Tomar la decisión de chatarrizar un vehículo, que en algún momento fue un gran sueño, no es fácil. A esa situación se vio obligado Alberto Ramos, después de sufrir un accidente de tránsito en la Alborada, norte de Guayaquil.

“Salí a comprar unas medicinas para mi mamá y en la madrugada me comenzaron a perseguir unos motorizados para robarme. Me subí a la vereda y me choqué con el poste de alumbrado público”, cuenta Alberto, quien luego llamó a la aseguradora y llevó el carro a un taller. En ese lugar le indicaron que el carro necesitaba al menos 60 repuestos porque el motor estaba destrozado.

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“No había garantía que el carro iba a quedar bien y lo declararon como pérdida”, dice.

No hay más plazo: 4.256 vehículos van a chatarrización porque no los retiraron de los patios de la ATM

Alberto dejó su vehículo y debía realizar algunos trámites, uno de estos fue la transferencia de dominio, es decir, el carro no estaba a su nombre porque aún constaba como propietario su cuñado, quien fue la persona que se lo vendió.

Estos detalles retrasaron esa chatarrización. Además, debía entregar el certificado único vehicular. Todo le demoró cerca de 20 días y después Alberto logró cobrar el seguro de $ 9.900. Su carro costó $ 12.000.

Alberto dejó su carro en el taller y no supo cuando fue chatarrizado. Sin embargo, estos vehículos no solo pasan este proceso cuando son declarados como pérdida total, ocurre también por abandono.

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Por ejemplo, en los Centros de Retención Vehicular de Guayas, de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), hubo 6.596 motos y 364 vehículos chatarrizados entre mayo de 2023 y mayo de 2024. Una cifra inferior a la del periodo 2021-2022 (de mayo), con 1.008 carros y 9.024 motos.

Actualmente en estos centros de la CTE en Guayas hay 10.516 motos y vehículos retenidos.

En tanto que en Guayaquil se chatarrizaron 8.800 vehículos y motos en los últimos seis meses, de acuerdo con Édgar Lupera, director de Registro y Revisión Técnica Vehicular de la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM).

El 90 % corresponde a motos que han estado en los tres recintos de revisión técnica.

Multa por incumplir normas técnicas

Además, solo en Guayaquil, de enero a mayo de 2024, se han generado 1.018 citaciones por normas técnico-mecánicas.

“Han sido vehículos retirados de circulación y llevados a los recintos con una multa de 138 dólares (por incumplir las condiciones técnico-mecánicas adecuadas) y obviamente el vehículo no puede salir hasta que se hagan las reparaciones respectivas”, explica Lupera.

El parque automotor del Ecuador en 2023 estuvo compuesto por 2′624.252 vehículos livianos, de los cuales 1′211.544 son automóviles, 731.567 SUV y 681.141 camionetas. Y 381.438 vehículos comerciales, de los cuales 268.876 son camiones, 72.079 vanes y 40.483 buses, según cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI) publicadas por la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (Aeade).

La edad promedio de vehículos es de 16,4 años. El 20 % tiene entre 1 a 5 años y el mismo porcentaje para 11 a 15 años. Y 11 % (334.886) con más de 36 años.

En ese rango se encuentra el Mazda 808 de 1975 de Fabricio. El guayaquileño lo tiene estacionado fuera de su casa en el suburbio de la ciudad y con esa familia ha estado por 49 años.

Lo usó hasta el 2020 porque luego dejó de funcionar. Ese carro recorrió la ciudad cerca de 45 años y ahora están tratando de deshacerse del automotor.

Dueños de vehículos que han permanecido más de tres años en centros de retención tienen 10 días para retirarlos antes de llegar a chatarrización

William Ayala, jefe de la Unidad de Planificación Operativa en CTE, menciona que un vehículo que no cumple con las condiciones técnico-mecánicas se convierte en un elemento de alto riesgo con probabilidad de generar un siniestro de tránsito. Por ejemplo, un carro con llantas lisas o parabrisas trizados.

