A las 07:20 del 6 de mayo pasado, Lisette Cuenca sale de su casa en Paraíso de la Flor con su hijo de siete meses en brazos. Toma un bus de prisa, porque a las 08:00 tiene cita médica en el subcentro de la coop. Francisco Jácome, noroeste de Guayaquil. Sus recursos económicos no le permiten tomar un taxi, y sortea los riesgos del contagio de COVID-19, así como los peligros de viajar en transporte público por la inestabilidad propia de la circulación.

“Hoy el carro estaba lleno, me cedieron un asiento, pero con tanta gente me da miedo contagiarme, que se contagie el bebé y llevar el virus a la casa”, confiesa esta mujer de 22 años que hoy celebra su primer Día de la Madre.

Ser mamá en pandemia es algo complicado, dice. Agrega que solo saca a su pequeño por consultas o emergencias. Y al patio de su casa “cuando está despejado”; también a la puerta para que pueda ver a su primo y a otros niños. “Él se ríe mientras los demás juegan, no lo cohíbo”, cuenta.

En el hogar de Lisette no reciben visitas ni hacen fiestas. Se ha tomado en serio las recomendaciones para evitar el coronavirus.

El esposo de Lisette trabaja en mecánica y ella ayuda a su madre en la preparación de alimentos que comercializan desde su vivienda, aprovechando los momentos en que el pequeño duerme.

Esta madre agradece que su hijo descanse bien por las noches, porque le permite a ella hacerlo también tras jornadas difíciles entre la colaboración con su mamá, el niño “que es hiperactivo” y solicitudes de afiches que elabora bajo pedido en su vivienda. El confinamiento no la ha golpeado anímicamente, porque no estaba acostumbrada a salir.

Es una madre que no quiere detener su crecimiento personal y profesional, por ello está a la espera de un cupo universitario para estudiar psicología. No cree que ser mamá deba detenerla, al contrario: Santiago, su hijo, es un impulso para lograr sus metas.

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El embarazo la sorprendió en plena pandemia y lo vivió con profundo temor; el encierro fue la opción para protegerse, más el uso de alcohol y mascarilla, que siguen presentes. Hoy celebra con su hijo, pero sigue limitada por protección y añora viajar con su pequeño Santiago. (I)