Beatriz Elizabeth A. fue detenida en febrero del 2019 por drogas y, como estaba embarazada, recibió la medida alternativa de arresto domiciliario.

Según lo que dicta la ley, ella debió amamantar por tres meses a su bebé y luego ingresar a la cárcel de mujeres para pagar la condena de diez años que le impuso un tribunal. Sin embargo, no ha estado presa.

Sigue cumpliendo arresto domiciliario en una recicladora de la isla Trinitaria, pese a que su hija ya tiene 4 años y va a la escuela.

Publicidad

El coronel Freddy Ávalos, jefe del distrito Esteros, cuenta que hasta mandó un comunicado a la Judicatura para que revisen este caso, pues comenta que le preocupa la seguridad y la salud de los tres policías (cumplen un turno de ocho horas cada uno) asignados al cuidado de Beatriz.

“Pueden enfermar por lo insalubre del lugar, porque llegan chamberos a dejar botellas todos los días; además, esta señora está procesada por drogas y, si tiene algún problema con los grupos organizados de la zona y le vienen a atacar, al primero al que van a matar es al policía”, dice el coronel Ávalos.

Pero ¿por qué han pasado tantos años con el arresto domiciliario?

Un juez de Familia, Niñez y Adolescencia comenta que el sistema judicial actual (e-Satje) no cuenta con un mecanismo que alerte a los jueces cuando una medida alternativa expire y deba ser cambiada por la prisión.

Publicidad

El funcionario judicial consultado señala que ese control lo debe llevar la secretaria del juez, pero menciona también que cada día llegan decenas de nuevas causas que deben ser atendidas en los juzgados y que esas medidas se quedan.

También indica que hay casos en los que las mujeres se vuelven a embarazar en el periodo de lactancia (90 días dice la ley, pero se puede extender hasta 180) para evitar ir a la cárcel.

Publicidad

“Hecha la ley, hecha la trampa”, dice el juzgador.

Eso habría hecho en dos ocasiones Shirley Karina M., quien tiene casi ocho años con arresto domiciliario en su casa de El Fortín, en el distrito Nueva Prosperina.

456 policías de la Zona 8 dejan de patrullar las calles por custodiar arrestos domiciliarios en turnos de 8 horas diarias

Ella fue detenida en junio del 2016 por tráfico de drogas, pero cuenta con otros tres procesos judiciales: dos por delincuencia organizada y otro más por tráfico de sustancias. Delitos que habría cometido pese a estar 24 horas del día con resguardo policial.

Hay mujeres que obtienen medida de arresto domiciliario al estar embarazadas. Foto: El Universo

“Cada vez que la van a llevar presa se embaraza”, comenta un uniformado que meses atrás la cuidaba en su turno.

Publicidad

A este grupo de mujeres beneficiadas con el arresto domiciliario también se une Grace Samary A., una joven que acaba de salir de la cárcel de mujeres hace solo dos semanas.

Fue liberada luego de que le concedieran un habeas corpus porque tiene dos meses de embarazo y, según sus abogados, dentro de la prisión no tenía los cuidados necesarios.

Ella tenía tres años presa por delincuencia organizada y ahora está en su casa de Santiaguito Roldós, en el distrito Esteros.

El coronel Ávalos también vio su caso al asumir el mando de Esteros y menciona que, cuando ya ella termine de amamantar a su hijo, ya habrá cumplido la mayor parte de la pena de seis años, por lo que cree que ya no volvería a prisión.

El juez consultado confirma que Grace podrá solicitar la sustitución condicional de la pena por cumplir más del 60 % de la sentencia, pero señala que en ese caso hubo una mala lectura de la ley de parte de los jueces, pues insiste en que la medida de arresto domiciliario solo se otorga a las embarazadas que son detenidas.

“Las presas que se embarazan en la cárcel deben pasar su periodo de gestación dentro del recinto carcelario y solo salir para dar a luz y los 90 días de periodo de lactancia. Luego de eso deberían volver a la cárcel. Solo se le puede dar el arresto domiciliario si de pronto esa mujer tiene alto riesgo de aborto”, resume el juez, quien insiste en que algunas procesadas aprovechan esos 90 días para volver a embarazarse y no volver a prisión.

Un pedido similar hizo el año pasado Karla Jamilet M., la única mujer sentenciada por el asesinato del presentador Efraín Ruales.

Su defensa, con un habeas corpus, pidió que le concedieran el arresto domiciliario porque en la cárcel de mujeres de Guayaquil supuestamente no habría el personal médico calificado para atender su gestación.

Ella se embarazó pocas semanas después de ser sentenciada a 16 años de prisión por el delito de asesinato, en grado de cómplice.

Balean a policía que custodiaba a mujer en arresto domiciliario: 255 servidores policiales cada día se asignan a vigilar 85 arrestos en casas de Zona 8

En el distrito Portete, en el Suburbio de Guayaquil, también hay cuatro mujeres con arresto domiciliario por embarazo, y esta semana llegó un nuevo pedido para hacer el análisis de riesgo del domicilio de otra mujer que saldría de la cárcel porque está en periodo de gestación. Así lo reveló el coronel Édison Molina, jefe distrital. Tres mujeres han sido procesadas por tráfico de drogas y la cuarta fémina por hurto.

En el distrito Florida hay también una mujer con arresto domiciliario. Ella fue detenida el año pasado por robo y debería permanecer en su casa, en Samanes, hasta que cumpla los 90 días de lactancia de su bebé.

En el distrito Sur actualmente no hay mujeres con arresto domiciliario, pero su jefe, el coronel Christian Rengifo, comenta que hace solo dos meses le quitaron la medida a una mujer que desde abril del 2022 estaba con resguardo policial en su casa tras ser capturada en posesión de marihuana.

Aunque presentó una prueba de embarazo en la audiencia, la barriga nunca le creció y la Policía incluso mandó una carta para informar a la Judicatura que realmente no estaba embarazada. Además, EL UNIVERSO realizó en octubre del 2022 una nota en la que exponía el caso de esta mujer.

Cerca de 90 arrestos domiciliarios están vigentes en la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón). Al menos 270 policías se ocupan de cuidar a los procesados. (I)