El país más poblado y principal economía de Latinoamérica enfrenta una dura realidad por la pandemia, es el segundo con más muertos y el tercero con más contagios de COVID-19, y trata de avanzar con la vacunación mientras las disputas políticas se vuelven constantes.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (derecha radical), trata de mantener la gobernabilidad, mientras varios gobernadores discrepan y critican sus medidas, y baja la popularidad que le permitió ganar en 2018 luego de tres periodos del Partido de los Trabajadores (PT).

En esa ocasión la máxima figura del PT, el expresidente (2003-2010) Luiz Inácio Lula da Silva (centro izquierda), no pudo seguir con su candidatura y hasta fue a prisión por temas relacionados con el gran caso de corrupción Lava Jato.

Sin embargo, ahora el Supremo Tribunal Federal anuló los juicios y sentencias que pesaban sobre él y dejó la puerta abierta para que rete a Bolsonaro, a quien Lula acusa hasta de “genocida” por su manejo de la pandemia.

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Con la decisión judicial ha recuperado sus derechos políticos y algunos sondeos lo sitúan como favorito frente a Bolsonaro. Pero también habrá que esperar qué pasa con Fiscalía, que lo puede volver a acusar porque no se anularon los cargos sino el proceso, argumentando que los cuatro juicios que cursaron contra Lula en tribunales de Curitiba tenían conflicto de competencias y el Supremo decidió que las causas deberán reanudarse en otros juzgados, con lo que dejó sin efecto las penas de casi 26 años de cárcel que pesaban en su contra, recoge AFP.

El hecho hizo que partidos del espectro de la izquierda insinuaran que podrían apoyar a Lula si es candidato presidencial en 2022.

Sobre todo porque una encuesta publicada esta semana por la firma PoderData indica que en una primera vuelta Lula se impondría con el 34% frente al 31% que obtendría Bolsonaro. Mientras que en segunda vuelta el antiguo dirigente sindical llegaría al 52% y el líder de la ultraderecha se quedaría en 34%.

“Este escenario es una fotografía del momento, cuando el país enfrenta el peor impacto de la pandemia de coronavirus y hay una gran incertidumbre sobre la recuperación de la economía”, analizó PoderData.

Aunque aún falta más de un año para los comicios, ya el gobernador del estado de Maranhao, Flavio Dino, barajado hasta ahora como posible candidato presidencial para 2022 por el Partido Comunista do Brasil (PCdoB), dijo después de la sentencia que, si le fuera propuesto, “sería un honor aspirar a la Vicepresidencia” en una fórmula encabezada por Lula.

Respecto a la carrera electoral, el expresidente no ha sido muy claro, pero recientemente dijo al canal C5N: “Yo estoy vivo, entero, tengo una energía de 30 años y estoy listo para la pelea. Si es necesario para derrotar a un fascista como Jair Bolsonaro, seré candidato a presidente”.

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Además parece haber lanzado un guiño a sus seguidores poniendo en sus redes sociales una foto de él con traje y una corbata con los colores de la bandera de Brasil, algo que hacía cuando era mandatario.

Respuesta de Bolsonaro

En tanto, el presidente Bolsonaro no ha estado de acuerdo con la decisión del Supremo Tribunal, pero parece haber aceptado que Lula podría correr por la Presidencia.

“Si Lula vuelve (a ganar), por el voto directo, el voto auditable, todo bien”, dijo Bolsonaro, pero pidió a los brasileños que “piensen cómo será el futuro de Brasil con el tipo de gente que él va a traer para dentro de la Presidencia”.

Por su parte, el vicepresidente de Bolsonaro, Hamilton Mourao, ha manifestado que aún falta mucho para las elecciones como para hablar de campañas. Que la atención hoy debe centrarse en enfrentar la trágica pandemia.

Desde el exterior se piensa en Brasil como un problema internacional por esto último, ya que dicen que el no controlar los contagios podría hacer que sigan apareciendo variantes como la ya contagiosa P1, que está mutando.

Bolsonaro “solo piensa en los militares y, por eso, yo creo que la democracia va a volver y espero participar en ese proceso que le devolverá a Brasil la esperanza y la alegría”, ha dicho, en tanto, Lula, recoge EFE.

En las elecciones pasadas (2018), Bolsonaro le ganó por poco más de 10,5 millones de votos a Fernando Hadad, quien había tomado la posta tras el impedimento de Lula por sus problemas legales.

Habrá que ver si los resultados del manejo de la pandemia -hasta ahora y por los meses que resten- pueden hacer que la balanza se ladee en contra de la probable candidatura a la reelección de Bolsonaro, o caso contrario, los brasileños vuelvan a rechazar a los partidos que han gobernado (sobre el PT) por sus ‘pecados’ de corrupción del pasado. (I)