Aunque la distancia promedio entre el planeta Tierra y Marte es de 225 millones de kilómetros, en Guayaquil los vecinos del noroeste de la ciudad sí han visto a Los Marcianos. De hecho, han sido víctimas de una banda delictiva que se hace llamar así y que se dedica, entre otros ilícitos, al robo de motocicletas.

A inicios de mayo, en la cooperativa Valle Hermoso, sector de Monte Sinaí, la Policía retuvo a dos menores de 13 y 15 años que serían parte de esta banda. Los capturaron luego que se montó un operativo tras la denuncia de un ciudadano de que dos sujetos le habían robado una moto de marca Daytona.

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El robo de este tipo de vehículos se ha vuelto recurrente en el noroeste. Unos incurren en este delito para luego pedir dinero al dueño a cambio de devolver la moto (en una figura de extorsión) o para usarla en el cometimiento de otros ilícitos.

Si bien en Guayaquil, que conjuntamente con Durán y Samborondón integra la Zona 8, operan grandes grupos de delincuencia organizada (GDO), entre esos Los Choneros o Los Lobos que tienen nexos con bandas del narcotráfico internacional: cartel de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, respectivamente, también hay células o subgrupos cuyos integrantes se constituyen en una especie de mano de obra para las mafias más estructuradas.

El coronel Roberto Santamaría, jefe del distrito Nueva Prosperina, señaló a inicios de este mes que las grandes organizaciones delictivas les pagan con droga a estas bandas más pequeñas por los “servicios” que prestan. Los subgrupos se encargan de vender la sustancia en los territorios que controlan y así forjan su propia economía, dando paso a redes de microtráfico.

“Las grandes organizaciones para no generar gasto económico lo que hacen es de la gran cantidad de droga que puede exportarse, ellos se quedan con una parte para pagar todo el proceso que significa la exportación de la droga. De una tonelada se quedan con un kilo y con eso pagan a la organización más pequeña para que custodie, traslade, embale la droga o contamine un contenedor”, explicó el jefe policial.

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De esta manera, las células, subgrupos o microorganizaciones se cobijan en los grupos de delincuencia organizada para los que cometen ilícitos. Adoptan nombres singulares como Bola 8 (también opera en el noroeste de la ciudad), Mafia18, Los Tiburones, que se dedican a delitos como el microtráfico, secuestro y extorsión.

Monte Sinaí, en el noroeste de la ciudad, es uno de los sitios más conflictivos. Varios asesinatos se han registrado allí durante este año. Foto: Jorge Guzmán

A finales de mayo, en un parque ubicado en la ciudadela Floresta 1, en el sur de Guayaquil, dos jóvenes fueron aprehendidos por supuestamente cometer delito de extorsión. Los agentes encontraron entre sus pertenencias sustancias sujetas a fiscalización y una pistola calibre 9 mm cargada con varias municiones.

Serían integrantes de Mafia 18, cuyos integrantes estarían incurriendo en este delito en el sector donde se los capturó. Así lo indicó en aquella ocasión el jefe del Distrito Sur, el coronel Washington Castillo Pantoja, quien agregó que la denuncias en contra de los implicados permitieron realizar el debido proceso investigativo que concluyó con la detención de ambos.

En mayo pasado, 16 presuntos miembros de Los Tiburones fueron detenidos luego de allanamientos a varios inmuebles ubicados en la cooperativa Unión de Bananeros del Guasmo sur. Luego que se denunciara que un hombre había sido secuestrado a bordo de una motocicleta, la Policía que circulaba por la zona reconoció el vehículo y lo siguió.

En una de las viviendas allanadas hallaron a la víctima del secuestro sin vida. El cuerpo estaba en la sala de una de las casas y se encontraba envuelto en fundas plásticas. El hombre había sido estrangulado, indicaron los uniformados en ese entonces.

En la otra casa se encontraron cuatro armas, incluso fusiles con mira láser y municiones.

Renato Rivera, coordinador del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado, cree que no todos los grupos de delincuencia organizada tienen este modelo de gobernanza criminal del que se desprenden células o subgrupos. Mencionó que esto se dio específicamente con Los Choneros, banda de la que salieron otras como Los Tiguerones, Lobos y Lagartos.

“Los Choneros sí tienen este tipo de alianzas con los R7, Fatales y Águilas, pero no creería que la Policía ha identificado células similares para las otras organizaciones. Con esto le quiero decir que esta subcontratación o método de gobernanza criminal solo es aplicable para Los Choneros y va a depender del ‘servicio’ que requieran: sicariatos, seguridad para movilizar droga, venta de precursores químicos”, expresó él.

Delincuencia organizada opera en siete distritos de la Zona 8: estas son las bandas y los delitos que se prevé neutralizar con el estado de excepción

Sobre el pago de droga por los ilícitos cometidos, Rivera considera que esa dinámica se dio principalmente en la pandemia con la heroína que circula en el mercado local en sus derivados mezclados como la H.

“Pero no pensaría que actualmente la gran parte de cocaína que circula en el mercado se la realice como parte de pago para las organizaciones. Sí existe un mercado local de drogas ilícitas importante, pero esta venta de droga depende del mercado donde se mueve cada organización. Al no tener un estudio nacional de uso y consumo de drogas, es muy difícil entender como se mueve el microtráfico a partir de esa hipótesis”, comentó el especialista en economía del crimen organizado transnacional. (I)