Eckhart Tolle una vez dijo: “¿Quién eres tú y qué hay en el universo que no seas tú? Tú estás aquí para permitir que el divino propósito del universo se despliegue, esa es tu importancia”. Y es que nos pasamos la vida pensando en nuestro pasado y tratando de vislumbrar nuestro futuro, cuando los profetas siempre nos han sugerido que la verdadera vida es hoy, “ahora” y que el mayor secreto del mundo para encontrar la felicidad está en el interior de nosotros mismos, en nuestra alma, que es lo único verdadero, infinito e inmortal.
Nos aferramos al pasado y hacemos que las heridas que hemos sufrido no cicatricen, las removemos cada día y nos aferramos e insistimos en lo que ya pasó, para justificar nuestra falta de valentía para enfrentar nuestro hoy. El pasado es como la estela que va dejando el barco que con el tiempo se diluye; así que limpia tus lágrimas y sigue, la vida es muy corta y tiene un final y depende de ti, y solo de ti, ser feliz.
Es cómodo culpar a otros nuestra falta de acción, nuestra ociosidad, nuestra desidia y cómo muchos buscan en las adicciones su tabla de salvación, que poco a poco los terminará llevando al oscuro mundo de la inutilidad.
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Despierta y entiende que la vida es hoy y que solo la oración, el estudio, el trabajo y el amor serán las mejores armas para que emprendas en tu revolución interior, que te conducirá por el camino del éxito; todo depende ti, de tu corazón, tu alma, tu mente y tu decisión de ser mejor. Ahora estás en el presente; es hora de empezar a darle un sentido a la vida, a tu vida, que solo tú tendrás que vivirla y darle una justificación, porque nadie se morirá por ti y nadie podrá darte a vivir tu propia vida. Recuerda que existe un pasado, que no es ahora, que existe un futuro, que no es ahora; la decisión es ¡ya!, porque el tiempo apremia. Siempre detrás de alguna nube se oculta el esplendor del sol. (O)
Hugo Alexander Cajas Salvatierra, médico y comunicador social, Milagro



















