Aunque la excandidata a la Presidencia por el movimiento Revolución Ciudadana (RC5), Luisa González, ganó los comicios en Guayas tanto en primera como en segunda vuelta, el presidente electo Daniel Noboa se llevó la mayoría del voto en Guayaquil, venciendo con el 53,5 % de los votos válidos.

Noboa ganó en dos de las tres circunscripciones correspondientes a Guayaquil (1 y 3). En la circunscripción 2, sin embargo, González obtuvo poco más del 60 % de la votación.

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Así fue la votación en la mesa donde sufragó el presidente electo, Daniel Noboa, en las elecciones 2023

La expresidenciable se hizo fuerte particularmente en Pascuales. Sacando las cárceles (donde también ganó de forma unánime) y el voto en casa, González triunfó en 11 de las 16 zonas electorales de esta parroquia.

En Flor de Bastión, Ciudad Victoria, Balerio Estacio y Monte Sinaí, Noboa obtuvo entre el 21,99 % y 24,93 % de los votos válidos, mientras que la candidata correísta acaparó más del 75 % de la votación.

La diferencia de apoyo entre los dos candidatos en dos zonas de la parroquia Tarqui también fue marcada: Noboa tuvo el 22,85 % y el 25,52 % de la aceptación popular en Nueva Prosperina y Socio Vivienda, respectivamente.

El presidente electo tiene el desafío de revertir estos resultados en las vastas zonas de asentamientos irregulares del noroeste de la ciudad y algunas áreas del sur, donde también perdió como Trinipuerto, Isla Trinitaria, Maternidad del Guasmo, Guasmo Sur-La Playita, Pradera, Malvinas, Las Esclusas y Huancavilca.

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Esta tendencia electoral se mantiene en estos sectores desde las elecciones seccionales. El apoyo de las zonas de la parroquia Pascuales fue clave para que Aquiles Alvarez llegue a la Alcaldía de Guayaquil: tuvo más del 49 % de los votos en estas zonas en una elección dividida entre más de dos candidatos, marcando una ventaja de 24 puntos con Cynthia Viteri (PSC), exalcaldesa.

La decisión de las personas de estos sectores de votar por el correísmo se puede explicar en varios frentes. César Cárdenas, director de Mi Cometa y dirigente barrial, señala que gran parte de los moradores de estos barrios se sienten históricamente olvidados por el aparato político conservador.

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“Son sectores olvidados, maltratados y usados por el Partido Social Cristiano desde que estaban en la Alcaldía. Siempre fueron movilizados para cuestiones electorales, prometiéndoles solucionar sus problemas, pero al final de cuentas nunca hicieron lo que habían prometido”, indica Cárdenas.

El accionar del actual alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, afirma Cárdenas, también ayudó a consolidar el apoyo a González con obras en estos sectores, principalmente en la adecuación de calles.

El correísmo también ha hecho un trabajo importante en el campaña electoral de a pie, yendo de puerta a puerta para consolidar su apoyo.

Así fue la votación en la mesa donde sufragó la excandidata presidencial de la Revolución Ciudadana, Luisa González, en las elecciones 2023

Esto es posible debido a que la RC5 tiene un mecanismo partidista bien aceitado, que ha estado permanentemente en territorio y en contacto con dirigentes barriales y demás líderes de estas zonas, dice el analista político Alfonso Roggiero.

Gloria Guerrero, enfermera de 63 años que vive en Socio Vivienda 2, expresa que siempre estará agradecida con la Revolución Ciudadana (RC5), que le donó su casa en el sector en 2012.

A pesar de que “las casas son chiquitas”, Guerrero dice que ella y sus vecinos las aprecian.

Socio Vivienda junto con Ciudad Victoria son dos planes habitacionales creados por el correísmo durante el mandato del ex presidente de la República Rafael Correa (2007-2017).

Muchos de los habitantes de la etapa original de Socio Vivienda fueron personas reubicadas de asentamientos irregulares alrededor del estero Salado, como parte del proyecto Guayaquil Ecológico que enarbolaba Correa. Este no fue el caso de Guerrero, cuya casa le fue donada por el gobierno de turno.

