Sensatez sobre el lodazal

12 de Marzo, 2018
12 Mar 2018
12 de Marzo, 2018 - 00h07
12 Mar 2018

Como lo celebré un par de meses ha, puedo presumir de sesenta años de recuerdos. En esas seis décadas se ha visto de todo, pero por más que rebusco en los recovecos de mi memoria, no encuentro episodio más vergonzoso que los dimes y diretes entre funcionarios y exfuncionarios de este Gobierno y del anterior. Hubo episodios de violencia, de prepotencia y de estupidez meridiana, pero nunca algo tan cenagoso e indecente. Cosas así estaban antes confinadas a las páginas de crónica roja de los periódicos e impresiona ver cómo ahora dominan los espacios dedicados a la actividad política. Cuando creía que con eso lo había visto todo, que habíamos topado fondo, la disputa entre los dos principales partidos de oposición, acusándose de entendimientos y connivencias con el gobierno o con el exgobierno, si bien no tiene ese tufo de bronca entre maleantes, fue gravísima, porque nos ciega la esperanza. Sí, ya se sabe que en 2006 una gavilla embaucó al 80 por ciento de los ecuatorianos y se apoderó del Estado, eso ya sucedió y hay que asumirlo; pero esta insensata disputa entre opositores parece decirnos que no hay alternativa, que no saldremos de este mar de légamo. Da gana de emigrar a otro país, a otro continente o, por qué no, a otro mundo.

Pero en medio de la semana, una noticia a la que no se dio la importancia que merecía abrió una pequeña hendidura en esta oscuridad y nos ilumina con cierta esperanza. Me refiero a la unificación de la Democracia Cristiana con el Movimiento CREO. Tenía que ser un político de talla superior, con visión histórica, como Osvaldo Hurtado, quien dé este pequeño paso que, ojalá, sea preludio de un gran salto para el país. Se trata justamente de unir, de aunar esfuerzos, de converger en grandes objetivos. No refocilarse en disputas cantonales, sino interpretar la coyuntura con perspectiva de país.

Pienso que se puede rescatar lo rescatable de la experiencia del Partido Popular español, gran ómnibus que en su momento recogió a todos los que querían dar una alternativa al socialismo. Por cierto que el modelo planteado ha demostrado en los últimos años cierta fatiga pero, sin olvidar que en el gobierno lo ha hecho mucho mejor que el PSOE, al fijarse en él se desecharán los errores. Se trata de tomar algunas ideas, no de ser como los marxistas que quieren obcecadamente copiar al milímetro esquemas fracasados. Un gran partido que tendrá ciertas líneas ideológicas muy claras, pero que en la mayor parte de campos y matices dejará amplia libertad a cada militante. Un poderoso conglomerado que abarque desde los libertarios hasta los social liberales, incluyendo a conservadores, social y demócrata cristianos. Los temas intocables serán la estructura republicana, el Estado de derecho, el imperio de la ley y la economía de mercado. Las diferencias a partir de aquí se resolverán por consenso y, en última instancia, por mayoría, dentro de una organización sin dogmatismo ni caudillismo. (O)

Sensatez sobre el lodazal
Como lo celebré un par de meses ha, puedo presumir de sesenta años de recuerdos.
2018-03-12T00:07:04-05:00
El Universo

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