Son las 20:00 del miércoles 5 de mayo y Sebastián Ricardo Rivas cumple ocho meses. A su casa llega un arreglo de globos azules con uno en el que se destaca el dibujo de un diente. Jennifer Herrera, la mamá del pequeño, limpia con alcohol cada elemento mientras el padre sostiene desde lejos al bebé, uno de los 275.662 niños que nacieron y están creciendo en confinamiento por la pandemia en Ecuador.

Miedo, susto, pero también alegría son las palabras que usa Jennifer para describir su experiencia. En febrero de 2020 descubrió que el sueño de ser madre se le cumplía: estaba embarazada.

Ella trabaja en una oficina adjunta al Aeropuerto Internacional José Joaquín de Olmedo, y le aterraba la cercanía porque pasajeros podían llegar con COVID-19, el mal que alarmaba al mundo; y cuando se anunció el primer caso en Ecuador, lloró. Pero el confinamiento decretado el 17 de marzo de ese año fue un alivio. “Agradezco a la pandemia que pude pasar mi embarazo en casa”.

Ella y su esposo Sebastián suspendieron todo contacto social. Incluso muchos de los controles de embarazo fueron por teléfono.

El nacimiento fue todo un trámite, cada conjunto del niño lo llevaron en fundas, el esposo se cambiaba de ropa y se bañaba en alcohol para ingresar a la habitación. Y la rutina de bioseguridad en casa sigue siendo extrema, Jennifer ve crecer a su hijo mientras teletrabaja. Su miedo no permite que el niño conozca la playa o vayan a un parque.

El pasado 5 de mayo Sebatián cumplió ocho meses de nacido. Foto: cortesía Sebastián Rivas y Jennifer Herrera

La pareja se llena de tristeza cuando comenta que los tíos del bebé lo han tenido en brazos una o dos veces, igual que su abuela paterna; con la materna es distinto, porque viven en la misma casa. “Me duele que no disfrute de los apapachos” de su familia, a quienes ve desde la ventana del carro cuando lo llevan al pediatra. “Él se desespera porque quiere que lo cojan y les sonríe mucho”.

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Cuando tienen consulta la reservan los sábados y es la primera de la mañana, para que el pediatra no haya tenido otros contactos. Pese a todos sus temores Jennifer celebra hoy con su mejor regalo: el pequeño Sebastián Ricardo, quien el 5 de mayo festejó su primer diente. Ella anhela poder compartir su alegría con toda la familia y la alienta que estén libres del virus. (I)