Sin anuncios impactantes, enfocándose en el terreno político, lejos de revanchismos y radicalismos, marcando diferencias entre lo nuevo, lo joven y lo viejo, y apelando a la unidad del país. Así se resumió el primer mensaje a la nación que ofreció el presidente de la República, Daniel Noboa, tras asumir el poder este 23 de noviembre.

Su discurso de apenas siete minutos y medio despertó impresiones variadas entre analistas en política y comunicación.

Unos consideran que faltó sustancia, que no aterrizó sus palabras en señales de sus primeras acciones al iniciar su gobierno, más allá de las reformas tributaria y energética que antes ya informó.

Publicidad

Otros opinan que atinó en marcar la “cancha política” frente a quienes reniegan de su criterio, por el pacto legislativo, y dudan de su capacidad de gestión.

Aunque la intervención de Noboa fue corta -él mismo reconoció que es una persona de pocas palabras, pero de acción-, dejó frases que retratan su posición:

  • “Aquellos que ven a la política como una realidad de extremos y revancha no tendrán el respaldo popular”.
  • “Creo en un Estado que tiene como primer objetivo reducir la violencia y volver del progreso una costumbre”.
  • “Creo que en la fuerza de la juventud, y a muchos les costará encasillarme en viejos paradigmas políticos o ideológicos”.
  • “Mi familia y yo hemos experimentado persecuciones políticas a lo largo del tiempo por diferentes Gobiernos y a pesar de no olvidar los malos ratos vividos, siento la obligación de poner a mi país primero y romper este ciclo de revanchas”.
  • “No soy un antinada, soy un pro-Ecuador”.
  • “No podemos seguir repitiendo las políticas del pasado, esperando tener un resultado distinto”.
  • Muchos creen que la juventud es sinónimo de ingenuidad, para mí es sinónimo de fuerza”.
  • “El anti tiene un techo y el pro es infinito. Dejemos los viejos esquemas políticos y concentrémonos en resolver los grandes problemas que aquejan al Ecuador”.
  • “El país necesita empleo y para generarlo enviaremos reformas urgentes a la Asamblea, que deben ser tratadas con responsabilidad y pensando primero en el país”.
  • “Aquellos que busquen atraparme en viejos esquemas, fracasarán”.

Los analistas Alondra Enríquez, consultora político-digital en Golden Company, y Mauricio Alarcón, director de la Fundación de Ciudadanía y Desarrollo (FDC), dicen que se esperaba que al asumir el mandato, Noboa adelante algunas medidas que implementará.

Publicidad

No hubo ningún anuncio concreto, ni siquiera en materia de seguridad o frente a los apagones, lo cual no ayuda a tener certezas, señalaron.

“Esperábamos más. Tal vez algún matiz de la hoja de ruta de sus primeras decisiones en lo que a la gente tiene tan preocupada. Por un lado, su discurso sí fue acertado por su sencillez y poca extensión, pero al final no tuvo ninguna potencia; no habló de nada relevante, nada trascendental para responder a las inquietudes de la ciudadanía”, comentó Alondra Enríquez.

Publicidad

A juicio de la experta, el discurso del presidente no fue político, sino que más bien sirvió para justificar el pacto legislativo entre el movimiento oficialista Acción Democrática Nacional (ADN) con el Partido Social Cristiano (PSC) y el movimiento Revolución Ciudadana (RC).

Para Mauricio Alarcón, el mensaje de Noboa fue netamente político, pero “muy diplomático, muy limitado, sin concreciones de lo que será su gobierno”.

El director de la FDC resaltó que es positivo que el mandatario haya enfatizado en la no polarización del país y saludó la existencia de acuerdos para lograr gobernabilidad. “Las alianzas no tienen por qué satanizarse”, comentó e indicó que lo óptimo es que los acuerdos trasciendan del plano de la Asamblea Nacional.

Que la juventud como virtud haya sido una idea reiterada en el discurso de Noboa no tiene que entenderse como una patente que garantice mejores prácticas. “El hecho de ser joven no es garantía de nada; hay jóvenes con viejas prácticas y hay viejos inmaduros que no saben gobernar, para muestra el Gobierno saliente”, reflexionó Alarcón.

Publicidad

El presidente Daniel Noboa saludó a ciudadanos desde el balcón del Palacio de Carondelet. Foto: AFP. Foto: AFP

La politóloga Andrea Yépez observó que con el tiempo Daniel Noboa ha confirmado que “es una persona muy sólida, con una personalidad bien formada, que tiene claro lo que va a hacer”.

Según Yépez, lo dicho por el gobernante refleja preparación y entendimiento en que la población no espera más enfrentamientos políticos. De ahí se entiende que el presidente haya mencionado que su familia ha sido perseguida, pero que ahora, estando él en el poder, “ha decidido romper el ciclo de la revancha y darle una nueva oportunidad al país de reconstruirse”.

“Está educando con el ejemplo, de dar el paso a este nuevo Ecuador, donde claramente la revancha y el radicalismo no son rentables políticamente”, resumió Yépez e indicó que lo dicho por Noboa anticipa que sus propuestas económicas se enfocarán en generar empleo y quedará en manos de la Asamblea viabilizar las reformas que se avecinan.

El discurso de la transición de mando reflejó la continuidad del mensaje central de la campaña electoral del ahora presidente de Ecuador: la fractura entre lo nuevo y lo viejo.

Es la conclusión de Jacobo García, analista y consultor político, quien señaló que Noboa, en el pleno de la Asamblea Nacional, “marcó la cancha donde se sitúa él y donde se sitúan todos los demás y darle forma al cambio, que es lo nuevo”.

El concepto de “lo nuevo” que ofrece el presidente se puede concebir en tres ideas, dijo García: lo joven como nuevas ideas que pueden solucionar problemas; lo pro contra lo anti, no caer en conflictos y revanchas; y pragmatismo. “Él ha justificado mucho que lo joven no es inexperiencia, al revés, es profesionalismo, es una nueva forma de trabajar para resolver los problemas”.

A Yépez y García no les sorprendió que el jefe de Estado no haya sido más preciso en anunciar medidas puntuales al inicio de su gestión.

Si bien Daniel Noboa apeló a la unidad como una necesidad para superar dificultades, habrá que ver cómo se desarrolla su gobierno con la Asamblea y en qué condiciones se da esa relación en los siguientes meses, teniendo en cuenta que en poco tiempo habrá un nuevo proceso electoral y cada fuerza política jugará las cartas que más le favorezcan. (I)