El Partido Social Cristiano (PSC) realiza este sábado 18 su asamblea nacional para renovar su directiva. Uno de los puntos de la agenda es el debate de la situación del país, ahora gobernado por su exaliado electoral Guillermo Lasso. El líder del partido, Jaime Nebot, adelanta a este Diario las líneas del análisis que realizará su militancia, que pasa por el cumplimiento o no de sus promesas de campaña, que fueron conjuntas más allá de que el acuerdo se haya roto luego. En esta sesión se recordarán, asimismo, los 70 años de la agrupación que, dice Nebot, ha sido consecuente “con sus principios de servicio, lucha, eficacia y solidaridad, para darle prosperidad a la gente y en especial a los más vulnerables”.

Pero sus detractores los acusan de violar derechos humanos, “cogobernar” desde Congresos y Asambleas, de meter la mano en la justicia, de derrocar y desestabilizar Gobiernos...

La votación popular abrumadora los desmiente. Les voy a decir una cosa a mis detractores políticos, no porque los desprecie como seres humanos, los respeto, pero me he acostumbrado a no perder mi tiempo discutiendo con fanáticos y sectarios, porque no tienen la capacidad de comprender ni la inteligencia emocional para entender versiones y acciones que no sean las que practican, que generalmente son fracasadas. Pero la democracia es así: ellos piensan una cosa, nosotros otras distintas, y el pueblo ha demostrado pensar de forma más cercana a nosotros.

Se han cuestionado los caudillismos en el PSC, que las figuras gravitantes han sido usted y León Febres-Cordero, que no hay relevos…

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Nosotros no hemos tenido liderazgos de capataz ni hemos practicado las familias apoderadas del partido, hay un liderazgo múltiple, que proviene de varias corrientes, conversamos, discutimos, hay una disciplina partidista salvo en asuntos de conciencia… El liderazgo no se compra, no se vende, no se hereda, el liderazgo se gana, uno no se califica como líder sino la gente, los partidarios e incluso los adversarios serios que usan esa expresión. El PSC está lleno de gente joven, mujeres muy valiosas, gente con experiencia…

¿Por qué cree que luego de Camilo Ponce y LFC no lograron ganar nuevamente la Presidencia?

Hay mucha gente que ha tejido una leyenda negra sobre el PSC, usted la mencionó al inicio. Creo que no ha sido justa, pero respeto el pronunciamiento democrático. Hemos ganado primeras vueltas, pasamos a segundas vueltas, en 2019 ganamos el mayor número de alcaldías y prefecturas en el país, muchos han hablado de regionalismos…

Algunos analistas dicen que no tienen ni fuerza ni discurso nacional, sino presencia en ciertos reductos territoriales.

Es que tenemos muy buenos administradores territoriales. Hablar de libertad, democracia, honestidad, solidaridad, pragmatismo y, sobre todo, practicar todo eso es correcto. El regionalismo ha sido mal entendido, porque amar a la patria chica no significa no amar a la patria grande, pero hasta eso se ha ido desvaneciendo con el tiempo porque hoy en día, todos, Costa, Sierra, Oriente, somos víctimas de un centralismo perverso.

En las últimas elecciones ustedes apoyaron a Lasso, se podría decir que llegaron nuevamente al poder con esta alianza que finalmente se rompió. ¿Se arrepiente de haberle dado ese respaldo?

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No, porque creo que estamos menos mal que con Andrés Arauz.

¿Por qué cree que Lasso se echó para atrás en el acuerdo para hacer esa mayoría con PSC y UNES? ¿No hubiese sido una incoherencia pactar con los que justamente cuestionaron en campaña, los correístas?

Lo que le puedo decir es que ninguna traición que nosotros hayamos sufrido justificaría una traición nuestra al pueblo ecuatoriano respecto a romper nuestros compromisos. De manera que lo pasado, pasado. Si el Ejecutivo plantea cosas serias, buenas, como las que convenimos, y si ahora sí quiere cumplir con su palabra para eso o para presentar nuevas ideas de ellos o de cualquiera, siempre estarán ahí nuestros votos a cambio de nada. Obviamente, si no es así, votaremos en contra... Otra cosa muy distinta es que aun con nuestros votos, el Ejecutivo y los adquiridos, no lleguemos a los 70, de eso tienen que responder los que habiendo podido tener una mayoría efectiva para desarrollar el país escogieron una que lo impide. En cuanto a llegar a un acuerdo, soy de los que creen que lo importante no es con quién se acuerda, sino para qué se acuerda. Y el acuerdo al que habíamos llegado era solo legislativo, no violaba ni la ética ni la ley, no había ningún manoseo a la justicia, por el contrario, se decía claramente que se rechazaba la intromisión en la justicia, ya sea para perseguir o para ayudar, era un acuerdo que no quería puestos en el sector público ni cogobernar… Buscaba, reconociendo las diferencias que no se iban a subsanar, unas cuantas coincidencias que hubiesen permitido aprobar una serie de leyes necesarias para el desarrollo que hoy en día ni se tienen ni se van a tener.

