El golpismo se llama art. 148 de la Constitución, ignorante asesino”, esa fue la respuesta del expresidente Rafael Correa al actual mandatario Guillermo Lasso cuando este lo acusó de golpista por recomendar su destitución. Luego del comentario de Correa, vía Twitter, el bloque correísta Unión por la Esperanza (UNES) pidió, de manera formal, al presidente de la Asamblea, Virgilio Saquicela, armar la votación para la destitución de Lasso, pero aplicando el artículo 130 de la carta magna.

Este es el pico más grande de confrontación que se ha registrado entre el Gobierno y el correísmo durante algo más de un año. Aunque el candidato presidencial de Correa, Andrés Arauz, aceptó inmediatamente el triunfo de Lasso en las urnas, el tono entre los líderes de los dos sectores se elevó a pocos días de haber asumido el poder, el mandatario no aceptó un acuerdo con UNES y el Partido Social Cristiano para tener “gobernabilidad”. Este pacto conllevaba a la creación de una comisión de la verdad que investigaría los delitos por los cuales ha sido sentenciado Correa.

Los correístas ya intentaron destituir a Lasso “por grave crisis política y conmoción interna” derivada de los Pandora Papers en diciembre del año pasado. Sin embargo, en aquella ocasión, la moción obtuvo 51 votos a favor, 77 en contra y 7 abstenciones en el Legislativo. El actual pedido de UNES tampoco lograría los votos necesarios (92). Además, el correísmo se ha opuesto a la mayoría de leyes presentadas por el Ejecutivo y ha promovido en reiteradas ocasiones la aplicación de la llamada muerte cruzada.

Por estos motivos el presidente y sus coidearios acusan a los correístas de “golpistas” y de tratar de “pescar a río revuelto”. El objetivo, según el propio mandatario, es convocar a elecciones anticipadas e intentar recuperar el poder que perdieron desde 2017. Además, Lasso ha acusado a esta corriente política de estar ligada al narcotráfico.

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“(A Correa) le duele la incautación de las trescientas toneladas de droga que hemos incautado durante el primer año de mi gobierno. Narcopolítica vs. democracia, esa es la disyuntiva en la que se debate el Ecuador” (sic), acusó el mandatario.

Cuando Correa era presidente también hubo confrontación con Lasso, estas se intensificaron en épocas de campaña electoral o en las llamadas sabatinas. En 2017, Lasso fue agredido por una turba de manifestantes al salir del estadio Olímpico Atahualpa. En ese año era candidato a la presidencia y acusó a Correa de organizar la agresión. Sin embargo, desde que Lasso asumió el poder la confrontación con el expresidente ha sido más frecuente y con el pasar de los meses se ha elevado el tono. Las protestas convocadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) agudizaron la pugna.

Para Ismael Quintana, constitucionalista, utilizar el término “golpismo” por parte del Gobierno para calificar los intentos de destitución del correísmo no es correcto, ya que lo que ha hecho UNES es tratar de aplicar un recurso constitucional vigente sin la necesidad de un juicio político, aunque reconoce que “sin lugar a dudas” hay intereses políticos detrás de estos pedidos.

Esta herramienta (destitución del presidente) que contempla la Constitución permite dar desfogue a crisis políticas que en el pasado se resolvieron prescindiendo de los cauces constitucionales y cometiendo destituciones irregulares como las de Lucio Gutiérrez, Jamil Mahuad y Abdalá Bucaram. Esto llevó al correísmo a incluir la figura de la famosa muerte cruzada. Por eso digo que esto no es un afán golpista”, señala.

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Fotografía de archivo del expresidente ecuatoriano Rafael Correa. EFE/F.H. Ginel Foto: F.H. Ginel

Sin embargo, según Quintana, desde el punto de vista político el correísmo trata de “pescar a río revuelto” en medio de la actual ola de caos y vandalismo generado por las protestas convocadas por la Conaie.

El correísmo está utilizando muy bien esta crisis para forzar al presidente a aplicar la muerte cruzada, ya que sabe que probablemente no conseguirá los votos para una destitución o se le hará muy complicado. Lo que se está buscando es forzar a Lasso a anticiparse y firmar el decreto que disuelve la Asamblea (y se adelantan las elecciones). El correísmo tiene la certeza de que en unos cinco o seis meses cuando se realizarían las elecciones ellos llegarían al poder, recuperar el poder que perdieron desde 2017″, añade.

Con esto concuerda el abogado André Benavides y, además, señala que, al parecer, el bloque de UNES “no supera” el haber perdido las elecciones contra Lasso y por eso desde el inicio del actual Gobierno han buscado desestabilizarlo. Rescata que los pedidos de destitución no hayan calado en la Asamblea hasta el momento más allá de ciertos legisladores de Pachakutik.

Existe una intención clara por parte del bloque de UNES de tratar de destituir a todas luces al presidente Lasso, convocar a elecciones y retornar al poder. Aunque, de darse esta situación, no creo que lleguen al poder y es más creo que reducirían su bloque de asambleístas porque la gente habrá visto que lo único que querían es destituir a Lasso”, dice.

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En tanto, Juan Sebastián Delgado, consultor político, afirma que la confrontación directa que ha emprendido el Gobierno con el correísmo desde que inició su mandato no le ha traído buenos resultados, ya que la imagen del presidente Lasso se ha desgastado y esto ha sumado para que la popularidad del mandatario baje.

Lasso no debió ni debe caer en la confrontación. Hay que aclarar lo que se tenga que aclarar, pero no exponerse a un tú a tú con una fuerza política que ya gobernó”, dice.

Los expertos coinciden en que la confrontación entre estas dos corrientes no ha beneficiado al país. Quintana afirma que la solución para la actual crisis social es la muerte cruzada, pero Benavides indica que enviar “a la casa” a presidente y asambleístas no resolverá el pliego de peticiones de las organizaciones sociales. (I)