En lo que va de la pandemia, entre marzo del 2020 y abril de 2021, constan 275.662 nacimientos en el Registro Civil del país. El número de inscripciones cayó en abril del año pasado, por el confinamiento: se dieron 830, mientras que en el mismo mes del 2019 fueron 26.829.

Quienes están criando a sus hijos en pandemia han trastocado todas las rutinas. Ellas y quienes fueron madres antes de esta etapa celebran por igual su día, pero las angustias ahora son distintas: hay bebés sin su esquema de vacunación completo, que protege de enfermedades como hepatitis, poliomielitis y sarampión. Las madres no han contado con el soporte de sus padres o suegros, hermanos, cuñados o demás familiares y amigos, que regularmente se activa con la llegada de un niño.

El impacto psicológico es más profundo en las madres cuya actividad laboral se hace fuera de casa, por el temor de llevar el COVID-19.

Los estudios indican que la depresión y los cuadros de ansiedad se multiplicaron en medio del confinamiento por la pandemia, indica Ana María Viteri, psicóloga y catedrática de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ). “En las madres que recién han dado a luz hay más casos de depresión posparto. Normalmente está la red de apoyo (familiares y amigos), que acompaña a la mujer en la crianza y el cuidado. Esto ya no se ha dado, o menos; entonces, hay el impacto de cuidar a sus hijos completamente solas, sienten más soledad”.

Otra consecuencia es que los bebés ya no ven caras ni expresiones faciales por el uso de la mascarilla, dice Viteri, solo ven los ojos. “Ya no hay interacción, más ahora que se deben extremar las precauciones y las advertencias como ‘cúbrete, no toques al bebé, usa alcohol, lávate las manos’. Hay la necesidad de visita, pero en medio de esta incomodidad”.

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A la especialista le inquieta también la socialización del bebé y aconseja reunirlo al menos con otros dos niños.

El confinamiento, dice, ha exacerbado el denominado egocentrismo infantil, que suele durar tres años, en que el bebé no quiere compartir sus juguetes.

A las madres les preocupan, además del contagio, los efectos en sus hijos, pero hoy celebran que hayan llegado para calmar la angustia de una pandemia, para darles alegría y esperanzas. (I)