El lunes 7 de febrero la Comisión Calificadora para la primera renovación parcial de la Corte Constitucional (CC) anunciaría los resultados de cuáles son los tres nuevos jueces elegidos, después de un concurso de méritos que tomó algo más de cinco meses en realizarse. La presidenta de la Comisión, Vanesa Aguirre, precisó que hasta el martes se recibirán los pedidos de recalificación que presenten los cinco candidatos mejor puntuados y en los siguientes tres días los comisionados los revisarán. Para la comisionada, hubo críticas “infundadas” al proceso y niega favoritismo a favor de algún candidato, como lo cuestionaron dos exaspirantes auspiciados por la función de Transparencia y Control Social. Para Aguirre, quienes sean posesionados en los próximos días tendrán “la responsabilidad de legitimarse a través de sus fallos”.

Esta es la segunda ocasión que usted participa en esta Comisión. ¿Cómo evalúa el concurso que está por terminar?

Ha sido un trabajo arduo y no exento de problemas. El haber llegado a la última etapa nos satisface porque hemos acabado con éxito el corazón del proceso, que era la fase de valoración de méritos y oposición; pero ha sido un proceso largo y espinoso, motivado quizás por intereses de terceros que no amilanaron a la Comisión para seguir adelante con el encargo que el país le dio.

Hay voces que creen que la Comisión debió declarar desierto el concurso por las renuncias de cuatro candidatos y las críticas de falta de independencia. ¿Era imperioso cumplir con los plazos?

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Estamos en un punto en el que al país le interesa mantener la institucionalidad. Este concurso ha sido una muestra de que sí se pueden hacer las cosas, incluso sin recursos. Hubo mucha crítica infundada y desinformada, pero cuando hay cinco personas que tienen la voluntad de brindar su aporte patriótico al país, sí se pueden hacer las cosas. Quisiera ver si con los $ 700.000 que dicen que costaría elegir a un nuevo contralor del Estado y mire en qué etapa se encuentra el concurso. Mis compañeros han tenido ese compromiso de sentarse a trabajar, por fuera de las críticas, en su mayoría, infundadas. No digo que no hayamos cometido errores, todos estamos expuestos, pero ninguno de esos ha sido intencional ni con el designio expreso de causar daño a alguien o mejorar la posición de alguien. Hemos elegido a las personas que por sus méritos y exámenes son los mejores, objetivamente hablando. Habrá que ver qué pasa con esta fase final de revisión y si varían los puntajes. Hemos entregado este trabajo gratuito y sin paga. A la Comisión lo que le interesó es ayudar a mantener la institucionalidad del país, eligiendo a los jueces de la Corte.

¿El que no se asignen recursos es un ejemplo de que el Estado no está prestando atención a este tipo de procesos?

No, no lo presta. No me quejo del apoyo de la función de Transparencia, pero sí es necesario que se prevea el destino de recursos, personal de apoyo, etcétera. Reconozco el trabajo de la Secretaría Técnica de la Función, a la dirección de Comunicación de la Superintendencia de Control del Poder de Mercado, y ahora de la Superintendencia de Bancos, que nos ayudaron. Esto demuestra que hubo un interés de colaborar. Pero sí faltó apoyo. Entonces, sí duele que se critica y no se tiene la más remota idea de lo que está pasando por detrás. Métanse a hacer esto sin paga por seis meses...

¿Hubo decisión e independencia para designar a las autoridades y evitar presiones políticas o disputas internas?

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Creo que se quedan buenos perfiles elegidos. Después de toda esta depuración que hubo desde el momento mismo de la declaratoria de desierto del concurso, ya superada esta fase y viendo que los candidatos cumplieron con los requisitos de forma, calificados los exámenes, se puede decir que son los mejores del concurso. Desde luego, resta por ver cómo se desenvuelven en el ejercicio de una magistratura tan importante. Tienen la responsabilidad de responderle al país frente a los cuestionamientos de que no tienen experiencia u otro tipo de cosas. Tienen la responsabilidad de legitimarse a través de sus fallos.

Estos concursos son cuestionados y al igual que los candidatos ustedes también se exponen.

Para realizar estos concursos se requiere voluntad de servir y de brindar un aporte patriótico. Sí siento que esto ha servido a muchos que quieren posicionarse mediáticamente, pero a costa de verter lodo sobre la honorabilidad de las personas. Que eso juzgue el país de qué tan ético es el actuar de estas personas de criticar sin contar con información.

¿Volvería a participar en una comisión?

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Personalmente, no. Me he quedado espantada de la gente, decepcionada. He llorado por la actuación de muchos. A esta Comisión sí le han dado palo, respecto de la comisión pasada (que eligió a la actual Corte Constitucional). Creo que hubo muchísimo interés en el concurso, pero porque ha habido el interés de personas por desestabilizar a la Corte Constitucional como tal, y a través de esta vía aprovecharon el intentar lesionar la institucionalidad. Hay que preguntarse qué está detrás. Nosotros no tenemos el tiempo ni las energías para andar urdiendo cosas tan bajas como se han sugerido.

¿Las críticas de los expostulantes Jorge Sosa y Carlos Vásquez de favoritismos y que hubo anomalías a qué las atribuye? ¿O sí fueron presionados?

No. En este punto, al concluir este concurso, no queda ninguna duda de que solamente en el momento en que estas personas pudieron conocer sus notas del examen escrito aparecieron las críticas. Hasta entonces, el trato con los comisionados era cordial, muy educado. Pero a partir de ese punto se quebró todo. Lamentablemente, quienes sacaron los peores resultados quieren trasladar su incuria a la Comisión, alegando cuestiones que no son probadas y resultan hasta ridículas en ciertos casos.

La Constitución determina que los candidatos provengan del Ejecutivo, el Legislativo y Transparencia, pero ¿cree que al escogerlos no hay una mirada técnica sino política?

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Sí. Es muy posible que sí. No hay cuidado en enviar buenos perfiles al menos. Pero los elegidos son personas respetables y tendrán que demostrar que son dignos del cargo al que van a acceder, incluidos los elegibles.

¿Cuál es el reto y responsabilidad de los electos?

Demostrar que por fuera de sus merecimientos como académicos están capacitados para resolver problemas del día, prácticos. Que un juez debe resolver con esta visión de que no hay que favorecer a alguien por simpatía o animadversión. Ajustar sus fallos a lo que dice la Constitución, la ley y la imparcialidad.

Quienes sean elegidos van a tener que hacer una transición de las aulas a la vida real.

Los exámenes orales se enfocaron en medir las respuestas en casos similares a los que resuelve un juez. Estos exámenes nos dan cuenta de que tienen el criterio suficiente para dar una respuesta adecuada a un problema jurídico. Ahora les corresponde darle vida a la norma. Este es un problema de los concursos, que quienes se presentan muchos están dedicados a la academia.

¿Cuál cree que podría ser un mecanismo para elegir autoridades, porque hemos probado de todo?

(Raúl) Zaffaroni tenía una frase: “El concurso, aunque no garantiza a los mejores, impide que entren los peores”. Quizás deberíamos empezar a pensar en que se piense en la edad. Antes, para ingresar a la Corte Suprema se exigían 45 años, 20 de ejercicio profesional, cátedra y magistratura, lo que hacía pensar que esto no era para cualquier persona. Cuando nos mandan los perfiles iniciales, había problemas en los candidatos por la edad. Si me pregunta cuál es el perfil para una alta Corte, debería ser una persona que haya podido combinar ejercicio profesional, magistratura con docencia. Pero encontrar eso no es tan fácil, y también es una crítica a esas personas que pueden, pero no han querido participar y aportar. (I)