A los 34 años de servicio en las filas de la Policía Nacional, Fausto Salinas fue designado por el presidente Guillermo Lasso como el nuevo comandante general de la Policía Nacional. En medio de la crisis carcelaria y disputa de bandas delictivas organizadas, la nueva autoridad deberá enfrentar la falta de recursos tecnológicos, vehiculares y de personal.

De momento prevé contener la lucha contra la delincuencia y mediante un plan de fortalecimiento espera reducir los índices de violencia en un país que a pesar de mantener un estado de excepción en tres provincias, no ha logrado terminar con las muertes violentas.

¿El estado de excepción decretado en Guayas, Manabí y Esmeraldas ha funcionado?

Sí, hemos fortalecido la presencia de la Policía y las Fuerzas Armadas en Esmeraldas, Manabí y en Guayas, especialmente en Guayaquil. En el análisis que hemos realizado vimos la curva de tendencia y existe una disminución de la cantidad de muertes violentas que se venían presentando. Si teníamos un promedio de ocho muertes violentas, bajamos a seis. Quizá no sea el impacto que uno esperaría dar en unas condiciones tan críticas, pero salvar una vida diaria es sumamente importante. Quisiéramos tener más recursos y capacidades operativas para intensificar más las operaciones, pero estamos articulados en fronteras, en todas las ciudades del país con operaciones policiales rutinarias y especiales, estamos con los cantones intervenidos, tenemos las operaciones contra la minería ilegal y muchas otras tareas.

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Entonces, la focalización de estos puntos críticos definitivamente ha dado un impacto que se puede mirar en los niveles de contención. La otra parte es también que durante este tiempo se han desarticulado algunas organizaciones criminales y se ha detenido a cabecillas de estas organizaciones.

¿Se debería extender el estado de excepción o al terminar ya se contendrán los niveles de violencia?

Estamos evaluando de forma permanente, vamos a ver los resultados, si es que cumple con las expectativas que tenemos, que son el número de detenidos, de armas, de nichos de inseguridad intervenidos. Ya van 17 sitios donde antes había problemas estructurales y que hoy ya ha llegado la policía y ha intervenido, ha llegado con la recuperación de algunos espacios públicos. Vamos a analizar, si todavía hay más trabajo por hacer, seguramente vamos a solicitar que se ratifique el estado de excepción.

Se destinará más de $ 11 millones solo para Guayaquil, ¿en qué se invertirán?

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Todo el aporte a la seguridad es insuficiente cuando hay una problemática tan grande. Los $ 11 millones están priorizados solamente para una ciudad que es Guayaquil, la Zona 8. Realmente servirá para comprar vehículos, especialmente para las unidades de inteligencia e investigación, y motocicletas.

¿Cuánto necesita la Policía para reforzar y abarcar completamente toda la Zona 8?

Necesitamos no solamente una inversión en la Zona 8, sino en todo el país. Para ello se ha lanzado el plan de fortalecimiento y modernización de la Policía, que ya cuenta con la aprobación del señor presidente y que requiere la inversión de $ 1.200 millones que son $ 400 millones por cada año, a partir del 2023. Esto implica la renovación del parque automotor de la Policía, capacidades tecnológicas, videovigilancia, drones, equipamiento para los policías, infraestructura y muchos otros medios que van a ayudar a combatir a la delincuencia.

Vamos a fortalecer también las capacidades de talento humano policial, mejorar la capacitación virtual de los policías y especialización de algunos policías técnicos en áreas críticas, sobre todo ahora que necesitamos el análisis de la data y también el manejo de especializaciones, por ejemplo, en muertes violentas. Nuestros investigadores necesitan reforzar sus capacidades y competencias.

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Se habló de un plan estratégico ofrecido especialmente para Guayaquil, ¿cuándo estará listo?

El plan estratégico ya fue presentado y desde la operatividad, en la Policía ya lo estamos implementando, se está interviniendo. La primera intervención es la lucha contra las bandas del crimen organizado que ya están siendo identificadas. Hemos operado contra los Chone Killers, Choneros, Los Lobos, y hay algunas operaciones que se van a ejecutar en los próximos meses que obedecen a una investigación de varios meses atrás, que nos ha permitido recabar mucha información, muchos datos que han contribuido a que organizaciones muy peligrosas estén tras las rejas.

