La aerolínea British Airways, hermana de Iberia en el seno del International Airlines Group, está estudiando vender su sede londinense, cerca del aeropuerto de Heathrow, para llenar caja aprovechando que muchos de sus empleados adoptarán el teletrabajo por la pandemia.

La pandemia ha “acelerado nuestro enfoque hacia una forma de trabajo más flexible y ágil (...) también hemos reestructurado nuestras operaciones para salir de la crisis y estamos evaluando si seguimos necesitando una sede central tan grande”, explicó la filial del grupo hispano-británico IAG en un comunicado el viernes.

Unos 2.000 empleados están adscritos al enorme complejo de British Airways en Waterside.

Muchas empresas, entre ellas los grandes bancos británicos y el gigante petrolero BP, han transformado su organización para recurrir al teletrabajo desde el inicio de la pandemia.

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Esto permite reducir costes inmobiliarios en un momento en que muchos sectores, sobre todo el aéreo y el energético, se han visto muy afectados por el impacto económico del coronavirus.

El sector de las aerolíneas, en particular, está atravesando una crisis histórica, con un tráfico aniquilado por las medidas sanitarias, los confinamientos y las restricciones de viaje.

IAG, que también es propietaria de Iberia y Vueling entre otras, ha sufrido una pérdida récord de 6.900 millones de euros (8.200 millones de dólares) en 2020.

El grupo se ha esforzado por recortar gastos para sobrevivir a la crisis y suprimió 10.000 puestos de trabajo en British Airways, además de poner a muchos trabajadores en desempleo técnico.

La tesorería de IAG a finales de diciembre se elevaba a 10.300 millones de euros, incluyendo una ampliación de capital de 2.700 millones de euros y 2.000 millones de euros en compromisos de préstamo de una agencia del gobierno británico, UK Export Finance.

En su búsqueda de liquidez, IAG también anunció el jueves el lanzamiento de una emisión de bonos por 1.000 millones de euros. (I)