El presidente de Rusia, Vladimir Putin, insistió este miércoles en que Ucrania tiene planes de emplear una ‘bomba sucia’ con elementos radiactivos y hacerse con armas nucleares.

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Según Putin, Occidente continúa abasteciendo de armas a Ucrania y “hace caso omiso a las declaraciones de Kiev sobre la intención de hacerse con un arma nuclear”.

“También se conocen los planes (de Ucrania) de usar la así llamada ‘bomba sucia’ para una provocación”, dijo el jefe del Kremlin al presidir por videoconferencia una reunión de los dirigentes de los órganos de seguridad de la postsoviética Comunidad de Estados Independientes (CEI).

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Se trata de las primeras declaraciones del líder ruso sobre la bomba en cuestión después de que Moscú acusara hace unos días a Kiev de protagonizar presuntos preparativos para el empleo de ese armamento, lo que fue rotundamente negado por Ucrania.

En días pasados la OTAN acusó a Rusia de emplear “falsos pretextos” para escalar la guerra de agresión contra Ucrania, tras acusar a las autoridades ucranianas de estar preparando una ‘bomba sucia’ en su territorio.

El 25 de julio de 1946 EE.UU. realizó una prueba nuclear haciendo explotar una bomba atómica en el fondo del mar: 73 años después su huella todavía es visible.

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Dispersión radiológica

La denominada ‘bomba sucia’, también es conocida como ‘dispositivo de dispersión radiológica’, está compuesta por un explosivo de tipo convencional que es envuelto con un material radioactivo.

El objetivo de esta bomba es explotar para diseminar dichos materiales en forma de polvo o arena sobre una población o un lugar estratégico.

Esta tiene que hacerse explotar para que tenga máximo efecto destructor, para que haga el mayor daño posible a la vida humana”, explica a France 24 Lajos Szászdi, analista de relaciones internacionales y estudios estratégicos de fuerzas terrestres, navales, aéreas y espaciales rusas.

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“Mientras más radio de expansión tenga ese polvo radioactivo sobre un blanco, que puede ser una ciudad, será mejor para los atacantes y tendrá peores consecuencias para las víctimas”, agrega Lajos.

A diferencia de una bomba atómica, la ‘bomba sucia’ tiene un material de acceso relativamente fácil y su fabricación es mucho menos compleja.

Así, lo que busca es contaminar una zona y generar daños tanto en la infraestructura como en las personas que pueden morir, “tanto con radiaciones directas como por la ingestión o inhalación de materiales radioactivos”, detalla diario Clarín.

No se trata de bombas atómicas”, subraya a Deutsche Welle Wolfgang Richter, coronel retirado del Ejército alemán y miembro del Grupo de Investigación de Políticas de Seguridad del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP). “Eso significa que no se producen reacciones nucleares en cadena, que pueden desatar un inmenso poder de destrucción”.

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La planta nuclear de Chernóbil junto con el sarcófago que cubre el reactor número 4, que explotó en abril de 1986 y causó la mayor catástrofe nuclear de la historia, es fotografiada por los turistas que llegan a la zona de exclusión.

La ‘bomba sucia’ tampoco produce altas temperaturas, mortales para los seres vivos, sobre amplias superficies, ni ondas de presión y de succión, así como tampoco una radiación de neutrones extremadamente peligrosa, que puede ser transportada a grandes distancias por el viento y la lluvia.

El peligro inmediato de una ‘bomba sucia’ difícilmente vaya más allá del de la propia carga explosiva, dice Richter. A largo plazo, sin embargo, la radioactividad es, como mínimo, dañina para la salud y, dependiendo de la cantidad de radiación que una persona absorba, también puede ser fatal.

Una bomba de este tipo de fabricación militar podría causar un daño similar a la liberación de radiación en un accidente en una central nuclear como lo ocurrido en Chernóbil en 1986, señala Richter. Desde entonces, debido a la radiación, el lugar está rodeado por una zona de exclusión de un radio de 30 kilómetros. (I)