Algunos de los moradores que fueron reubicados todavía no tienen su título de propiedad, pues el sistema de copagos impuesto por el Gobierno correísta para cobrar el monto del terreno ha sido motivo de litigios legales con el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) por más de una década.

“La mayoría de Socio Vivienda es correísta, a pesar de que hubo personas que trabajaban para el expresidente que hicieron mal las cosas (...). No tengo vecinos que no hayan votado por Luisa”, señala Guerrero.

Cuenta que sus vecinos perciben que durante el gobierno de Correa “tenían trabajo, tenían solvencia”, y que eso ha cambiado desde que el expresidente salió del poder.

Ciudad Victoria es otra urbanización construida por el correísmo. Noboa tuvo el 22,19 % de la votación en esta zona.

Puná, una de las cinco parroquias rurales de Guayaquil, también apoyó mayoritariamente a la expresidenciable de la RC5. Noboa alcanzó el 21,36 % de los votos válidos en ese territorio insular del Golfo de Guayaquil. Es la zona en la que González ganó por más diferencia en el cantón.

Correa visitó Puná en mayo de 2009. Nunca ningún presidente había ido a hablar con la población de la isla. En ese entonces solo tenían tres horas de luz eléctrica cada noche y el servicio de agua era deficiente. Tras su visita el servicio de energía eléctrica se normalizó las 24 horas con la compra de un generador adicional.

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Roggiero considera que la tendencia electoral de la circunscripción 2 y de las parroquias rurales de Guayaquil demuestra que les atraen los partidos políticos fuertes, primero el PSC y ahora la RC5. El movimiento político de Noboa, Acción Democrática Nacional (ADN), no tiene los mecanismos asentados de esos partidos.

Noboa, considera, debe sentar bases políticas en las dirigencias barriales y los líderes sociales de estos barrios de la circunscripción 2 si quiere ganar terreno electoral ahí, pues es por esas vías por las cuales “se cuela” la política en el territorio.

“Todas estas áreas tienen fuertes comités barriales y de vecinos. Si Daniel Noboa quiere acercarse a esa circunscripción debe hacer un estudio cuantitativo para entender por qué el discurso correísta ha calado profundo en estas zonas y entender sus necesidades”, dice Roggiero.

Incluirlos en el proceso democrático y diseñar políticas a partir de sus necesidades también es necesario.

Para ello, continúa el experto, el presidente electo debe construir relaciones con las estructuras organizacionales de estos barrios, que influyen en las decisiones políticas de sus habitantes.

“En las elecciones seccionales anteriores se reflejó el aprecio al discurso correísta y a la forma de abordar ese discurso: el trabajo puerta a puerta, el trabajo barrial. Los partidos políticos bien formados tienen esa capacidad de entrar en esos barrios”, detalla.

El gobierno de Noboa debe hacer tres cosas, según Roggiero: la revitalización del sector productivo y la agricultura, que afecta a sectores rurales, recuperar la autoridad del Estado e invertir en obras públicas, tener un plan de infraestructura.

Las cinco zonas donde ganó Noboa en la parroquia Pascuales (en la circunscripción dos) son Las Orquídeas-Mucho Lote (60,87 %), Metrópolis (76,43 %), Los Vergeles (50,55 %), Montebello (52,79 %) y Capeira (55,35%), algunas de estas linderan con asentamientos irregulares. Lo mismo ocurrió en el Guasmo Norte de la parroquia Ximena, en el sur de Guayaquil, donde ganó con el 50.22 % de los votos válidos.

Esto contrasta con los resultados en la zona Guasmo Sur, donde González tuvo el 57,24% del total. Cárdenas considera que esto se debe a que el Guasmo Norte está más desarrollado y urbanizado que el Guasmo Sur.

Comunicaliza, empresa que estudia el comportamiento social de las personas mediante estudios cuantitativos, dividió el voto de las elecciones presidenciales en indicadores como situación laboral, etnia, clase social y ruralidad.

Encontraron que González tuvo el 58,4 % de los votos de la población catalogada como clase baja. También obtuvo apoyo importante de agricultores, amas de casa y de personas montuvias. (I)