Este lunes Bolivia conmemoró los 86 años del cese de hostilidades por la guerra del Chaco con Paraguay, una contienda ocurrida entre 1932 y 1935 y señalada por el presidente boliviano, Luis Arce, como un conflicto que ambos países “nunca quisieron”.

El acto principal se efectuó en la ciudad boliviana de Villamontes del departamento de Tarija, al sur del país, con la participación de la embajadora de Paraguay en Bolivia, Terumi Matsuo de Claverol, y ministros bolivianos como el de Exteriores, Rogelio Mayta, y de Defensa, Edmundo Novillo.

“Bolivia y Paraguay nunca quisieron el estallido de la guerra del Chaco. Por el contrario, fueron obligados por intereses de dos empresas capitalistas extranjeras, la estadounidense Standard Oil y la angloholandesa Royal Dutch-Shell”, remarcó el jefe de Estado boliviano.

Arce también mencionó que esa contienda “enfrentó a dos países hermanos considerados como los Estados más débiles y más pobres de la región” por “intereses” de las oligarquías de la época.

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El mandatario subrayó batallas como la de Boquerón y de Villamontes, consideradas “jornadas victoriosas” para el Ejército boliviano.

En el caso concreto de Bolivia, esa guerra sirvió para que los bolivianos de “diferentes sectores sociales” se congregaran alrededor de una causa para “comprender y conocer” la Bolivia profunda, a pesar de las 50.000 bajas sufridas, remarcó el ministro de Defensa.

“Un día como hoy, 14 de junio de 1935, luego del cese de hostilidades los soldados paraguayos y bolivianos salieron de sus trincheras a darse por fin un abrazo de paz, luego de 3 años de dura contienda”, mencionó la embajadora de Paraguay en Bolivia.

Terumi Matsuo de Claverol recordó que esta contienda también fue llamada la “guerra de la sed” al estar marcada por la escasez de agua que desgastó a los soldados de ambos ejércitos.

Pese al conflicto, se produjeron episodios de amor, amistad y camaradería entre las partes como la colaboración entre soldados “sin importar que fueran sus adversarios en ese momento”, apuntó la embajadora.

También resaltó el “incansable trabajo” de las mujeres en la contienda que brindaron servicios a sus respectivos países como enfermeras y en la asistencia de los heridos.

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En el acto, celebrado en la población boliviana de Villamontes, se rindió honores a los caídos de ambos bandos con un minuto de silencio y la presentación de ofrendas florales y una visita al Museo de la Guerra del Chaco en esa ciudad.

La pasada semana, el presidente boliviano anunció la entrega de un “reconocimiento económico extraordinario” a los beneméritos bolivianos de unos 2.227 dólares, mediante un decreto.

Según algunos medios de comunicación bolivianos, menos de una decena de excombatientes se mantienen con vida, todos ellos con más de un siglo de existencia.

Los reconocimientos a los excombatientes se produjeron en ciudades como La Paz, en la que se encuentran cuatro sobrevivientes de la contienda, con edades entre los 102 y los 103 años. (I)