El vicepresidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Enrique Pita, detalló aspectos de la organización de los comicios nacionales del 7 de febrero y la segunda vuelta del 11 de abril que los empujaron a tomar medidas para evitar reclamos sobre un posible fraude electoral. Contó las preocupaciones sobre la actuación de miembros de las juntas receptoras del voto (JRV), aunque lo hizo con prudencia. Espera que la renuncia de Luis Verdesoto no traiga cambios en la correlación de fuerzas del pleno.

¿Qué acciones se tomaron luego de la primera vuelta para evitar reclamos de un presunto fraude electoral en la segunda vuelta presidencial?

Se reforzó la capacitación en los miembros de las juntas para evitar problemas sobre el llenado de actas, y se resolvió que los kits electorales contengan una guía en los casos en los que había que incorporar a gente de las filas. Eso ayudó a que baje el alto número de inconsistencias numéricas. Se buscó a los miembros de las juntas que no asistieron en la primera vuelta y se habló con los rectores de las universidades para que se los contacte. Eso ayudó a que haya un 4% menos de inasistencia, que en la primera vuelta fue cerca del 15%.

¿En qué consistían estos problemas?

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Había juntas en las que encontramos ciertas fallas que fue necesario controlarlas. Eran fallas específicas de favorecer una candidatura o de perjudicar otras moviendo los números. Esa información se la proveyó a los coordinadores de recinto para que pongan atención, por si acaso hubiese existido alguna intencionalidad de vulnerar la voluntad popular.

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¿Hubo intentos de alterar actas en las juntas?

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Se podría interpretar como que hubo la intencionalidad de, en unas juntas, alterar la voluntad popular en la primera vuelta, y pusimos mucha atención. Hicimos una auditoría y no se afectó la voluntad popular. Los miramos de cerca a través de nuestros coordinadores de recinto, porque les entregamos los listados de quiénes eran los miembros de las mesas, por lo que estaban identificados y no sucedió lo de la primera vuelta, de que se importaba gente de las filas que ponían solo garabatos como firmas, y no se podía reconocerlas y determinar responsabilidades a quien estuvo ahí. El trabajo ahora fue más personalizado y hubo más eficiencia.

¿Eso influyó en la digitalización de actas en el sistema informático?

Las actas de escrutinio tenían una sola marca, como es el código de barras, y el sistema escaneaba las actas identificando solo ese código. Para la segunda vuelta, exigí que se introduzcan marcas que no permitan que las actas sean fotocopiadas, y si eran escaneadas y no tenían las marcas adicionales, no podían ser escaneadas. Con ello aseguramos que no existan actas espejo.

¿Dejar de lado las discrepancias internas en el CNE permitió encaminar el proceso?

El reconocer nuestras propias capacidades y experiencia para aportar con iniciativas y recomendaciones que fueron acogidas es lo que determinó que podamos seguir mejorando. No hubo el recelo de controlar metros cuadrados o áreas específicas, sino que nos comprometimos a aceptar las recomendaciones en base a experiencias y conocimientos de los consejeros.

¿La renuncia de Luis Verdesoto afectará la correlación de fuerzas en el pleno?

Es lamentable su renuncia. Pero esto no debería afectar el trabajo de equipo, que de alguna forma permitió que el proceso se desarrolle. Que se siga manejando la función con respeto a las capacidades que cada uno tiene. Que no signifique que exista un reparto de feudos, ni que cada consejero tiene el derecho a poner la gente que quiera sin experiencia, solo por simpatías o vinculaciones personales, sino que sea gente que agregue valor a la gestión.

Con un proceso electoral en medio de una pandemia, ¿qué debería cambiarse en lo legal?

Más allá de cambios legales, creo que hay que tomar una decisión sobre el voto telemático. Es necesario considerar la posibilidad de implementarlo. Verdesoto y yo insistimos en ello, compartido con el voto presencial. Pero hay quienes no tienen el acceso a este tipo de redes tecnológicas. Sin embargo, es hora de pensar en esa alternativa.

¿Cómo incidió la falta de recursos económicos?

El Ministerio de Finanzas reajustó el presupuesto y obligó a rebajar significativamente el sueldo de nuestros funcionarios y los tiempos de trabajo. Los sueldos llegaron a ser ridículos, reducidos por un trabajo tan duro, pero eso es lo que nos impuso Finanzas y aun así no los entregó a tiempo. Eso fue una debilidad inmensa para el proceso.

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El presidente electo, Guillermo Lasso, ha hablado de convocar a una consulta popular para eliminar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. ¿Podría el CNE llevarlo a cabo con las necesidades económicas e informáticas que enfrentan?

Sí, la institución está preparada. Pero es cuestión de temas presupuestarios. Dependerá de para cuándo se daría y con qué presupuesto se cuenta. Los equipos tecnológicos entran en procesos de obsolescencia muy rápidos, que en ocasiones es mejor alquilar que tener los propios. Sin embargo, es bueno que el CNE tenga su infraestructura, pero dependerá de los recursos que se asignen. (I)