John Luzuriaga Aguinaga firmó, ayer miércoles en Miami, los documentos en los que se declaró formalmente culpable de sobornos y lavado de dinero, cuando ejercía el cargo de director de Riesgos del Isspol, para favorecer a las empresas del intermediario financiero Jorge Chérrez Miño.

Lo hizo durante la audiencia realizada la tarde de ayer ante la jueza del caso.

Luzuriaga, detenido en febrero de 2021 en Miami, admitió haber recibido $ 1,39 millones de Chérrez y de sus empresas para incidir en las decisiones de inversión del Instituto de Seguridad Social de la Policía (Isspol). Como director de Riesgos del Isspol entre 2014 y 2019 también era miembro del comité de inversiones del Instituto.

“Chérrez y las compañías de inversión que controlaba pagaron aproximadamente $ 1,39 millones en sobornos para el beneficio del acusado a cambio de (…) obtener o mantener negocios para Chérrez, la compañía panameña 1 de Chérrez y otros”, se indicó en el documento. Las transacciones se realizaron hasta el año 2020, se precisó.

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Los fiscales estadounidenses aseguraron que se pagaron más sobornos para otros funcionarios del Isspol, pero no han revelado sus nombres, aunque sí enviaron en mayo pasado a la Fiscalía en Quito bastante información sobre los movimientos de cuentas de las empresas de Chérrez. En otro caso que se sigue en Miami, el exgerente de Depósito Centralizado de Compensación y Liquidación de Valores (Decevale) Luis Álvarez Villamar admitió haber recibido $ 3,1 millones y un departamento en Miami.

En la relación de hechos firmada por Luzuriaga y su abogada, así como los fiscales, se relataron los dos negocios realizados entre el Isspol y las compañías de Chérrez, algunas en Florida y dos en Panamá.

Uno fue entre fines de diciembre de 2015 y enero de 2016, que se relaciona con el canje de bonos por $ 327 millones. En esta operación participaron Citadel Casa de Valores S. A., de Xavier Neira Salazar; Decevale S. A., Nats Cumco, de Citibank, y Ecuador High Yield Bond Fund, de Chérrez.

Entre 2016 y 2019, Chérrez, a través de sus compañías panameñas, obtuvo aproximadamente $ 65 millones sobre esta transacción del swap”, indicó esta relación de hechos.

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El segundo negocio son los llamados reportos, que son operaciones por las cuales el Isspol le prestaba dinero a IBCorp Investments & Business Group a una tasa y plazo fijo, y como garantía recibía bonos de deuda externa ecuatoriana, que debía devolver cuando se le cancelara el préstamo. Estas operaciones se realizaron entre 2014 y 2019 y hasta agosto de 2020 había atrasos de $ 111 millones, se indicó en el documento.

Este año, los atrasos llegan a $ 205 millones, informó el Isspol.

Chérrez ha aducido que todas estas operaciones se vieron afectadas por el canje de bonos de deuda externa que hizo el Gobierno de Ecuador, en 2020, y que redujo el valor de estos papeles en un 25 %.

El director del Isspol, coronel Renato González, dijo sentirse satisfecho sobre la evolución de los procesos judiciales en Estados Unidos. “Luzuriaga es el segundo autor confeso de esta trama de sobornos que perjudica a la Policía Nacional. Esperamos que los casos sigan su curso en Ecuador para sancionar a los culpables y recuperar los fondos del Instituto”, aseguró.

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De acuerdo con los documentos judiciales de Florida, la pena para Luzuriaga podría ascender a un máximo de diez años de cárcel con tres de libertad vigilada. La gravedad de los delitos confesados podría provocar que sea deportado.

Se emitió una orden de embargo sobre los bienes del exfuncionario, quien además deberá pagar una multa de $ 500.000.

Luzuriaga afirmó que prestará toda la ayuda para generar información, documentos y evidencias para el caso. Este Diario pidió un comentario a su abogada, pero no ha respondido por el momento.

Por su parte, Jorge Chérrez Miño no ha comparecido al proceso ni ha presentado abogado alguno. A fines del año pasado se lo declaró “fugitivo” y se emitió una orden de arresto en su contra. En una comunicación enviada a este Diario señaló que era mexicano.

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Los pagos de sobornos

Luzuriaga ha reconocido que los sobornos recibidos de parte de Chérrez se canalizaron por tres vías: $ 419.226 con cheques; $ 663.000 usando cheques o depósitos a familiares de Luzuriaga y $ 313.840 a través del uso de una tarjeta de débito desde una cuenta abierta en Estados Unidos.

“JL” eran las siglas usadas por Chérrez para llevar las cuentas relacionadas con Luzuriaga. Esa sigla aparece en los Excel relacionados con las inversiones del Isspol y en la cuenta bancaria abierta en Miami y que supuestamente manejaba el portafolio del cliente JL, según pudo conocer este diario.

“Gracias a ti, arreglaste mi vida económica y la de mi familia”, le escribió Luzuriaga a Chérrez, el 31 de diciembre de 2015.

En los mensajes de texto citados por la Fiscalía de Estados Unidos se señala que un día Luzuriaga le escribió a Chérrez la cifra “47908″ y que luego este le depositó $ 47.908 en una cuenta bancaria.

En los Pandora Papers, la última filtración del Consorcio de Periodistas de Investigación (ICIJ) compartida con este Diario, se reveló que Chérrez también mantenía una empresa en Islas Vírgenes Británicas. (I)