Una buen número de responsables de la oposición al presidente francés, Emmanuel Macron, le reprocharon una intencionalidad electoral con su viaje este jueves a Ucrania, en vísperas de la segunda vuelta de los comicios electorales en los que está en juego la mayoría parlamentaria.

"Emmanuel Macron se sirve de esta situación, en cierta medida como jefe de guerra, para intentar tener una influencia en las elecciones legislativas", subrayó Marine Le Pen en la emisora France Inter.

La líder de la extrema derecha consideró, al mismo tiempo, "perfectamente legítimo" tanto que vaya a Kiev como que continúe el diálogo con Vladímir Putin.

Desde Los Republicanos, el partido de la derecha clásica, su portavoz Othman Nasrou señaló que "es difícil no ver una operación de comunicación y una puesta en escena electoral".

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El líder de la coalición de izquierdas, Jean-Luc Mélenchon, que tanto le había reprochado la declaración de política interior que hizo Macron el martes antes de subirse al avión en París que le llevó a Rumanía y Moldavia, escalas previas a su desplazamiento a Ucrania, se mostró hoy más comprensivo, al menos en apariencia.

En una entrevista a la emisora France Bleu, Mélenchon dijo que se asociaba al mensaje de “solidaridad con Ucrania” que dio Macron a su llegada a Kiev.

"Me parece bien -subrayó- que el presidente francés precise de qué lado están todos los franceses, todos sin excepción. Aparte de eso, uno se puede interrogar sobre el sentido de este viaje. Pero como está en una zona de guerra, propongo que se eviten las polémicas: No es el momento".

No obstante, Mélenchon no se privó de dejar caer un cierto escepticismo: "Vamos a ver qué dará de sí este viaje".

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Macron llegó a Kiev a primera hora de esta mañana en un tren en el que también iban el canciller alemán, Olaf Scholz, y el primer ministro italiano, Mario Draghi. A ellos se sumó, en otro tren posterior, el presidente rumano, Klaus Iohannis.

Los cuatro mantuvieron una reunión y un almuerzo de trabajo con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski que tenía como primer objetivo simbolizar el apoyo de los europeos a su Gobierno en la guerra contra Rusia.

En Francia, la actualidad política estos últimos días está copada por las expectativas de cara a la votación del domingo.

Después del casi empate técnico en la primera vuelta de las legislativas el día 12 entre el bloque macronista y la coalición liderada por Mélenchon, las proyecciones de los sondeos anticipan que el primero tendrá una mayoría clara en la Asamblea Nacional.

Pero la hipótesis de que esa mayoría sea absoluta (al menos 289 escaños de los 577 de la cámara de diputados) no es la más probable, según los institutos demoscópicos. (I)