Incertidumbre es la palabra que aún cabe para definir el último mes de la carrera presidencial en Chile, donde tras tres debates y algunas polémicas dos personajes polarizados son los favoritos.

De acuerdo con los sondeos, entre los siete candidatos tres se han despegado y uno de los favoritos cayó casi irremediablemente: Sebastián Sichel, que agrupaba a la centroderecha-derecha, con solo 10 % de intención de voto.

Quien domina las encuestas es Gabriel Boric (21 %), de izquierda-izquierda radical; José Antonio Kast (18%), de derecha radical-derecha; y Yasna Provoste, de centroizquierda, con el 13 %, según Cadem, empresa de investigación de mercado y opinión pública en Chile. Aún hay el 27 % de indecisos.

Pese a que Boric lidera las encuestas, en las últimas semanas los reflectores se han consolidado sobre Kast, que con sus ideas de derecha antigua planteadas de manera simplista, sumadas a la caída de Sichel, ha hecho que reúna más seguidores, según expertos.

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Axel Callis, analista electoral chileno y director de la agencia Tuinfluyes.com, comenta que el ascenso de Kast se debe a varios factores: es una persona bastante conocida, ha mejorado su desempeño en los debates y se muestra más amable, con buen trato, una persona que no se irrita con facilidad.

El candidato presidencial por el partido Republicano, José Antonio Kast, habla durante un acto de campaña en Santiago. Foto: EFE

“No obstante, sus ideas siguen siendo de extrema derecha, pero las presenta de una forma bastante seductoras para un público grande que ve el corto plazo con mucha incertidumbre... aparece con soluciones bastante simples a problemas bastantes complejos... muy en la lógica de (Donald) Trump”, apunta Callis.

Eduardo Arriagada, profesor en Comunicaciones de la Universidad Católica de Chile y parte del laboratorio de redes sociales de esa institución, expresa que Sichel fue un candidato inventado por la clase económica, pero se derrumbó en las conversaciones y debates.

“Al derrumbarse la única candidatura de centroderecha se fortalece la opción de la derecha dura, que en este caso está apoyada también por sectores de extrema derecha”, dice Arriagada

Pese a que los debates presidenciales, especialmente los de varios candidatos al mismo tiempo, no suelen tener mucho peso, esta vez se destaca que en el contexto chileno han podido ayudar a dejar más claro o más presente las posiciones y actitudes de los favoritos.

“Ahora suceden muchas cosas, ha cambiado el formato, antes eran muy rígidos, acartonados, y por otra parte la combinación de los debates con las redes sociales hacen que muchas personas fabriquen contenido, cuñas, memes y un sin fin de material que al final amplifica mucho (lo que pasa en) el debate”, dice Callis.

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En cuanto a Boric, al ir primero ha entendido los debates como protección de la “pelea corta” y ha tratado de mantener cierta distancia porque aparece como el único que se acerca a la realidad de gobernar. Pero la distancia es aún estrecha como para que cante victoria.

“El electorado está dividido en dos grandes mundos. Uno que está participando y muy esperanzado con los cambios políticos que vengan con la nueva Constitución y mayores grados de igualdad y democratización. Otro grupo, no necesariamente mitad-mitad, que ve todo esto como una incertidumbre bastante grande y un futuro más pesimista. De alguna u otra forma los dos candidatos que están primero representan esas posiciones de la esperanza y voluntad de cambio y la incertidumbre y pesimismo”, afirma Callis.

Respecto a la tercera candidata, y única mujer, Provoste, en estos momentos puede atraer votos de centroizquierda y del centro. Pero analistas chilenos comentan que si Boric, pese a haber pactado con la extrema izquierda, que no es exactamente su línea, modera más su discurso también podría atraer al centro.

La candidata presidencial por la agrupación Nuevo Pacto Social, Yasna Provoste. Foto: EFE

Provoste prometió que, si llega al poder, mantendrá una “economía abierta” al mundo y respetará todos los tratados de libre comercio suscritos por el país, recuerda AFP.

“Todo Chile esperaría eso, que Boric haga un cierto guiño de garantizar estabilidad, porque parece lógico que sea la alternativa. Provoste dejaría descontenta a la gente que ya está molesta (en referencia a las que participan en las protestas desde 2019), si gana Kast el problema social se agudizaría, ya que más que ser de derecha es de ideas antiguas y usa banderas que la derecha actual ya no defiende. Es una persona muy conservadora”, afirma Arriagada, para quien en este último mes aún la carrera está abierta porque la caída de Sichel provocó una disputa por el segundo lugar y hay que ver cómo será la respuesta electoral si las otras dos opciones pasan a segunda vuelta.

En Chile están llamados a votar 15 millones de personas, aunque el voto es voluntario, y se espera que el porcentaje de votantes sea el usual, de alrededor del 50 %.

Para que un presidenciable gane en primera vuelta necesita el 50 % más uno de los votos, si no, pasan los dos más votados al balotaje.

Arriagada y otros expertos han comentado que quien gane deberá afrontar una tormenta perfecta porque en medio de todo desde el Parlamento estaban por aprobar un nuevo retiro de los fondos de pensiones que debilitaría la economía para alcanzar fines electorales.

“Estamos en una tormenta económica muy seria que está provocada por el Parlamento y el populismo de todos los partidos, de izquierda y derecha... entonces el problema es muy grande. Además está la Convención Constituyente (que redacta actualmente un proyecto de nueva Constitución) y puede cambiar el sistema de gobierno -lo más probable- y se pase de un sistema presidencialista al semipresidencialismo o parlamentarismo, y se tenga que hacer otra elección cuando el entonces mandatario tenga alrededor de un año (en el poder)”, comenta Arriagada. (I)