Los miles de damnificados del terremoto de 5,9 grados que golpeó la noche del martes varias provincias del este de Afganistán, dejando cerca de un millar de muertos y miles de heridos y afectados, se enfrentan ahora a las consecuencias de la tragedia, sin recursos y con nuevas amenazas a la vista como enfermedades.

Edificios, viviendas, hospitales y escuelas quedaron seriamente afectados o completamente destruidos por el terremoto que además causó la interrupción de las comunicaciones, el servicio de agua, carreteras, y puentes.

Una evaluación preliminar de los daños señalan que en la provincia de Paktika, la más afectada, casi 300 viviendas en el distrito de Bermal, y otras 1.500 en el distrito de Gayan, quedaron destruidas o seriamente dañadas por el seísmo, mientras que en el distrito de Spera en Khost el número ascendió a 800 casas, según indicó hoy el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA).

El ministro afgano de Refugiados, Khalil Ahmad Haqqani, visita la zona afectada por el terremoto. EFE/EPA/STRINGER Foto: STRINGER

Los refugios de emergencia y artículos no alimentarios, asistencia alimentaria, insumos médicos, y agua potable, así como apoyo para la higiene, son algunas de las necesidades urgentes que requieren los supervivientes del terremoto.

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Los riegos de brotes de cólera en las zonas afectadas son motivo de especial preocupación para las agencias de asistencia humanitaria.

Afganistán era ya un país extremadamente frágil, devastado por décadas de conflicto armado, intensos y recurrentes periodos de sequías, un número importante de desplazados internos, y la debacle económica en la que se sumergió el país tras la llegada al poder de los talibanes y las siguientes sanciones internacionales.

“El pueblo de Afganistán ya estaba sufriendo de múltiples crisis en medio de décadas de conflicto. Ahora este terremoto mortal. La Media Luna Roja Afgana envió de inmediato equipos médicos y de socorro a las zonas afectadas”, indicó en Twitter la filial afgana de la Cruz Roja Internacional.

El ministro afgano de Refugiados, Khalil Ahmad Haqqani, visita la zona afectada por el terremoto. EFE/EPA/STRINGER Foto: STRINGER

Hasta ahora unas 1.030 personas murieron y otras 1.500 resultaron heridas en el terremoto ocurrido la noche del pasado martes que afectó especialmente las provincias orientales afganas de Paktika y Khost, epicentro del seísmo, y limítrofes con Pakistán.

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Afganistán suele sufrir terremotos, especialmente en la zona conocida como Hindu Kush, de gran actividad sísmica y habitual punto de origen de movimientos telúricos en la región.

Algunas de las mayores catástrofes en Afganistán provocadas por terremotos ocurrieron en 1998 en el norte del país, cuando en febrero dos terremotos de 5,9 y 6 grados causaron la muerte de unas 4.000 personas. Pocos meses después, a finales de mayo, un seísmo de 7 grados volvió a sacudir la zona y causó unos 5.000 muertos. (I)