Usted lo sigue llamando traición, el expresidente del PSC Pascual del Cioppo le dijo malentendido.

No voy a hablar del señor Pascual del Cioppo, no vale la pena.

Ya han pasado más de 100 días del gobierno de Lasso, ¿cómo cree que le ha ido sin ustedes?

No voy a analizar cómo le va a nadie con o sin nosotros, tengo que analizar cómo le va al país. Yo critico un mal plan de gobierno contrastándolo con uno bueno. Y creo que son muchas las ocasiones en las que he repetido cómo creemos nosotros que se debe gobernar, sobre todo, en las actuales circunstancias. Primero tiene que haber un matrimonio indisoluble entre el Estado y la empresa privada, el bien común nace de una acción conjunta, pero sin duda en un país sin dinero, la empresa privada es un motor de desarrollo y crecimiento económico, de empleo, de recaudaciones para el fisco sin subir impuestos. Hay algunos que creen que asfixiando a la gente, sacándole plata del bolsillo para ponérsela en el del Estado, ajustando el cinturón del que trabaja para darle plata a un obeso Estado que dilapida, se puede lograr el desarrollo. Pero eso definitivamente no funciona… Creemos que hay que desarrollar sustentablemente las industrias del petróleo y la minería; en la innovación, tecnología, la educación con nuevos conceptos, pero siempre ligados a la ley y a la ética; y que un Estado no puede confundir el déficit de caja propio con la caja ajena, la plata de los GAD, universidades, de los ciudadanos, de los asegurados… Todo eso es lo que prometimos en campaña conjuntamente con quien ahora hace el Ejecutivo. Nosotros hemos sido muy prudentes por dos razones: primero, a todo gobierno hay que darle un tiempo para poder opinar; y en segundo lugar con el antecedente especial con nosotros, no queríamos que se piense que estamos resentidos, respirando por la herida… Uno recibe las cosas de quien vienen…

O sea usted sabía que esta ruptura ocurriría…

Todo puede pasar en la vida de quien menos o de quien más lo espera… Pero en todo caso, no hemos esperado cien minutos o 100 horas o 100 días, sino cuatro meses para ejercer democráticamente nuestro derecho a opinar sobre lo que pasa en el país… Más allá del plan de vacunación, que lo ha ejecutado de forma excelente, respecto a lo que prometió está debiendo todo lo demás. Y no solo está debiendo sino que se está yendo en contra de algunas cosas. Y le citaré ejemplos. Se presentó un presupuesto con un plan de gobierno y aunque se habló de duplicar, 100 %, la producción petrolera, el plan dice 8 %; se habló de bajar el gasto público y ahora resulta que en el plan se dice que el gasto público va a subir de manera sostenida aunque leve; se habló de bajar gradualmente el ISD, de suprimir el impuesto al 2 % a las microempresas, ahí dice que no; se habla de un intento de subir el IVA en 2022 y 2023; de crear un impuesto al patrimonio y hasta he oído que se le pone pagar la vacunación como justificación para un impuesto de ese tipo, sería el único país en el que el ciudadano pagaría las vacunas que han sido gratuitas; se habla de un impuesto al salario para los que ganan de $ 1.000 para arriba, como que si ganar eso fuera una fortuna... ¿Dónde está en ese presupuesto y en ese plan de gobierno al menos la intención de abonar los miles de millones de dólares que les deben a los asegurados y a los jubilados? ¿Dónde están las previsiones aunque sea para iniciar los concursos y cumplir las promesas de 40.000 puntos de internet gratuitos y sin cable en todo el país, dónde están las 400.000 computadoras nuevas con conexión gratuita, los 600.000 equipos para controlar la obesidad en los hogares, los 300.000 almuerzos gratuitos hasta vencer al COVID-19, o alguna mención a los $ 500 que se iban a subir paulatinamente? Nada.

Respecto a los $ 500, él ha dicho que sí lo hará...

El Ejecutivo debería aclarar ciertas cosas porque hay contradicciones en lo que se dice y lo que consta en el plan de gobierno. Debería rectificar el rumbo, ningún ciudadano consciente quiere el fracaso del Gobierno porque sería el fracaso del país, pero es inentendible que se siga un plan que es todo lo contrario a lo que se ofreció… Y le haré una digresión que quizás permita saber lo que está pasando. ¿Sabrá el Ejecutivo que el ministro de Economía, Simón Cueva, fue representante residente del FMI en Bolivia desde 1999 al 2006? ¿Sabrá que el FMI, a decir del Gobierno boliviano de entonces, exigió precisamente un impuesto a los sueldos? ¿Sabrá lo que ocurrió? ¿Que desató una trifulca con decenas de muertos, el presidente tuvo que retirar el proyecto y pocos meses después tuvo que dimitir?