Ayala indica que, durante los controles en las vías de Guayas, Los Ríos, Manabí, El Oro, Santa Elena y otras provincias, se observa que los vehículos estén en buenas condiciones.

De no ser el caso, “es retirado de circulación hasta que supere la causa de la infracción, además de la multa ($ 138) y reducción de 6 puntos a la licencia de conducir”, afirma Ayala.

¿Cuándo se chatarriza un carro o moto estando retenido?

Entonces, para que un automotor sea elegible para chatarrización debe encontrarse en los centros de retención vehicular por más de tres años, tal como lo establece la Ley Orgánica de Transporte, Terrestre Tránsito y Seguridad Vial en su Disposición General Quinta.

“El problema no es que el vehículo sea viejo, el detalle está en que el carro no haya sido revisado técnicamente. En los centros se ve el estado de los neumáticos, frenos, tren delantero, suspensión y todas esas circunstancias que nos permitan establecer que el carro puede circular”, apunta Lupera.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), 715.079 vehículos motorizados fueron matriculados en Guayas en 2023, cifra superior a la del 2022 cuando hubo 656.885.

En ciertos cantones se detecta un aumento superior en matriculación de un año a otro. Por ejemplo, en Naranjal del 251,4 % y Playas del 188,9 %.

Lupera señala que hay vehículos matriculados en Guayaquil y que están en mal estado: “Cuando verificamos, han realizado una revisión en otro cantón y esto es muy riesgoso para la vida de los ciudadanos, porque produce siniestros”.

Contaminación vehicular

En tanto, el exceso de vehículos, de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU), genera el 18 % de las emisiones de CO2, por lo que para Andrea Jaramillo, coordinadora de Gestión Ambiental de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), cuando un carro deja de estar operativo, lo adecuado sería realizar una separación de cada una de sus piezas para ser recicladas.

“Me parece una decisión adecuada el proceso de chatarrización porque aporta con piezas de metal, plástico, vidrio que pueden ser entregadas a recicladores base o gestores ambientales acreditados”, apunta.

¿La revisión vehicular en Ecuador debería ayudar a contrarrestar la contaminación ambiental?

Katty Coral-Carrillo, docente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Internacional SEK, indica que la chatarrización es una práctica que ayuda a recuperar materiales valiosos y reducir la contaminación.

“Los procesos de reciclaje de vehículos tienen un orden que debe respetarse: retirar los fluidos peligrosos; la fragmentación, lo que permite clasificar materiales para ser reutilizados en la fabricación de nuevos productos”, dice la docente.

Wilmer Córdova, director provincial de la provincia de Guayas de la CTE, explica que el Ministerio de Producción posee el registro de las empresas fundidoras y centros de acopio autorizados para la chatarrización. Esa cartera de Estado indicó que son 80 las compañías dedicadas a esa labor.

Jaramillo agrega que la contaminación atmosférica producida por las emisiones de los automóviles, el uso de materiales en la fabricación de vehículos también tienen un impacto ambiental significativo. “Los principales componentes de los automóviles son el acero y el hierro, utilizados en la estructura del chasis, carrocería, motores, y componentes de suspensión, su producción es altamente intensiva en energía y agua. Genera grandes cantidades de CO2 y otros contaminantes durante la extracción de mineral de hierro y su procesamiento en acero, así pues, la fabricación de una tonelada de acero produce aproximadamente 1,85 toneladas de CO2″, argumenta.

Coral-Carrillo sostiene que en esto hay que considerar la contaminación acústica que generan los vehículos, a través de ruidos o vibraciones: “Los niveles elevados y persistentes de ruido pueden ocasionar serios problemas de salud (incluyendo sordera), así como impactos ambientales negativos sobre la biodiversidad. Por este motivo, nuestra legislación ambiental nacional contempla niveles máximos de ruido para fuentes móviles y para fuentes fijas. De esta manera, se busca establecer parámetros adecuados que minimicen impactos ambientales negativos y consecuencias perjudiciales en la salud humana”. (I)

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