En este mundo interconectado donde lo efímero es la norma y lo complejo se torna aburrido, se empiezan a fraguar estrategias de partidos políticos para captar votantes y conquistar conciencias. Es así que las redes sociales con fotos y frases cortas se han vuelto norma para transmitir mensajes, los candidatos. Del mismo modo, los electores cansados de la política de siempre, han encontrado en estos medios sociales una válvula de escape para exponer sus problemas y solicitudes.
Los adolescentes con edad para votar y los menores de 25 años que se han vuelto protagonistas debido al gran porcentaje de votos que representan, continúan sin saber por quién decidirse, o sin interesarse por quién terminará rigiendo su futuro una vez que terminen las elecciones.
Desde el punto de vista de las elecciones legislativas, partidos nuevos y los que son tradicionales aún continúan en buscar figurillas reconocidas debido a sus dotes histriónicos o sus escándalos que las volvieron mediáticas, en lugar de encontrar personas con aptitudes para legislar y conocer de manera profunda el derecho, para que luego no terminen convirtiéndose en levantadores de mano. Además, respecto a candidatos presidenciales, se puede decir que a caudillos de partidos les ha interesado más buscar personas leales a ellos, en lugar buscar un proyecto político, demostrando que su interés es llegar al poder, cueste lo que cueste, y una vez ahí recién ver cómo gobernar. Sobre la política de calle, puerta a puerta, se sigue dando sin pensar en la crisis sanitaria, controles. Finalmente, ciertos periodistas quieren ser protagonistas de las historias en lugar de ser relatores, desnaturalizando los fines de su profesión solo por ganar unos like, “me gusta”, comentarios afirmativos, siendo sus notas menos informativas, y distantes de la realidad.(O)
Francisco Andrés Ramírez Parrales, máster en comunicación, Samborondón