Los billetes caen uno sobre otro. Son cien dólares. Las imágenes del video están acompañadas de una voz de mujer que dice: “Esto solo lo hice hoy”. Según el audiovisual, con 18 años, ella ha encontrado lo que miles de ecuatorianos buscan: ingresos económicos por sobre el salario básico y fácil. Este tipo de posteos enganchó a Julia y a muchos menores de edad, veinteañeros y otros tantos jóvenes en Facebook, Instagram y TikTok.

“Pregunté en un post y me escribieron bastantes personas. Colapsé con tantos mensajes y caí en ese método para supuestamente obtener dinero”, contó Julia, una colegiala guayaquileña de 16 años.

Uno de los promotores que conoció le explicó que para llenarse los bolsillos de dólares tenía que comprar una membresía para acceder a una plataforma digital de supuestos cursos de marketing, que potenciarían su perfil de vendedora. ¿Cuáles eran los productos? Más membresías, de $ 50, aunque también podía vender de $ 100 y $ 300 (que se renuevan cada cierto tiempo), siempre que subiera de rango.

Ella se emocionó, le prestó dinero a su mamá y pagó. Sin embargo, las semanas pasaron, no vendía membresías y quien le había cobrado para entrar al sistema desapareció: “Prácticamente no tuve ayuda de nadie. No tuve ganancias, porque unos eran menores de edad. A otros los padres les decían que eso es una pirámide. Sentía que si ellos me depositaban, ellos iban a ser estafados como yo”.

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Fernando Zambrano, perito en Análisis Financiero de la Función Judicial, calificó de piramidal a este y a otros negocios de movimientos bursátiles y de criptomonedas, que se citaron como ejemplos.

“Una de las alertas es cuando tú te pones en contacto con tu red de amigos para entrar en este negocio. (Eso) es una red piramidal, porque todos van a estar debajo de ti y tú vas a recibir dinero por ellos. Ahora que si es fraudulenta o no lo sabremos al final del ejercicio”, aclaró el experto, quien recomendó a la ciudadanía evitar los negocios que ofrecen una alta rentabilidad en muy poco tiempo y durante crisis.

La fiscal Sobeida Conforme, del área de recepción de denuncias de la Fiscalía del Guayas, sostuvo que la venta de cursos en línea es legítima. No obstante, ella indicó que si se detecta una irregularidad o una persona presenta una denuncia por un aparente perjuicio en una práctica piramidal, la Fiscalía podría investigar los posibles delitos de captación ilegal de dinero y estafa, tipificados en los artículos 323 y 186 del actual Código Penal, en ese orden, cuyas penas son de hasta siete años de cárcel.

“Pese a que el organizador no se lucra, cae en el delito por no tener una autorización legal (para captar dinero). Y cuando no puede cumplir con el resto (de personas), que viene de abajo hacia arriba (sería una estafa), porque los primeros que cobraron dejaron de aportar, lo que hace imposible (mantener el negocio)”, detalló la fiscal.

En el 2020, los negocios por internet experimentaron un auge ante la hiperconexión de la población por el confinamiento debido al COVID-19. En ese año también se registró un aumento de las denuncias de estafa, según los registros nacionales de la Fiscalía: 14.413 en 2018, 17.090 en 2019 y 18.569 en 2020. En tanto que las acusaciones por captación ilegal de dinero disminuyeron de 160 en 2019 a 66 en 2020.

Julia, la colegiala que en la actualidad vende suplementos nutricionales para aportar en su casa, reveló que dentro de la organización se pedía a los nuevos integrantes que grabaran videos para mostrar las supuestas ganancias: “Me decía: ‘Para que ellos crean que tú estás ganando, préstale a tu mamá, a quien sea, súbelo a las redes diciendo que lo ganaste en Time Club’. A todos les decían eso, en un grupo de WhatsApp”.

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Una usuaria le mostró a EL UNIVERSO el contenido de la plataforma digital. Por ejemplo, en uno de los niveles de enseñanza se detalla cómo crear una cuenta de Gmail o cómo elaborar un logotipo en la aplicación Canva. “Un contenido común y corriente”, dijo.

En un ejercicio para solicitar información a promotores de esa empresa, uno de ellos dijo que una de las vías de ingreso de dinero es la publicación de anuncios en redes sociales y que la facturación se realiza a través de sistemas de pagos digitales como PayPal.

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Una joven que también ofrece membresías explicó que si la persona adquirió una suscripción de $ 50 (pago único), solo podrá vender ese tipo de membresía, no así con las membresías de $ 100 y $ 300, que maximizan las supuestas ganancias, pero que sí se deben renovar mensualmente y trimestralmente, en ese mismo orden. El pago de la renovación, detalló, lo recibe el miembro de la organización que la inscribió.

Este Diario solicitó una entrevista telefónica a Javier Alay, principal accionista e imagen de la empresa, pero no atendió el pedido. También se envió una solicitud al correo electrónico que consta en los registros de la compañía. Esta firma tampoco funciona en la dirección que aparece en sus documentos. Un empleado del edificio City Suites Luxury (norte de Guayaquil) dijo que el joven de 24 años era inquilino.

