Aunque el presidente Daniel Noboa no reveló pormenores de una supuesta solicitud de acuerdo de paz que recibieron varios funcionarios del Gobierno y asambleístas por parte de un GDO (grupo delincuencial organizado) que opera en el país, expertos en seguridad y en derechos humanos recomiendan al jefe de Estado que aborde el asunto de manera transparente y abierta y condicionando a los GDO a abandonar las armas.

La misiva sería del grupo de delincuencia organizada Los Lobos y está dirigida al mandatario; al ministro de Defensa, Giancarlo Loffredo; a Fausto Cobos, director del SNAI; y, a Adrián Castro, asambleísta del Azuay, quien confirmó a EL UNIVERSO que sí recibió el documento vía correo electrónico, al igual que otros legisladores.

En el texto se indica, entre otros puntos, que entregarían al Gobierno un “Manual para el proceso de reinserción de un privado de libertad en la sociedad”; este manual ha sido elaborado tomando como ejemplo modelos aplicados y funcionales en otros países”, mencionan.

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Y le piden a Noboa “entregar una verdadera rehabilitación social, creando y permitiendo implementar proyectos, como clínicas de recuperación a drogodependientes, panaderías, cultivos de peces, criaderos de cerdos, emprendimientos productivos y comerciales con las artesanías que hábilmente son realizadas por las personas privadas de libertad, encaminando a estos seres humanos a ser hombres y mujeres de bien, costeando sus trabajos, apoyando sus emprendimientos en los centros de rehabilitación social, otorgándoles educación y apoyo psicológico continuo, cumpliendo el mandato de la Carta Fundamental”.

El expresidenciable Jan Topic enfatizó que el Estado no debe aceptar ofrecimiento alguno de negociación de paz si el grupo delictivo no se compromete a abandonar las armas.

“Una carta de paz proveniente de un grupo delictivo carece de mayor sentido conceptual. Si verdaderamente desean la paz, la única opción es abandonar las armas; no hay nada que negociar en ese aspecto. Es importante señalar que estas palabras no constituyen una crítica al gobierno del presidente, ya que apenas lleva dos semanas en el cargo y le deseamos el mejor de los éxitos”, señaló Topic.

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Marco Heredia, experto en seguridad, indicó que sí es viable la posibilidad de que el Estado concrete acuerdos de paz con los GDO siempre y cuando no se incluyan en las conversaciones previas negociaciones de actos ilegales, impunidad o sobreseer delitos catalogados como de lesa humanidad.

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“En líneas generales, como principio, como concepto, está bien (negociar) porque recordemos que en conflictos bélicos, a escala mundial, han tenido que sentarse a negociar. Ahora, esto tiene que ser hecho de manera transparente y abierta para que los compromisos a los cuales se llegue a más de tener el aval de las partes involucradas, el aval de los garantes, tenga el espaldarazo de la sociedad en su conjunto. Ahí yo veo que puede haber mucho más peso moral para que este tipo de acuerdos se puedan cumplir”, señaló.

Con una postura más cautelosa, Billy Navarrete, director ejecutivo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), remarcó que antes de iniciar conversaciones de esta índole deben estar creadas las condiciones y debe haber evidencias claras para que las organizaciones criminales cumplan a rajatabla con el cese al fuego.

“Esa palabra (acuerdo) comienza a devaluarse rápidamente. Los acuerdos de paz por parte de organizaciones criminales en este contexto han sido anuncios que rápidamente han caído en saco rato y eso no permite la confianza de vida. Pero además debe haber evidencias claras de un paso previo que es el cese de la violencia y eso debe de ser el objetivo. Debe haber entrega de armas y acciones que permitan ya crear condiciones para que esa palabra pueda afectar, pueda ser acatada por parte de los miembros de esa organización que actúan en territorio. Creería que hay algunas cosas que se tienen que dar previamente para pensar que ese ofrecimiento finalmente se realice”, expresó Navarrete.

Respecto del manifiesto que recibieron vía correo electrónico el presidente, varios funcionarios del Gobierno central, así también asambleístas, Noboa consideró que la carta significa que su gestión va por buen camino y que los GDO “ya no tienen la protección dentro de las fuerzas del orden”.

“Hay que ganar batallas. Hemos capturado a líderes de bandas en estas últimas semanas, de las más importantes. De una de las bandas, que ya comunicaremos, recibimos una solicitud de acuerdo de paz...”, aseguró en la entrevista Una mirada a Quito, concedida al periodista Gonzalo Ruiz Álvarez este 6 de diciembre, en Quito. (I)

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