La lucha contra la contaminación por plásticos se ha convertido en un tema urgente a nivel global, y Ecuador no es la excepción. A medida que la conciencia sobre los desvastadores efectos ambientales y la acumulación de desechos plásticos en los océanos y ecosistemas ha ido en aumento, la necesidad de reducir el consumo de plástico se ha vuelto imperativa.
A nivel global, solo el 9 % de los residuos plásticos se somete a procesos de reciclaje, el 19 % se quema, el 50 % se deposita en vertederos, y el 22 % escapa de los sistemas de gestión de residuos, encontrando su camino hacia vertederos no regulados, siendo incinerados en lugares a cielo abierto o contaminando ambientes terrestres y acuáticos, según el Global Plastic Action Partnership” (GPAP) del Foro Económico Mundial.
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De acuerdo a la investigación de la Alianza Basura Creo de Ecuador, en coordinación con la Alianza Global para Alternativas a la Incineración (GAIA, por sus siglas en inglés), Ecuador ha importado un total de 48.473 toneladas de desechos plásticos, entre 2018 y enero de 2022.
En ese periodo, solo desde Estados Unidos se recibió 27.338 toneladas, lo que representa el 56 % del total de estas importaciones. Los países que le siguen en la lista son República Dominicana, México, Colombia y Costa Rica.
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En 2020, Ecuador se posicionó como el tercer país de América Latina que más desechos plásticos importó desde Estados Unidos.
Según el informe ambiental en hogares de 2022 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), el 64,4 % de los hogares ecuatorianos clasifican o separan algún tipo de residuo (orgánico, papel, plástico, metal, etc.). Dentro de estos, el plástico es el residuo más destacado, siendo clasificado en un 44,9 %, lo que muestra una leve reducción en comparación con el 46,0 % registrado en 2019.
Xavier Salgado, ambientalista y presidente de Medio Ambiente Sustentable, dijo que anualmente Ecuador está llevando grandes cantidades de olas de plástico a un vertedero que es el Pacífico Sur. “Esto provoca una gran cantidad de contaminación en las cuencas hídricas, ya sean los ríos, manglares y las playas”, apuntó Salgado.
Además, aseguró que el plástico es el residuo más desechado y no es bien procesado, y que con el sol se convierte en microplástico.
La educación ambiental influye en la reducción del consumo de plástico, destacó el especialista. “Es favorable para nosotros porque así vamos a tener una población que esté educada y que esté conscientemente protegiendo nuestros recursos marinos o naturales”, expresó Salgado. (I)