Apertura financiera

21 de Septiembre, 2018
21 Sep 2018
21 de Septiembre, 2018 - 00h00
21 Sep 2018

En dolarización seguimos teniendo tasas de interés muy por encima de las internacionales. Sucede que la tasa de interés está determinada por factores adicionales a la ausencia de un riesgo cambiario. Estas también reflejan nuestra falta de integración al sistema financiero internacional.

Se dice que el Ecuador no es atractivo porque es un mercado pequeño. Pero cuando se trata de crear una potencia financiera regional, Panamá y Hong Kong han demostrado que el tamaño no importa.

Hay una barrera legal del tamaño de una catedral llamada Código Orgánico Monetario y Financiero (COMF) y un zombi llamado Banco Central del Ecuador (BCE). El COMF es una legislación pensada para un país con moneda nacional y cerrado al sistema financiero global. La existencia del BCE es un peligro latente de que algún día, algún político con determinación lo vuelva a convertir en instituto emisor o lo utilice para ejercer política monetaria. Por ejemplo, no le correspondía “gestionar la liquidez” del sistema financiero, dado que eso en realidad sirvió para financiar el excesivo gasto público.

Las barreras a los flujos de capitales encarecen artificialmente el costo del capital y reducen las opciones disponibles a los clientes actuales y potenciales del sistema financiero. Consideremos los beneficios de un sistema sin barreras a los flujos de capitales y con una regulación financiera mínima. Este es el caso de Panamá.

Hasta 1970, el sistema financiero de Panamá lucía prácticamente igual al ecuatoriano: apenas 23 bancos (los ecuatorianos tenemos hoy 24 privados más 3 estatales). Hoy Panamá tiene 74 bancos privados (la mayoría extranjeros) y 2 oficiales.

Al tener un sistema financiero abierto al mundo, la economía panameña no depende de su ahorro interno para conceder créditos porque se beneficia de la captación de ahorros del resto del mundo cuando escasean los propios. Por esto es que siendo su ahorro doméstico de $ 20.622 millones (33% del PIB), tiene una cartera de créditos de $ 75.787 millones (122%) y $ 82.316 millones en depósitos (133%). Es esta brutal abundancia de crédito y captación de depósitos lo que influye de manera importante para determinar tasas de interés más bajas en ese país.

Panamá es un mercado naturalmente más pequeño que el ecuatoriano –población de 4 millones versus la nuestra de 16,6 millones– y casi triplica la cantidad de depósitos de nuestro sistema financiero que llegan a tan solo $ 28.575 millones (27,7% del PIB). Asimismo, la cartera de crédito del sistema financiero panameño casi triplica la del ecuatoriano que llega a $ 26.652 millones (25,8%). Podemos ver que tanto en cifras brutas como en relación al PIB, el sistema panameño supera con creces al ecuatoriano.

Otra ventaja de esta apertura financiera es que le ha permitido a Panamá beneficiarse de las matrices de los bancos extranjeros como prestamistas de última instancia. Esto le ha dado mayor estabilidad al sistema. Es debido a esto que los bancos en Panamá no mantienen reservas bancarias tan elevadas como los bancos en Ecuador, y esto, a su vez, contribuye a que las tasas de interés sean más bajas.

Dicho esto, el Gobierno no debe revisar las tasas de interés. Debe descartar el modelo financiero cerrado y adoptar una integración financiera al estilo panameño. (O)

Apertura financiera
En dolarización seguimos teniendo tasas de interés muy por encima de las internacionales. Sucede que la tasa de interés está determinada por factores adicionales a la ausencia de un riesgo cambiario.
2018-09-21T00:00:29-05:00
El Universo

Te recomendamos