Hay familias que solo nombrarlas hacen referencia a un país y ese es el caso de los Chamorro para Nicaragua. Con varios presidentes, políticos, periodistas y empresarios en su haber, esta familia ha sido parte protagonista de varios eventos por dos siglos en el país centroamericano. Ahora son el objetivo político del gobierno del presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, quienes quieren acabar con cualquier sector crítico. Las acciones contra ellos y otros actores de la sociedad han hecho que voces internas y externas ya comiencen a calificar de dictadura a los líderes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

La familia ha sido en su mayoría de línea de base conservadora, aunque en el ocaso del poder de la familia Somoza -gobernaron por 45 años el país- una parte se alió con el FSLN para sacarlos del poder, aunque luego se fueron alejando.

Siete personajes de esta familia han llegado a la Presidencia. El primer presidente del país fue Fruto Chamorro Pérez (1854) y la última en obtener el cargo fue Violeta Barrios de Chamorro, viuda de Pedro Joaquín Chamorro, periodista y director del diario La Prensa, quien fue asesinado en los últimos años de los Somoza (1978). Él era una figura clave en la oposición al régimen y su muerte hizo que creciera el rechazo al Gobierno y el apoyo a cualquier figura que reemplazara a los Somoza. Un punto de inflexión para el apoyo a la Revolución sandinista.

La expresidenta Violeta Barrios se saluda con Daniel Ortega cuando este último ya era presidente electo en 2007. Foto: Archivo

Así lo recuerda Mauricio Velasco, quien vivió su adolescencia en Nicaragua, en la década del 60, y siempre ha mantenido el contacto con ese país.

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“(Los Chamorro) son una familia histórica que ha estado presente en todo el acontecer de ese país, en lo político, social y hasta religioso“, cuenta Velasco, quien fue diplomático hondureño y ahora vive en Ecuador.

También recuerda que en sus años en Nicaragua era común escuchar la frase “después de Somoza cualquier cosa”. Así como que luego de que Ortega volvió al poder pulverizó las instituciones para mantenerse, razón por la que líderes sandinistas se convirtieron también en opositores a sus decisiones.

En tanto, Eduardo Enríquez, jefe de redacción de La Prensa, dice que si bien el diario apoyó al sandinismo por un corto tiempo con el fin de sacar del poder a Somoza, desde 1980 se alejó y fue crítico con ellos en esa década.

“La familia (Chamorro) siempre ha estado presente en la vida política del país, pero podemos decir que mayor parte del tiempo desde la oposición”, apunta Enríquez.

Agrega que de los Chamorro Barrios, Carlos Fernando y Claudia simpatizaron con el sandinismo, mientras que Cristiana y su esposo, Antonio Lacayo -ministro de la Presidencia-, así como Pedro Joaquín hijo siempre estuvieron al lado de su madre cuando en la Presidencia marcó diferencias con el sandinismo.

Actualmente Cristiana y Pedro Joaquín están detenidos y su primo Juan Sebastián Chamorro, además de otros cuatro precandidatos que tenían la idea de retar a Ortega en las urnas. Mientras, Carlos Fernando está en el exilio. Todos han sido detenidos o acusados de lavado de dinero o “traición a la patria”, al amparo de una ley que entró en vigor en diciembre pasado que castiga con cárcel a quienes promuevan bloqueos económicos y la injerencia extranjera, recuerda AFP, tomando como referencia parámetros más que favorables al régimen.

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Otro miembro de la familia que está detenido es el primo de Cristiana, Juan Lorenzo Holmann Chamorro, gerente general de La Prensa.

“Básicamente es una represalia contra las intenciones de Cristiana de postularse a la Presidencia de la república. Es una decisión del Gobierno de acabar con toda la oposición de esta manera. Y obviamente también contra el periodismo independiente”, añade Enríquez, quien recuerda que las instalaciones de La Prensa están tomadas, en una “etapa en la que la dictadura está acabando con los vestigios de libertad que existían y probablemente se va a imponer y consolidar porque los nicaragüenses no pueden oponerse a esta dictadura que ante cualquier expresión contraria responde con cárcel o con plomo... El nicaragüense tiene temor de opinar, ni siquiera quiere hablar de política con los amigos”.

En tanto, Elvis Rugama, activista estudiantil en las protestas de los últimos años y ahora exiliado, comenta que la familia Chamorro “es una estirpe heterogénea, no lineal, que asume su liderazgo y roles sociales desde distintas posiciones”.

“Han estado en izquierda algunos y en derecha... Han ejercido mucho el periodismo y esto es lo que más les ha valido y más les ha traído consecuencias, pues han asumido un rol crítico a los diferentes sistemas, regímenes, dictaduras, incluso a familiares que han ostentado poder”, dice Rugama, quien agrega que muchos en esta familia se alejaron del sandinismo y por sus críticas han sido perseguidos desde que Ortega volvió al poder en 2007, especialmente Carlos Fernando Chamorro Barrios.

El periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro. Foto: EFE

Según él, la persecución actual contra ellos tiene el fin era impedir que puedan generar acuerdos y negociar entre los distintos sectores de oposición, que van de derecha a izquierda, y convertirse en una verdadera amenaza para el régimen. Así como para censurar información periodística.

Agrega que otras familias también son atacadas con acciones legales y confiscaciones.

El analista ecuatoriano Michel Leví, coordinador del Centro Andino de Estudios Internacionales, comenta que en las últimas décadas lo que más marcó a la familia fue el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro, quien era un fuerte crítico de los Somoza a través del diario La Prensa. Además, la familia fue parte de los que lograron que el entonces presidente de EE. UU., Jimmy Carter, tome acciones más duras contra Anastasio Somoza Debayle, el último de esa familia en el poder.

Leví añade que la familia Chamorro vuelve a ser víctima de regímenes totalitarios en su país, tal como en la época de los Somoza. (I)