¿Le tomó por sorpresa su designación como comandante general de la Policía?

Sí, me tomó de sorpresa. Estaba en Bogotá, Colombia. Teníamos un encuentro con oficiales de la Policía de Colombia, con antinarcóticos, inteligencia, policía judicial, dirección de carabineros y veíamos las estrategias conjuntas que veníamos trabajando, estableciendo algunos planes mutuos. Una vez que me notificaron, recibí la llamada del señor presidente informándome de la designación.

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Usted es el tercer comandante designado en este Gobierno, ¿esto afecta a la institucionalidad de la Policía?

Los cambios siempre generan algún tipo de variación. En pequeñas cosas, porque la Policía es una institución orgánica, se maneja con algunos procesos y lo que se busca con este cambio es reorganizar el equipo para trabajar con el ministro del Interior (Patricio Carrillo). Con el señor ministro ya trabajamos cuando él era comandante general, fui su director de operaciones. También fui su comandante del DMQ, entonces hay una relación de confianza y de trabajo que queremos fortalecer.

El Gobierno le ha pedido, especialmente, que reevalúe las estrategias contra la violencia y la delincuencia, ¿cómo lo va a hacer?

Nosotros estamos mirando todas las estrategias, algunas han sido muy exitosas y algunas que están en marcha están dando su resultado. Lo que necesitamos es precisamente mirar cuál es el papel de otras instituciones de seguridad. Por ejemplo, cómo coordinamos más con Fuerzas Armadas, porque hemos tenido un buen apoyo, cómo coordinar más con Fiscalía y con la justicia para poder mejorar las capacidades mutuas de enfrentar a la delincuencia. Hemos lanzado los encuentros con la seguridad, con los Gobiernos Autónomos Descentralizados para buscar como el GAD y la Policía pueden aportar para la provincia.

Estamos mirando que con cada vez menos capacidades de personal y capacidades logísticas no se pueden alcanzar los objetivos planteados, por ello hay el plan de fortalecimiento de $ 1.200 millones que servirá para equipamiento, pero también la incorporación de 30.000 policías para fortalecer nuestras unidades de inteligencia, investigación y el policía preventivo en los barrios.

Las ciudades han crecido, cada vez están más grandes. Nos toca dispersar cada vez los medios, por eso se requiere implementar el pie de fuerza policial, para poder cubrir todas estas nuevas necesidades que tiene la ciudadanía.

Estos 30.000 policías, ¿cuándo serán incorporados?

Esperamos hacer los llamamientos, cuando ya nos presenten la planificación, para incorporar a partir del próximo año. Ojalá podamos tener en este año algún curso ya iniciado, lo más pronto posible y con un proceso de capacitación mucho más abreviado, más rápido.

Es decir, ¿a qué tiempo se reduciría el curso para que entren en operatividad?

Estamos planificando, por el principio, esperamos que sea un curso de seis meses, anteriormente teníamos un curso de dos años de formación. Estamos mirando, todavía no lo definimos porque hay que mirar cuál es la carga académica de la formación policial.

¿Cuántos policías se sabe que están relacionados con el tema de captación ilegal de dinero?

Tenemos 300 que fueron presentados en una lista de la Fiscalía, en el caso de Big Money. Otros policías que están en el caso del grupo Renacer que también están en una investigación interna y disciplinaria. Hay un caso que se operó en Ambato, la misma Policía con Fiscalía encontraron a algunos policías que estuvieron involucrados. Es un tema que se está analizando, estamos poniendo a órdenes de la autoridad competente cuando encontramos algún problema que tenga que ver con delitos y cuando es un tema interno hay investigaciones de asuntos internos que se ejecutan.

¿Cuántos están involucrados hasta el momento?

Están los 300 de Big Money, las dos personas que estaban promocionando en redes con el uniforme (en Renacer), y en el caso de Ambato fueron detenidos dos policías que trabajaban apoyando esa organización piramidal.

¿Cómo institución es frustrante realizar detenciones y que después las personas salgan en libertad por medio de habeas corpus u otros recursos?

A nosotros nos complica mucho cuando existe alguna mala aplicación de la justicia, que son la excepción, generalmente estos casos son la excepción. Pero, también tenemos experiencias revitalizadoras como el trabajo que se hizo en Yutzupino, por ejemplo. Se hizo una fuerza de tarea donde estaba la Fiscalía, con jueces de altísimo nivel, totalmente comprometidos con el medioambiente y la lucha contra los delitos ambientales.

