El ingreso promedio de los jubilados apenas se incrementa desde que en el 2015 se determinó que suba según los niveles de inflación. ¿Cómo evalúa ese mecanismo de incremento?

Las pensiones deben guardar relación, y así lo dice la ley, con los estudios actuariales, es decir, con la posibilidad de financiar esas jubilaciones en el futuro. Entonces no debe ser obligatoriamente más o menos que la inflación sino lo que la sociedad está dispuesta y tiene recursos para financiar.

El ingreso de los jubilados prácticamente se ha congelado y no va acorde con la canasta básica familiar. ¿De qué forma se puede remediar esta situación?

Debemos estar conscientes que el déficit actuarial del sistema de jubilación del IESS es del orden de los $ 100.000 millones de dólares para los próximos 50 años (sin contar el 40% del Gobierno), es decir, que la proyección de las actuales jubilaciones aplicadas a la cantidad de futuros jubilados, es muy superior a lo que aportarán los afiliados. Más aún, hoy ya hay un déficit de caja del orden de los $ 1.700 millones anuales, es decir, que los jubilados reciben más que lo que pagamos los afiliados activos.

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El fondo de pensiones ya no alcanza para cubrir todas las obligaciones anuales con los jubilados y pensionistas. Se requiere el aporte del 40% del Estado. ¿Qué nos ha llevado a esta situación?

El 40% es necesario para estabilizar el sistema, y efectivamente eso representa actualmente más o menos los $ 1.700 millones de hueco que hay en caja. Pero incluso este monto se le hace muy difícil al Gobierno aportar y en el futuro será peor porque se estima que ese 40% que actualmente es 1,7% del PIB (Producto Interno Bruto), subirá hacia 8 o 10%, es decir, que la casi totalidad del impuesto a la renta y el IVA irían a financiar ese hueco de las jubilaciones. Imposible.

¿De dónde nace el problema? La suma de muchas cosas. Corrupción y mala administración. Inflación y devaluación. Malos préstamos. Pensiones inadecuadas. Aporte bajo (menos del 10% de los sueldos, que además no se aplica a la totalidad de los ingresos). Relativamente pocos años de trabajo. Cambios demográficos. Y más…

¿Tiene futuro esta forma de financiar las pensiones y qué cambios podrían implementarse?

El sistema actual ha llegado a su límite, está quebrando en caja hoy y actuarialmente, en el futuro. Mantenerlo con pequeños cambios no tiene ningún sentido. La única manera creo yo es ir hacia un sistema de ahorro individual con solidaridad. Pero hay decisiones importantes que tomar en ese caso igualmente. Al menos las siguientes. Primero estar conscientes de que el pasar del actual sistema a uno nuevo tiene un costo porque lo que hicimos mal en el pasado, sigue ahí y no desaparece mágicamente. Segundo, decidir si eventualmente todos pasan al nuevo sistema o algunos que están cerca de su jubilación, se quedan en el actual. Tercero, hay que tomar decisiones respecto al nivel de aportes, años de jubilación, monto de las jubilaciones y subsidio del estado, es decir de todos nosotros), a los que menos tienen. Cuarto, hablamos de las personas que están formalmente afiliadas, ¿y los que están en el sector informal?, ¿cómo apoyarles si llegan a tener jubilaciones demasiado indignas?

¿Cuál es el equilibrio que debe existir entre número de afiliados cotizantes y jubilados y cuál es la realidad actual?

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Actualmente, sin la pandemia, la relación es al menos 6 a 1, y en el futuro bajará a 3 a 1 lo cual complica aún más al sistema. Esto nos hace pensar que si aumentamos el número de aportantes eso resuelve el problema. Solo parcialmente, porque igual si cada uno lleva una mochila con un déficit actuarial, es decir, a la larga recibe más de lo que aporta, el déficit será aún mayor. Se gana en liquidez y en tiempo, pero no en solvencia.

Es esencial la reforma a fondo del sistema.

¿De continuar esta situación cuando se podría llegar al punto crítico y por qué?

Ya estamos en el punto crítico. El patrimonio acumulado en el pasado por el sistema, es del orden de $ 7.000 millones que se acabaría en unos 3,5 años a razón de un déficit de más o menos $ 2.000 millones al año. Pero el aporte del 40% del Estado alarga los años de vida del sistema. La pregunta no es el punto crítico, sino ¿cuándo empezamos la reforma? Porque ya hay que hacerla.

¿La dolarización con cotizantes que aportaron en parte en sucres influye en la situación económica del IESS respecto a los jubilados?

No es la dolarización como tal, sino el hecho de haber vivido tantos años con alta inflación y devaluación que fue carcomiendo al sistema. Más bien la dolarización evitó que este proceso continúe indefinidamente. (I)