Tanto el ministro del Interior, Juan Zapata, como el presidente Guillermo Lasso han compartido fotos y videos de personas privadas de la libertad (PPL) semidesnudas y maniatadas en el patio de la Penitenciaría del Litoral, centro carcelario donde se han registrado enfrentamientos violentos entre las organizaciones delictivas Los Lobos y Los Tiguerones. La violencia en esta semana deja un saldo ya de 31 reos muertos.

Fernando Carrión, experto en seguridad, considera que la intención comunicativa del Estado es equivocada, y que no se pueden aplicar las mismas estrategias de comunicación que las del Gobierno salvadoreño, famoso por compartir fotos de los habitantes de sus cárceles semidesnudos y maniatados.

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“Me parece que es un error. La violencia que está viviendo el país no es parecida a la que vive El Salvador. Aquí el tema principal es el narcotráfico, y en El Salvador es de maras, de pandillas. Replicar imágenes de otras realidades dentro de la nuestra no conduce a nada”, señala, pues, aunque hay presencia de pandillas en el país, la situación ecuatoriana y la salvadoreña no son comparables todavía.

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Las fotos compartidas por el Gobierno también muestran mensajes e imágenes pintadas en las paredes del patio. Un mural tiene la siguiente frase, tomada de la canción del artista puertorriqueño Anuel AA Real hasta la muerte: “El miedo lo vamos a sembrar y el respeto lo vamos a cosechar”. Esa máxima es acompañada por un logo de Los Tiguerones.

Ecuador sin piedad

El otro mural tiene pintada la cara de un hombre y las palabras “Dios, paz, libertad” arriba. De acuerdo con Carrión, este tipo de imágenes y frases surge a partir de la crisis de instituciones públicas y sociales, como el sistema educativo y la familia.

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“La juventud busca espacios de socialización; eso termina siendo la pandilla. Para que haya sentido de pertenencia a (ella) se utiliza mucho el grafiti y este tipo de imágenes (...). Termina siendo un sustituto donde encuentran un grado de socialización que en otros lados no encuentran”, afirma.

“No tiene mucho sentido”, afirma Carrión sobre las fotos difundidas por el Gobierno, y añade que las PPL acceden a las fotos y luego las cosas se tornan “no normales, peores (...). Después de cada declaratoria de emergencia, las tasas de homicidio siguen subiendo”.

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Además, subraya, las cárceles son controladas por un nivel de organización criminal “muy eficiente”. En el primer amotinamiento de 2021, continúa, los disturbios involucraron a 4 cárceles en 3 provincias, y ahora están sucediendo en 13 centros reclusorios en 6 provincias.

Jorge Villacreses, también experto en seguridad, afirma que las fotos tomadas por el Gobierno no corresponden a la realidad carcelaria.

“El Gobierno quiere dar un mensaje de control, pero esos son reos de pabellones que la Policía siempre ha controlado; son de mediana o baja peligrosidad. (...) Difícilmente pueden decir que ellos tienen el control de los pabellones 8 y 9, de los conflictivos”, subraya. “La realidad que quiere transmitir el Gobierno es parcial, una realidad a medias”.

Este Gobierno y el anterior, continúa Villacreses, han perdido el control del sistema penitenciario. “Debieron haber borrado esos murales como se está haciendo en otros sitios, como Socio Vivienda”, indica. Sin embargo, reconoce la peligrosidad de interferir con grafitis y murales de pandillas, para lo que cita el caso del policía asesinado en Esmeraldas en diciembre de 2021, en represalia por la supresión de un grafiti de Los Tiguerones. (I)

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