares y policiales, seguramente, están preparadas. Según la información internacional, las fuerzas mexicanas actuaron solas en el terreno, y su cooperación con Estados Unidos fue la de compartir, intensamente, información de inteligencia.

Esa cooperación internacional de inteligencia nos es vital en Ecuador. No conocemos cuán debilitada ha quedado la estructura del cartel con la muerte de su capitán y cómo será reemplazada.

Por esta velocidad de las comunicaciones conocimos que la Corte Suprema de los Estados Unidos, hace pocos días, dictaminó que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, carecía de facultades para imponer aranceles a los productos que importaba de otros países, como lo ha hecho constantemente, declarando, formalmente, que esta facultad le corresponde al Congreso.

Los importadores ya están demandando la devolución de lo pagado.

El presidente Trump ha criticado duramente esta decisión de la Corte Suprema y, con mayor dureza a dos jueces de la Corte (de los tres que él nominó en su primer mandato y luego fueron aprobados por el Senado). Se sintió traicionado por ellos, a pesar de que los jueces, una vez nombrados, son independientes y vitalicios. El presidente Trump aceptando, a regañadientes, la decisión de la Corte Suprema y fundándose en otras disposiciones que ha mencionado, ha impuesto nuevos aranceles con un total, hasta aquí, de 15 %, con lo cual ha quedado, además, un ambiente de incertidumbre sobre eventuales nuevos aumentos.

La incertidumbre sobre aranceles de los Estados Unidos le ha afectado al Ecuador, quien estaba discutiendo un acuerdo comercial directo que ha quedado en suspenso, según se informa.

Esta incertidumbre general está afectando, también, internamente a nuestro país.

El Gobierno y la Asamblea han dictado una ley con regulaciones al gasto público de los organismos seccionales, a la que me referí hace una semana. Como el Gobierno central se ha mantenido en su posición, los organismos seccionales han presentado ya –o están presentando– demandas de inconstitucionalidad para que sean derogadas por la Corte Constitucional. Ojalá hubiera un acuerdo entre estos organismos del Estado para que cesen las manifestaciones públicas que ya se han producido. La eventual resolución de la Corte debería fijar las reglas para el gasto público, aplicables tanto para el Gobierno central como para los seccionales. (O)