Mide cinco centímetros y su supervivencia es considerada un milagro. Amalophyllon miraculum es una nueva especie de planta descubierta en la cordillera Centinela, en Santo Domingo de los Tsáchilas.

Los científicos le pusieron ese nombre pensando en la improbabilidad de su existencia: los bosques en Centinela han sido diezmados por plantaciones de banano, cacao y café, y científicos estimaron que gran parte de las al menos 90 especies endémicas de la zona habían desaparecido por la deforestación.

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Sin embargo, una de ellas, Gasteranthus extinctus, fue redescubierta en 2022, y ahora Amalophyllon miraculum se une a la lista de especies que han sobrevivido.

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'Amalophyllon miraculum'. Foto: John Clark

Solo existen dos poblaciones de la especie

El estudio que describe a la nueva especie, publicado en la revista científica PhytoKeys, señala dos pequeñas poblaciones de la planta, ambas ubicadas en reducidas áreas de bosque preservado en terrenos privados, aproximadamente a 8 kilómetros de distancia el uno del otro. El primero consta de 10 hectáreas y el segundo tiene 50.

Se trata de una planta diminuta, de apenas 5 centímetros de largo. La cara abaxial (trasera) de la hoja es morada y la adaxial (frontal) es verde, mientras que la flor tiene pétalos blancos pequeños y filamentos amarillos en el centro de la flor.

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Debido a que solo existen dos poblaciones y su distribución es limitada, el estudio le asignó a Amalophyllon miraculum una clasificación de ‘en peligro crítico de extinción’, según la escala de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza.

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'Amalophyllon miraculum'. Foto: John Clark

Se la suele encontrar cerca de cascadas

El estilo de vida de la planta también asombró a los científicos: solo crece encima de rocas, pero debe mantenerse húmeda permanentemente, y depende particularmente del “rocío perpetuo” de agua de cascadas cercanas, dijo John Clark, principal investigador del descubrimiento, al Museo Natural de Historia del Reino Unido.

“Centinela sigue vivo porque varios agricultores decidieron conservar sus bosques en vez de talarlos. Estos remanentes de bosque son el resultado de estos sabios agricultores”, expresó el científico. Los terratenientes, según describe el texto del estudio, decidieron preservar áreas cercanas a cascadas.

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Andrea Fernández, José Zapata y Camilo Restrepo-Villarroel, investigadores de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, son coautores de la investigación, además de Dawson White y Nigel Pitman, de la Universidad de Harvard y del Museo Field de Historia Natural, respectivamente. (I)