Los museos celebran este martes su Día Internacional en un momento difícil. Más de un año después de que comenzara la pandemia, el sector tiene sensaciones encontradas: los signos de recuperación comienzan a llegar, pero una parte importante de museos de todo el mundo siguen cerrados y los que están abiertos todavía ven muy lejana la esperada recuperación.

El Día Internacional de los Museos tiene este año por lema “El futuro de los museos: recuperar y reimaginar”. Frente al carácter festivo de años anteriores y el drama del confinamiento de hace doce meses, la jornada de este año llega con las salas de los museos medio vacías.

Según el ICOM, el Consejo Internacional de Museos, aproximadamente la mitad de los museos del mundo siguen cerrados.

Esta semana vuelven a abrir las puertas en varios países: Francia lo hará este miércoles e Inglaterra este lunes. Otros como Italia llevan abiertos algunas semanas, mientras que España ha apostado por una apertura total del sector cultural desde que acabó el confinamiento.

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Mientras, las pérdidas se acumulan y los museos luchan por encontrar nuevos modelos que les permitan conectar con el público y encontrar fórmulas de negocio en un escenario volátil. En el último año, grandes museos de todo el mundo han perdido tres de cada cuatro visitantes y millones de euros en taquilla.

Las pérdidas millonarias de los museos se extienden por la mayoría de países del mundo. Foto: EFE

“Cambio, innovación, participación e interacción con nuestras comunidades son las claves de este año. La situación sigue siendo terrible en muchos países. Nos estamos recuperando pero lentamente, incluso en Europa”, resume a EFE Alberto Garlandini, presidente del Consejo Internacional de los Museos (ICOM).

De la apertura total al cierre completo

Los modelos adoptados el último año por los países han sido diversos: España es uno de los pocos que han apostado por la apertura total de sus espacios dedicados al arte desde el confinamiento, Italia y otros países han cerrado dependiendo de las olas y museos de Estados Unidos, como los Smithsonian, que han estado cerrados por completo desde que comenzó la pandemia hasta la semana pasada.

“Somos afortunados, prácticamente somos la única capital de Europa que está abierta a la cultura. Pero nos nutrimos básicamente de público de Madrid, y ni siquiera, porque ha habido momentos en que la gente de algunas zonas no podía venir (por confinamientos selectivos)”, dijo a finales de abril el director del Museo del Prado, Miguel Falomir.

En marzo y abril el Prado alcanzó cerca de 3.000 visitantes de media al día, todo un hito desde que comenzó la pandemia, pero todavía muy lejos de los 9.000 de 2019.

Italia y otros países europeos apostaron, en cambio, por cerrar y abrir sus museos coincidiendo con las olas que ha sufrido el país. Desde el inicio de la pandemia los museos italianos han cerrado en tres periodos: la primavera del pasado año, con el primer confinamiento, así como en las siguientes olas, entre los meses de noviembre de 2020 y enero de 2021 y febrero y mayo de este año.

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Hace unas semanas reabrieron los más importantes, entre ellos los Ufizzi, la mayor y más importante pinacoteca de Italia, pero ni rastro de turistas en sus salas. Desde marzo del pasado año han perdido más de 30 millones de euros y solo esperan volver a los niveles “precovid” en 2022 si no hay otros cierres, explica a EFE su director, Eike Schmidt.

Francia abre este miércoles. El Louvre, el centro de arte más visitado del mundo, y otros museos llevan más de siete meses cerrados, lo que ha supuesto todo un terremoto cultural para el país.

Inglaterra abre sus museos este miércoles, una apertura también muy esperada. Un portavoz del Museo Británico aseguró a EFE que “ansían” volver a recibir visitantes. La apertura de los museos, como sucedió tras el confinamiento, tiene una alta carga simbólica.

En Estados Unidos, la situación varía según los estados; en Nueva York están abiertos desde agosto y han notado más afluencia que en otros lugares ya que se trata de la única oferta cultural disponible en la ciudad, pero los Smithsonian Museums de Washington lo hicieron hace apenas una semana.

En Tokio siguen cerrados por lo menos hasta el final de este mes, hasta cuando se ha extendido el estado de emergencia sanitaria de la región, mientras que en México, donde algunos centros han reabierto pero muchos otros no, la mayoría arrastra problemas económicos y temen el cierre definitivo.