Cuando se trabaja así vemos que hay un éxito. En Esmeraldas, la lucha contra Los Tiguerones, la misma fuerza de tarea estuvo trabajando con nosotros y también fue un caso de éxito. Aquí va lo del fortalecimiento que necesita la Policía, pero también la Fiscalía y lo demás de la justicia. La Policía pasa pruebas de confianza y estamos constantemente controlados, porque los delincuentes siempre tratan de captar a miembros de las instituciones del Estado y de eso tenemos que blindarnos todas las instituciones.

¿Qué tan difícil es blindarle a esta institución?

Es complejo, porque los tentáculos del narcotráfico, de la delincuencia organizada siempre están intentando ingresar. Por eso es importante la formación que estamos haciendo y la ratificación de las capacitaciones anuales a través del Programa de Capacitación Integral Continua (PCIC), el seguimiento que hacen los comandantes y las pruebas de confianza que tenemos nosotros donde se analizan cuatro factores: pruebas de polígrafo, consumo de drogas, prueba psicológica y estudio socioeconómico.

El tema de las masacres en las cárceles, dos meses después de lo de Turi, ocurrió una nueva masacre y fuga de internos en la cárcel de Santo Domingo de los Tsáchilas. Está desbordado, pero ¿qué se puede implementar o mejorar?

El tema de las cárceles es un problema estructural, un problema que ha venido manejándose mal durante muchos años y que la falta de atención y medidas, desde el diseño de la política penitenciaria, desde el diseño de la infraestructura que se utiliza para retener a las personas privadas de libertad realmente trae muchos problemas. También no se ha fortalecido el sistema de agentes penitenciarios, no tienen un plan de carrera sólido, el trabajo que hacen es sumamente complicado y delicado porque tienen que relacionarse con personas vinculadas al delito, y estas personas siempre van a tratar de captar los beneficios que le pueden dar estos agentes de la ley.

Tenemos un sistema que tiene deficiencias estructurales en cuanto a la infraestructura, deficiencias tecnológicas, la capacidad de monitorear con videovigilancia, por ejemplo, para saber qué están haciendo y despertar alertas tempranas. Tenemos procesos ineficientes, todo eso se está trabajando para revertir, lo está haciendo el SNAI, nosotros como policías les estamos apoyando para que puedan cumplir con su trabajo y una vez que ellos ya estén fortalecidos, tengan los 1.400 nuevos agentes penitenciarios incorporados al trabajo y hayan hecho una clasificación (de los presos), ahora están organizados por bandas, pero lo ideal es que estén clasificados por delitos, los de mínima, mediana y máxima seguridad.

¿Ecuador no está tomado todavía por el narcotráfico?

Está luchando por precautelar la seguridad de los ecuatorianos, es una razón de Estado luchar para evitar que los niveles de violencia que han tenido otros países sigan escalando en Ecuador. Por eso, el primer paso es la contención con los medios que tengamos y ahora lo estamos aplicando con la Policía y Fuerzas Armadas, porque el momento así lo requiere.

Con el fortalecimiento de las capacidades de inteligencia e investigación. Con la desarticulación de las organizaciones criminales de alto nivel, con el seguimiento y la trazabilidad de los dineros de la economía ilegal y golpearles contundentemente para quitarles esos medios, yo creo que con eso vamos a frenar el crecimiento de la violencia.

¿Estamos a tiempo?

Estamos a tiempo, y precisamente para eso son los cambios, para fortalecer las estrategias. No es que va a desaparecer el delito, no es no va a haber más problemas en las cárceles, pero vamos a responder adecuadamente para enfrentarlo.

Se capturó a los posibles sospechosos de asesinar a Miguel Ángel Nazareno, alias Don Naza, un policía también perdió la vida atropellado mientras cumplía su deber, a otro policía le dispararon en su chaleco en un enfrentamiento contra la delincuencia. La Policía está realmente comprometida, trabajando, tiene muchas agresiones, enfrentamientos con la delincuencia, pero esa es la fuerza que vamos a poner para contener el delito y ya cuando consolidemos toda la parte tecnológica, operativa, procesos y fortalecimiento del sistema de justicia, empezaremos a bajar niveles de violencia. (I)