Cicig y su daño colateral

4 de Enero, 2019
4 Ene 2019

Los abusos cometidos por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) durante su gestión desde 2007 incluyen el uso de testigos falsos o de escasa credibilidad (casos Rosenberg y Sperissen/Vielmann), el abuso de la prisión preventiva (caso Max Quirin), la virtual eliminación de la presunción de inocencia (condenas vía rueda de prensa), la dependencia del Ministerio Público (que equivale a nuestra Fiscalía) de una Cicig que a nadie rinde cuentas.

La Cicig goza de inmunidad diplomática y no responde siquiera a un organismo fiscalizador dentro de las Naciones Unidas (ONU) ni de los países que financian su presupuesto, siendo en efecto un organismo de funcionarios públicos intocables con un amplio y evidente poder sobre los órganos de justicia de Guatemala.

Otro problema de la Cicig, que se veía venir desde antes de su creación, es que por su naturaleza temporal no resuelve el problema de fondo que es que Guatemala carece de un sistema de justicia nacional funcional. Aunque ya lo de temporal va siendo cuestionable, pues la Cicig ha sido prorrogada en sus funciones cinco veces y en lugar de haber concluido su labor en 2009 seguirá en funciones hasta septiembre de 2019.

Aun luego de haber estado más de once años en el país, Guatemala sigue siendo uno de los países latinoamericanos peor ubicados en el Índice de Estado de Derecho del World Justice Project. De 30 países de América Latina y el Caribe, Guatemala se encuentra en la posición 26. A nivel mundial, Guatemala se ubica en la posición 96 de 113. Ecuador goza de una posición ligeramente mejor (23 de 30 en la región y 85 de 113 a nivel mundial).

Una república que goza del imperio de la ley no se construye de la noche a la mañana y no conozco de algún caso en el que una comisión de la desprestigiada ONU haya logrado ser la poción mágica que genere el Estado de derecho en una nación en vías de desarrollo. Lo que sí conocemos es que aquellos países que gozan de los mejores sistemas de justicia del mundo los construyeron a través de un proceso largo, gradual y tortuoso. Esa es la historia del Poder Judicial inglés, el norteamericano, entre otros.

La pérdida de fe o esperanza en nuestras instituciones no nos puede hacer perder la fe en que los ecuatorianos somos capaces, como otros grupos de seres humanos en otras partes y épocas del mundo, de resolver nuestros problemas. Recordemos que once años después de una cooperación supuestamente encaminada a fortalecer el sistema judicial, vemos que el jefe de la Fiscalía Especial contra la Impunidad de Guatemala (FECI) declara abiertamente que todo andaría mal si no fuera por la Cicig y que esta debe permanecer en el país todavía 10 o 20 años más.

Cuidado caemos en la falacia de nirvana, de creer que la alternativa de la Cicig carece de defectos frente a lo que tenemos u otras alternativas. Es allí donde quisiera terminar porque se nos presenta la Cicig como la única alternativa disponible. Incluso hay una que se encuentra cerca: Brasil. Eso sí, no espere soluciones mágicas y rápidas. (O)

Cicig y su daño colateral
Cicig y su daño colateral
2019-01-04T00:01:16-05:00
El Universo

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