Edificio City Suites, ubicado en el norte de Guayaquil.

En su cuenta de Instagram, Alay publicó en abril pasado que eran “5.000 socios en Insta (medio millón de dólares repartidos con toda la comunidad)”. Esos socios viven en distintas partes del Ecuador y en otros países como Perú, colombia, Panamá y Estados Unidos.

Érika y su hermano Walter, nombres ficticios para proteger las identidades de estos jóvenes de Esmeraldas, también fueron reclutados. “No hemos ganado. Los grupos de chats que ellos crearon los han bloqueado para que uno no pueda comentar”, dijo Érika, quien está arrepentida de haber pedido dinero a su padre para pagar las membresías. Y, aunque no ha presentado la denuncia “para evitar represalias”, pidió a las autoridades que controlen estos negocios.

Ante un pedido de información, la Superintendencia de Control del Poder de Mercado (SCPM) señaló que tiene un plan de monitoreo digital para detectar prácticas que pudieran afectar a otros actores comerciales, a propósito de esquemas piramidales. En 2016 y 2018, se detectaron 10 casos sospechosos, que luego se archivaron porque se verificó que operaban enmarcados en la ley.

La fórmula de capacitar para vender membresías no es nueva y se ha extendido por el continente. En el 2018, los directivos de una empresa estadounidense fueron demandados por defraudación a consumidores, cuyo perjuicio superaba los $ 14 millones. La firma ofrecía ganancias de seis cifras con la compra de cursos en línea a través de membresías. “Sin entregar absolutamente nada, salvo una serie de videos de ‘capacitación’, unos pocos documentos en PDF y las mal llamadas sesiones de coaching que resultaron ser un anzuelo de ventas (...). Los pocos que ganaron algo ni siquiera pudieron cubrir sus gastos de membresía y pagos mensuales. Las personas recibían pago solamente cuando reclutaban a nuevos miembros”, se detalla en el portal web de la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos.

Esta entidad recoge en esa publicación que para llegar a la gente, los demandados utilizaban anuncios y videos en sitios web o redes sociales: “Testimonios engañosos: videos de miembros practicando buceo, haciendo excursionismo y relajados al lado de una piscina mientras el dinero les llega a chorros, sin tener que mover un dedo”.

En Instagram hay otros ofrecimientos de capacitación, a través de sitios web, y de uso de aplicaciones relacionadas con el área bursátil, entre otras. Desde hace varias semanas, el actor Andrés Pellacini promociona a BE, un negocio extranjero, cuyo acceso cuesta $ 800.

“Adicional a esas aplicaciones (de viajes) también tienes aplicaciones que son e-learning, que te enseñan qué es forex (mercado de intercambio de divisas), qué es la criptomoneda (moneda electrónica descentralizada), qué es el trading (negociación bursátil). No solo te dan la aplicación, sino también los tutoriales (...). Ese es un modelo de negocio, usar las aplicaciones. El otro modelo de negocio es usar el multinivel, el network marketing, que es vender la suscripción como si vendieras Netflix”, dijo Pellacini en una transmisión de video que hizo en su cuenta de Instagram el 17 de marzo.

En la transmisión mostró la pantalla de su computador para enseñar el monto que ganó como bono de las inscripciones que han realizado personas que él ingresó: $ 1.050.

“Yo no estuviera dando mi cara ni mi nombre, decir o auspiciar algo si fuera mentira o que te vaya a perjudicar, jamás haría algo así. Por eso me arriesgué yo primero, por eso me metí y dije: ‘A ver, antes de abrir mi bocota y cuidado la cago, porque ha habido mucho fraude con lo piramidal”, comentó el actor. Está pendiente un pedido de entrevista que hizo este Diario.

Mauro Gavilánez, oficial de la Unidad Nacional de Investigación de Delitos Financieros, de la Policía, recomendó a la ciudadanía que evite compartir ofertas de inversiones que llegan a sus redes sociales, más aún si se desconoce el tipo de negocio.

“No promocione este tipo de negocios a otras personas porque está permitiendo que la pirámide crezca. Eso genera una cadena de distribución de información. Si a su red social llegó una información de inversión, no la distribuya, porque eso va a caer a sus propios familiares, amigos”, dijo Gavilánez.

El oficial también sugirió a los usuarios que revisen los portales web de las instituciones de control, si necesitan confirmar la legalidad de una empresa que ofrece servicios financieros con una alta rentabilidad.

“Existe un listado de todas las instituciones financieras que están reguladas por la Superintendencia de Compañías, la Superintendencia de Bancos y la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, e inclusive, en estas mismas páginas se encuentra subida la información de qué instituciones se asemejan con el nombre, que prácticamente son falsas, son captadoras de dinero que han sido detectadas. Antes de invertir cierta cantidad de dinero ingresen a estas páginas, caso contrario eso va a generar una estafa masiva”, advirtió. (I)