En Argentina, en cambio, estuvieron abiertos hasta el mes pasado con restricciones de aforo, pero se ha decretado su cierre por una nueva ola de casos. Hasta entonces tuvieron “los turnos a tope”, declaró a EFE Florencia Ure, responsable de comunicación de los museos nacionales.

Pérdidas millonarias siguen en 2021

Todo apunta a que en 2021 las pérdidas continuarán, por lo menos hasta que se recupere cierta normalidad en el turismo internacional. En el caso de los museos europeos, los turistas suponen tres cuartas partes del total de visitas anuales y la caída de ingresos en la taquilla es vertiginosa.

A los 30 millones de euros de pérdidas de los Uffizi se suman los 14 millones de libras de la National Gallery de Londres (unos 16,2 millones de euros) entre el 2020 y el 2021, mientras que las pérdidas de los cuatro museos de Tate ascienden en total a más de 56 millones de libras (65 millones de euros).

En Alemania, la Fundación Patrimonio Cultural Prusiano calcula que por cada mes de cierre desde el comienzo de la pandemia los principales museos berlineses han perdido ingresos cercanos a 1,5 millones de euros.

Las pérdidas se extienden por el resto del mundo: la Galería de Arte Tretiakov de Moscú perdió el 55% de ingresos en comparación con 2019 y en Japón los museos han perdido el 59% de sus ingresos. El Ministerio de Cultura italiano cifra el desplome de visitantes el año pasado en 75,6% y unas pérdidas en taquilla de 189,7 millones de euros.

Un portavoz del Museo Británico aseguró que esta crisis “ha tenido un impacto en sus finanzas”, pero es muy pronto para cuantificarlo; todo dependerá de “la rapidez de la recuperación”, que no parece que vaya a ser inmediata.

El Metropolitan de Nueva York, por ejemplo, al que la pandemia ha pillado en pleno 150.º aniversario, estimaba que perdería unos 150 millones en 18 meses y se plantea vender obras para “apoyar” su presupuesto, lo que se conoce como “desadquisición” (deaccessioning). El Museo de Brooklyn también vendió algunas de sus obras en estos últimos meses para hacer frente a su dramática situación.

Este tipo de decisiones, llenas de controversia, tienen antecedentes en 2008, con la anterior crisis financiera.

Nuevos modelos: más virtual, menos presencial

Frente a este panorama, la virtualidad ha sido para muchos espacios la única salida para seguir en contacto con el público y un lugar donde buscar nuevos modelos de negocio. Todos los museos han hecho un esfuerzo por volcar sus contenidos en internet e intensificar sus propuestas a través de redes sociales.

Pero no todos tienen a su disposición herramientas para ello.

En México, por ejemplo, el Museo Soumaya, la Casa Azul de Frida Kahlo y el Palacio de Bellas Artes han puesto a disposición del público exposiciones temporales en la red, pero lo cierto es que más del 60% de los museos mexicanos no cuentan con recursos digitales, según datos del Instituto de Liderazgo en Museos y la Universidad Nacional Autónoma de México.

El Hermitage de San Petersburgo, uno de los más visitados del mundo antes de la pandemia, ha reducido sus usuarios un 60%, pero su audiencia virtual ha aumentado desde un millón al año a más de 80 millones ahora, según datos del museo.

Los museos tratan también de sacar provecho de esta nueva audiencia digital: el Museo del Prado ha comenzado a cobrar las visitas virtuales de su primera exposición temporal de la pandemia sobre Tiziano. El precio son 2,5 euros, el mismo que el de la audioguía.

El Museo Pushkin de Moscú también ha comenzado a cobrar por la posibilidad de conectarse a algunos de sus programas virtuales y el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid implantó un servicio de visitas guiadas online privadas.

Muchos de los cambios que los museos han ido introduciendo a lo largo del último año han llegado para quedarse, según reconoce el presidente del ICOM, Alberto Garlandini.

“Los museos están cambiando. Si creemos que al final de la pandemia abriremos las puertas y todo volverá a ser lo mismo, estamos muy equivocados -vaticina-. Será lo contrario, tendremos que innovar y cambiar”. (I)