Calificaciones para ascensos sin actas ni grabaciones y enfrentamientos entre generales que son parte del alto mando son dos debilidades más en la institucionalidad de la Policía Nacional que han salido a la luz esta semana, luego de las declaraciones del embajador de Estados Unidos, Michael Fitzpatrick, sobre la existencia de “narcogenerales” en Ecuador, en diciembre pasado.

A estos hechos se suman dos eventos ocurrido en los últimos años: las sospechas de altas autoridades nacionales y extranjeras sobre la probidad de varios generales que estuvieron en funciones regulares en la Policía hasta el año pasado y con más de 30 años de servicio en la institución; y las investigaciones sobre supuestas irregularidades en las inversiones del Instituto de Seguridad Social de la Policía Nacional (Isspol) que datan del 2019 y continúan en proceso judicial.

El primer punto, haciendo referencia a los generales Pablo Miguel Rodríguez Torres, Édgar Fernando Correa Gordillo, Paulo Vinicio Terán Vásconez y Víctor Manuel Araus Macías, cesados en agosto del 2021 por no cumplir con los requisitos de ley; y en diciembre, días después de que el embajador Fitzpatrick hablara de la existencia de “narcogenerales” en Ecuador a los que han retirado la visa, el presidente Guillermo Lasso señaló que el embajador se refería a los generales cesados en ese año.

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De vuelta a las calificaciones, solo después de los problemas que se suscitaron con la quincuagésima promoción de oficiales de línea para ascender a generales de Distrito, la comandante general, Tannya Varela, habló de “lecciones aprendidas” y de reformas al reglamento.

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“Nunca, nunca ha existido ni existe la norma jurídica que nos obligue a tener grabaciones guardadas o grabaciones hechas o actas de la resolución, el proceso es el que les manifesté: se reúne la comisión, procedemos a calificar y luego se hace con oficio, se remite a Talento Humano para que procese la nota de ascenso, no regresa al consejo o a la comisión, y se comunica mediante oficio a cada uno de los calificados su nota, cuándo se ha realizado la reunión, cuándo se ha reunido la comisión, y se les indica que tienen los cinco días para hacer su reclamo (individual)”, señala la comandante general de la Policía.

Este tema dejó en evidencia que la normativa vigente bajo la que se rige la institución policial no contempla la necesidad de grabaciones ni actas que den fe de lo actuado. Varela aseguró que las reformas legales para que existan actas y registros ya estarán vigentes para la siguiente calificación que es en agosto de este año.

Este hecho mostró otro problema en la Policía: la división y pugna por los ascensos, principalmente, en el alto mando. Dos generales, Varela y Araus, mantienen un enfrentamiento que ha terminado en palabras “diminutivas”, por un lado, y una demanda, por el otro.

Varela tiene una denuncia en su contra impuesta por Araus, quien la acusa de supuesta “falsedad ideológica”, justamente, porque de la reunión que se realizó, en la que resultó descalificado y posteriormente cesado, no existen ni actas ni grabación que dejen constancia de la votación y el razonamiento realizado por cada integrante de la comisión. Entonces, Araus presume que nunca existió la reunión y como el ministro César Monge falleció, Varela señala que, lamentablemente, no tiene más que su palabra y los mensajes de WhatsApp.

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En su última alocución sobre el tema, la comandante general conminó a Araus a mostrar sus pruebas y calificaciones con sus “manitos”.

Conflictos internos y acusaciones de vinculación al narcotráfico debilitan imagen de la Policía Nacional

El asambleísta Xavier Jurado (UNES) señala que es importante que se aclare lo que ocurre en la Policía Nacional, les recuerda a los generales que las personas se van y las instituciones se quedan y no puede quedar en entredicho el ascenso de ningún general. “La Policía Nacional está perdiendo la credibilidad”, aseguró.

En tanto, Augusto Guamán (BAN) expresa que el “problema de los ascensos ha sido sistemático”, que ahora ha salido a la luz pública, que no se ha podido resolver por más instructivos o reglamentos que existan y, por ello, hay que tomar medidas. Además, según el asambleísta, una de las causas de la crisis carcelaria era la existencia de corrupción en la Policía.

“Estoy bien preocupado, lejos de estar pensando en ascensos, por ahora, debería de curarse a la Policía, no podemos ascender a cualquier persona cuando está en entredicho la institución policial, lógicamente, con respetadísimas excepciones. Lejos de estar pensando en ascensos, por esta vez, que se hagan los esfuerzos para que se empiece a hacer una purga en el interior de las filas de la Policía Nacional, eso le hace bien al Ecuador”.

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El exministro de Gobierno Vladimiro Álvarez expresa su respeto y admiración por la labor institucional que, generalmente, hace la Policía con sus unidades especializadas para precautelar la seguridad ciudadana pese a los escasos recursos con los que cuenta, “pero es muy importante señalar en esto la necesidad de que, para ingresar a la Policía, tanto por medio de la escuela de tropa, como por medio de la escuela de oficiales, se dé una formación integral, no solamente de carácter técnico y disciplinario, sino también en la formación ética, integral de honestidad y solidaridad, entre sus miembros”.

“No es posible que se descubra que haya miembros de la Policía en sus diversos niveles que contribuyen a acciones ilegales u organizaciones de narcotráfico o que por envidias individuales se enfrenten entre sí, dentro de la propia Policía, cuestionándose los unos a los otros, eso no es posible en una Policía que tenga miembros debidamente formados”, señaló el exministro.

El general en servicio pasivo y consultor de seguridad Abraham Correa manifiesta que el Código Orgánico de Entidades de Seguridad Ciudadana y su reglamento son generales, incompletos y existen muchas falencias y vacíos.

“Esas leyes fueron cambiadas por el correísmo, antes, los reglamentos internos, disciplinarios, de ascensos, todo era regido con actas, con grabaciones (...), era un reglamento muy bueno y eficaz, que evitaba que haya favoritismos para los ascensos (...), no digo que eran lo mejor, pero daban más claridad, había más argumentos y elementos de juicio”, señala.

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Correa agrega que en la institución “siempre ha existido la lucha por el poder, una lucha interna, entre compañeros que se vuelven enemigos, cada uno quiere llegar a como dé lugar, denunciando para que el compañero que esté arriba no ascienda (...). A los 35 años recién se dan cuenta de que el oficial no ha servido” cuando a su debido tiempo debían ser sancionados y no debían ascender ni a coroneles. (I)