Con el inicio del paro nacional, convocado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), se avivó el temor de que las principales ciudades del país, como Guayaquil, experimenten situaciones similares a las de octubre de 2019.

Ante esto la alcaldesa Cynthia Viteri recurrió de nuevo a colocar maquinaria pesada, volquetas y camionetas, que pertenecen al Municipio, en los ingresos a la ciudad para evitar el “posible ingreso de manifestantes” y en esta ocasión a desalojar a manifestantes en los exteriores del mercado mayorista de Montebello.

No obstante, esto no evitó que, dentro de la urbe, especialmente en el centro, organizaciones sociales, sindicales y el Movimiento Indígena del Pueblo Kichwa de la Costa Ecuatoriana (Mopkice) lideren movilizaciones cada tarde desde el 13 de junio. Estas marchas han sido pacíficas y está previsto que se mantengan hasta que finalice el paro.

El sociólogo Hugo Lema, presidente de la Mopkice, cuenta que tomaron con mucha molestia estas acciones de parte de Viteri y el “poco conocimiento” que tiene sobre la presencia de este grupo en la sociedad guayaquileña, que asegura ha sido y es clave para el desarrollo económico de la ciudad.

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“Las declaraciones de la alcaldesa han sido despectivas... exigimos mayor consideración y respeto a este pueblo honrado, trabajador, sacrificado y decirle que no somos vándalos ni delincuentes”, subraya y menciona que han estado presentes siempre en Guayaquil en las diferentes movilizaciones de otros grupos sociales, pero reconoce que esta vez la presencia destacó más por ser una convocatoria que nació desde la Conaie.

Según Mopkice existen alrededor de 500.000 indígenas kichwas a lo largo de toda la región Costa e Insular, de estos, 200.000 están Guayaquil.

Su llegada se remonta a más de ocho décadas atrás, desde provincias como Chimborazo, Cotopaxi, Imbabura, Bolívar, Cañar, Tungurahua, pero se acentuó principalmente con la Reforma Agraria en 1964, que dejó un exceso de mano de obra indígena e hizo que estos migren a la Costa en busca de mejorar su calidad de vida.

En Guayaquil, activistas sociales y del movimiento indígena marcharon este 21 de enero nuevamente en apoyo al paro nacional indefinido. No hubo desmanes ni detenidos. Foto de Lizeth Escobar

En el caso de Guayaquil, los miembros de este pueblo indígena tras años de organización social, que comenzó en los años 80, en el 2003 conformaron el Mopkice, así como iglesias evangélicas kichwas, cooperativas de viviendas, cooperativas de ahorro y crédito, entre otros gremios.

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“Con el proceso de organización se desarrolló el proceso de la libre determinación, establecida en la Constitución de 1998 amparándonos en los artículos 83 y 84 y ratificados por la Constitución vigente en su artículo 57, que establece los derechos colectivos... para dejar a un lado el término migrante, chimboracense, María, Manuel de forma despectiva, y se constituyó el pueblo kichwa de la Costa”, comenta Lema y dice que es parte de la Conaie y están reconocidos entre los 20 pueblos y las 14 nacionalidades indígenas que la conforman actualmente.

La principal actividad a la que se dedican los indígenas de la Costa es al comercio, siendo propietarios de puestos en mercados, tiendas, despensas, pero también de otros negocios y entidades financieras. En Guayaquil se asientan en barrios del norte como Bastión Popular, Flor de Bastión, Monte Sinaí, Colinas de la Alborada, cooperativa Pancho Jácome y en el sur, en 7 Lagos, Santa Mónica, Pradera, Guasmo, Perimetral.

Lema rechaza las acusaciones de que las protestas del movimiento indígena han sido financiadas y manifiesta que están basadas en sus principios colectivos y que han sido autofinanciadas.

Por otro lado, manifiesta que como organización algún momento esperan poder abrirse camino en la participación política en Guayaquil, algo que ya han hecho en otras ciudades.

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“Esperamos que algún momento surja algún líder desde nuestro pueblo que pueda participar en el ámbito político”, dice y menciona que con su llegada a la política buscarán que otros movimientos dejen de apropiarse de la wipala, bandera que corresponde a las nacionalidades indígenas.

En tanto, entre sus principales logros alcanzados como pueblo indígena, Lema destaca ser los precursores y forjadores de la educación intercultural bilingüe kichwa en la Costa. Menciona la existencia de ocho unidades educativas comunitarias interculturales bilingües en la Zona 8 y en la Zona 5 otros más, al igual que en Machala, Santo Domingo de los Tsáchilas y en la isla Santa Cruz en Galápagos.

En Guayaquil, por ejemplo, menciona la existencia de la Unidad Educativa Bilingüe Intercultural del Milenio Rumiñahui, a la que asisten tanto niños de origen kichwa, como mestizos, afrodescendientes y extranjeros, pero a los primeros se les respeta su vestimenta tradicional.

Otro logro a nivel de Guayas es la creación en 2008 de una unidad dentro de la Fiscalía General del Estado denominada Fiscalía indígena, creada pensada para dar fluidez en casos que corresponden al derecho común. No obstante, esta unidad no está relacionada con la aplicación de la justicia indígena.

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Otras organizaciones sociales los acompañan en la protesta

Durante las protestas que se han desarrollado en Guayaquil, junto al movimiento indígena, han figurado también el Frente Popular, la Unión Nacional de Educadores (UNE) y la Confederación Unitaria de Barrios del Ecuador (CUBE) y otras organizaciones sociales de profesionales, artistas callejeros, feministas y LGBTI, entre otros.

En el caso de la UNE, la movilización tuvo como objetivo exigir la publicación en el Registro Oficial de las reformas a la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI), relacionadas con la equiparación salarial. (I)