A 15 días de la fecha prevista para iniciar la campaña electoral para la segunda vuelta presidencial, el Consejo Nacional Electoral (CNE) está conflictuado por las denuncias de un presunto fraude que impulsa el candidato Yaku Pérez, de Pachakutik; y con los intentos de la Contraloría y la Fiscalía de investigar la base de datos de los resultados de las elecciones del 7 de febrero.

Pero no es la primera ocasión en los últimos 15 años que los procesos electorales han estado empañados por estas denuncias.

Yaku Pérez ofrece disculpas por sus declaraciones: Me salió la indignación, humano soy (...) la forma no fue apropiada

Entre el 2006 y el 2017, los ecuatorianos han asistido a cinco comicios presidenciales. En dos se definió al mandatario en segunda vuelta; y una que está en camino para este 11 de abril.

Mauricio Alarcón, directivo de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo, cree que la desconfianza surge cuando los resultados son “muy apretados”.

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“Ahí es cuando se producen las denuncias de fraude, o cuando hay apagones informáticos. En este proceso (2021) hay la sospecha por la pequeñísima diferencia entre un candidato y otro, a lo que abonó el irresponsable anuncio del conteo rápido del CNE”, opinó.

En el 2006, la elección organizada por el extinto Tribunal Supremo Electoral tuvo esta sombra entre Correa, auspiciado por la alianza Alianza PAIS (AP), Pachakutik (PK) y el partido Socialista-Frente Amplio; y el empresario Álvaro Noboa, que corrió por su extinto Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian).

Noboa habla de fraude electoral

Con resultados preliminares divulgados por las encuestadoras, Noboa no aceptó el escrutinio y advirtió que se preparaba un “escenario de fraude”.

Correa ganó en segunda vuelta con el 56,7% y su contendor tuvo 43,3%.

En el 2009 y 2013, Correa fue reelecto con el 52% y el 57,2%, respectivamente.

Aunque en estos dos comicios no se mencionó un fraude “no quiere decir que no pasó”.

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“Fraude no solo es manipular los votos o alterar el resultado. En 2013 como en 2009 se acusó a Correa de hacerlo por utilizar todo el aparato de comunicación del Estado a su favor y hacer reformas electorales que garantizaban el silencio de la prensa. El fraude ‘era distinto’, porque no era numérico, sino porque no había un ‘juego limpio’”, explicó Alarcón.

En el 2017 participaron Lenín Moreno (AP) y Lasso por CREO-SUMA en las presidenciales del 19 de febrero.

En el balotaje del 2 de abril, Moreno ganó con el 51,2% a Lasso que tuvo 48,84%.

Para este último, hubo hechos que habrían fraguado un fraude. Cedatos anunció en encuesta a boca de urna que él era el virtual ganador con el 53,02% de votos y Moreno el 46,98%.

A la par, el sistema de escrutinio y resultados del Consejo sufrió una caída; mientras, el conteo rápido que hizo la institución dio como presidente a Moreno.

Lasso convocó a sus simpatizantes a protestar en los exteriores del CNE exigiendo un recuento de votos.

En 177 mesas instaladas en el coliseo Rumiñahui, el Consejo Nacional Electoral realizó un recuento del 11,2% de los votos presidenciales, del balotaje del 2 de abril entre Lenín Moreno y Guillermo Lasso.

Impugnó los resultados y el CNE finalmente hizo un recuento.

Se revisaron 3.865 actas de escrutinio y los resultados ratificaron a Moreno para el cargo.

Cuatro años después, este hecho se repite, aunque Lasso no es el denunciante. Es Yaku Pérez quien intenta llegar a la segunda vuelta que le disputa a Lasso.

La duda se disparó con los resultados del conteo rápido del CNE difundidos en la elección de la primera vuelta del 7 de febrero: Andrés Arauz, de la alianza UNES, tenía el 31,50%; Pérez, el 20,04% y Lasso, de la alianza CREO-PSC, 19,97%.

Minutos después en un nuevo informe, Lasso creció en 20,05% y Pérez bajó a 19,85%.

Con ello, Pérez y PK convocaron a sus simpatizantes y a las bases indígenas a un reclamo nacional de “transparencia” que se ha extendido por doce días para que se abran las urnas.

El CNE pidió pruebas, una vez proclamados los resultados “definitivos” de esta dignidad: que Arauz y Lasso “pasan” a la segunda vuelta.

Pérez, según sus cuentas, ha presentado 22.574 actas de escrutinio para demostrar el fraude.

Hasta el viernes pasado el CNE revisó las últimas 20.000 actas y no aceptó el reclamo porque se constató que incluso había repetidas.

Para el expresidente del Tribunal Supremo Electoral Medardo Oleas, en el Ecuador “nunca” los políticos han podido demostrar que hay fraude.

Ejemplificó que en el país una de las fases seguras de una elección es el conteo de votos que hacen las juntas receptoras del voto (JRV). “O sea, 270.000 miembros de las juntas jamás podrán ponerse de acuerdo en cometer un fraude y además se suman los miles de delegados de las organizaciones políticas que observan el escrutinio”.

A su criterio, las fallas están en la capacitación a los integrantes de las JRV, el diseño complicado de las actas de escrutinio y la falta de control electoral de los sujetos políticos.

“Los partidos hablan de fraude, pero no lo han podido demostrar. Se llega al extremo de que presentan denuncia a la Fiscalía, y esta, muy ‘oficiosa’, inicia una investigación cuando ni siquiera se ha terminado el escrutinio”, subrayó. (I)