Quizás consten esos temas en el plan de Gobierno, pero habrá que ver qué envía finalmente a la Asamblea. Se ha hablado de una megaley que abarcará desde temas laborales y tributarios hasta la atracción de inversiones en petróleo y minería…

Si se hubiera presentado solo el presupuesto, se podría decir que hasta septiembre todo es responsabilidad del Gobierno anterior y en adelante el actual, pero es que se ha presentado un plan de gobierno que dice que después de cuatro años tendremos una economía como la del 2019, como que si ese año hubiésemos vivido la panacea. El plan de gobierno y el presupuesto son instrumentos de desarrollo, no son simples listados de pagos de deudas. Ahora, ojalá cambien todo esto, es lo que espero como ciudadano, para poder votar… Pero entonces hay una descoordinación, hay alguien que dice y piensa una cosa y otros que hacen lo contrario. Eso es no tener credibilidad. Cuando cambien, si cambian, y manden leyes buenas, si las mandan, votaremos por ellas según lo que hemos prometido… Pero aquí me pregunto, ¿de dónde van a salir los 70 votos para aprobar eso? El Gobierno desperdició la oportunidad de tenerlos y cedió la Asamblea.

¿Usted cree que esa mayoría se habría mantenido en el tiempo?

Por lo menos el tiempo suficiente para arrancar con paso firme la transformación y el cambio positivo que necesitaba el país. O quizás no, nadie lo sabe. Pero tenemos la certeza de que con la mayoría que ha hecho el Gobierno, si es que aún la tiene, no va a aprobar nada que signifique desarrollo…

Lasso ha dicho que convocará a una consulta popular si no hay apoyo de la Asamblea para sus proyectos de ley. Usted siempre ha sido partidario de consultarle al pueblo.

Ojalá la convoque, usted sabe que apoyo la democracia directa, pero que sea una consulta en la que el pueblo le diga al Gobierno qué hacer, no que el Gobierno imponga su voluntad. Si hay esa consulta, nosotros votaremos a favor de todo lo que beneficie al pueblo ecuatoriano. Sí a la consulta, y en las preguntas Sí o No según lo que se plantee. Se ha dicho también que se debe ir a una Constituyente, nos oponemos, porque será fraccionar más el espectro político y los constituyentes han demostrado que acaban haciendo lo que les da la gana y no lo que el pueblo manda, y se crea un gobierno paralelo que siembra más desinstitucionalización. Se ha advertido con una muerte cruzada, que es constitucional, pero traería consecuencias similares a lo que dije y volveremos a lo mismo, pero lo que no será lo mismo con toda seguridad serán los asambleístas y el presidente.

¿Usted cree que Lasso no ganaría otra elección?

Creo que el único muerto que ha resucitado es Cristo.

No hay dinero para las laptops, almuerzos, puntos de internet, ¿cómo exigir eso de inmediato?

¿Sabe cuánto cuesta eso? Cuando lo ofrecimos y lo ofreció quien hoy en día maneja el Ejecutivo se hicieron los cálculos, esas mejoras cuestan el 3 % del presupuesto. 3 de cada 100 dólares. No le parece a usted que cualquiera que sea la crisis por grave que sea se podrían coger 3 dólares para hacer realidad estas mejoras, no solo por humanidad sino por solidaridad y hasta por inteligencia y conveniencias, para asentar la popularidad del régimen que se inicia y no perderla en pocos meses.

Si el Gobierno no rectifica el rumbo como usted pide, ¿qué hará el PSC?

Seguiremos luchando por el rumbo correcto por la prosperidad de los ecuatorianos, siempre dentro de la constitución y la ley… porque la palabra nuestra es sagrada.

¿Esa lucha pasa por salir a las calles?

Esa lucha pasa por donde tiene que pasar con el solo límite de la mesura, la constitución y la ley. Cuando luchamos contra Correa, 350.000 personas en la calle nunca rompieron un vidrio, rayaron un auto, destruyeron una baldosa, hirieron a nadie. Sabemos luchar en orden pero con contundencia.

Hablando de la asamblea del PSC de hoy, ¿la salida de Pascual del Cioppo de la presidencia generó una especie de cisma que les obliga a hacer estos cambios en la directiva?

Cero.

¿Su amistad con él ya no existe?

Yo no hablaré de él. Se le agradeció por los servicios que prestó en el partido y se le criticó severamente por haber hecho lo que hizo.

Eso a nivel partidista, ¿pero la relación personal con él cómo quedó?

Esta no es una entrevista para hablar de temas personales.

Había dentro del partido una corriente que pedía que usted vuelva a ser su presidente.

He sido dos veces presidente del partido, y siempre me fui antes de los dos años. Una de las cosas que se piensan plantear en la asamblea es que las directivas no duren más de dos años, sin perjuicio de que puedan ser reelegidas, dentro de los límites de la ley. Yo no me preocupo del PSC a nivel administrativo desde 1998.

Respecto a las seccionales, ¿Cynthia Viteri y Susana González irán a la reelección?

Todas las personas que aspiren a ir a la reelección tienen derecho a hacerlo, eso se evaluará en su momento, que no ha llegado, en función de resultados, de la aceptación popular que tengan, y por supuesto, Cynthia y Susana son personas que a mi juicio no son perfectas, pero tienen sin duda un derecho primordial de aspirar a ello, pero es una decisión democrática. (I)