La inestabilidad se ha convertido en una situación constante en el Consejo de la Judicatura (CJ) ecuatoriano. Aunque la Constitución establece periodos de seis años para quienes presiden y conforman este organismo, en menos de siete años han pasado seis presidentes, varios de ellos envueltos en escándalos, procesos penales o juicios políticos.