Barrimos los pisos de las viviendas, locales comerciales, consultorios, etc., dos veces en la mañana, dos veces al mediodía, dos veces en la tarde, dos veces en la noche; una gran cantidad de polvo gris molido, parecido al cemento molido. Si limpia con agua se convierte en masa, un lodo.

Las noticias dicen que los vientos traen las cenizas que está botando el volcán Sangay hasta la provincia de Guayas y por eso Guayaquil se ve oscura, con ‘neblina’, que no es tal, sino que es el ambiente cargado de polvo volcánico. La ropa húmeda recién lavada, cuando la tiende en el patio, al secarse la sacude, sale polvo.

En la pandemia de coronavirus que provoca gripes, dolores de garganta, complicación de pulmones, etc., las personas se ponen peor respirando cenizas volcánicas, por eso las consultas médicas son por problemas de irritación de ojos, faringe, malestar respiratorio... Los enfermos de COVID abren ventanas, puertas para airear la casa, de dicho virus; pero en esta época se les mete cenizas. (O)

Eladio Martínez, Guayaquil