La tormenta perfecta es la conjunción de una lluvia intensa, que comience por ejemplo al término de la tarde, con el evento de alta marea. Esto provoca que vastas zonas de Guayaquil queden inundadas, sobre todo en el norte de la ciudad, más áreas de Durán que es parte del conglomerado urbano conocido como Gran Guayaquil, que se extiende al nivel del mar.

Es un peligro que se da durante cada estación invernal, en unos más en otros menos. El desenlace es el mismo. Retrasos, tráfico caótico, daños en viviendas y autos. El rebosamiento del alcantarillado pluvial que se mezcla con las aguas residuales conforman el coctel para la incidencia de enfermedades.

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¿Cuáles son las opciones para evitar las inundaciones en el conglomerado del Gran Guayaquil?

Para una respuesta, dice Fernando Félix, excoordinador regional del Plan de Acción del Pacífico Sudeste (CPPS) que se encarga de programas conjuntos de gestión marina, se requiere dar contexto de la zona donde está ubicado el conglomerado urbano más grande del Ecuador con 3,5 millones de habitantes. El denominado Gran Guayaquil que abarca al cantón del mismo nombre más Durán, Samborondón, Daule y Nobol, está en la cuenca baja del río Guayas, por lo que es el más impactado por el rebosamiento de las aguas.

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El sistema hidrográfico del Guayas abarca un área aproximada de 34.500 km² equivalente al 12,57 % del territorio nacional, aunque otros estudios indican que su área de influencia es mayor a los 50.000 km².

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Todo el sistema (incluyendo los afluentes y las vertientes de origen) abraza parte del territorio de las provincias de Santo Domingo de los Tsáchilas, Manabí, Cotopaxi, Chimborazo y Cañar, más casi toda el área de Los Ríos, Bolívar, Guayas y Santa Elena.

De ahí que las acciones para mitigar el impacto del cambio climático o del fenómeno de El Niño (ya pronosticado y que sus efectos más extremos se esperan a partir de noviembre próximo) es un trabajo mancomunado del Ejecutivo con los Gobiernos Autónomos Descentralizados de los cantones y provincias que son parte de este sistema hidrográfico.

Félix indica que no hay los conceptos claros de como se debe gestionar la abundancia de agua. “Por ejemplo, al este de Guayaquil tenemos toda esta zona de arrozales y de zonas bajas en Durán. Esas son sabanas inundables, todos los años tienen que inundarse, es normal ya que su rol es absorber una gran cantidad de agua que después se deriva hacia el estero y el mar”, asegura.

El problema es que el ecosistema de llanura inundable se está rellenando por la expansión urbana o sirve para sembríos de arroz, lo mismo ocurre en la parroquia La Aurora del cantón Daule, al extremo norte del Gran Guayaquil.

Entonces nunca vamos a poder manejar la inundación si rellenamos las zonas bajas para hacer urbanizaciones o sembrar arroz. Siempre tenemos que pensar que cae tanta agua que no es posible evitar la inundación. Se puede drenar o dragar todos los ríos y canales, pero eso no es suficiente porque la cantidad de agua que cae es impresionante, más aún durante El Niño”.

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La respuesta es planificar para pensar los puntos donde queremos que los ríos se desborden afectando lo menos posible a la población, dice Félix: “Tenemos que pensar en sacrificar áreas que son las que se van a inundar, van a absorber la inundación, para que no se inunde la gente”.

La visión es gestionar el desagüe, el drenaje del agua, ya que la inundación es inevitable. Entonces hay que canalizar el exceso de líquido para que afecte lo menos posible a la población.

“Lamentablemente aquí no hay esa gestión. Los arroceros saben que viene el fenómeno de El Niño, pero igual seguramente van a sembrar sabiendo que el área se inundará y eso es una irresponsabilidad”.

La falta de planificación en la ruralidad se da también en la disposición de los sembríos, qué áreas utilizar, cuáles no, el tipo de cultivo, la cosecha dosificada con el fin de evitar la especulación de precios y el almacenamiento de granos.

Un ejemplo evidente es el cultivo del arroz.

El gobernador del Guayas, Francesco Tabacchi, indicó que hay un aumento injustificado del precio del arroz y de la cebolla colorada por lo que ordenó la ejecución de operativos permanentes en los mercados.

“Y a quien no cumpla con la ley estamos avisándole, estamos teniendo todas las contemplaciones, pero se van a ir a la cárcel. Igual con las piladoras, lo que, repito, es jurisdicción del Ministerio de Agricultura y Ganadería controlarlas, pero nosotros no vamos a esperar a que ellos lleguen”, aseguró Tabacchi.

‘Quien no cumpla con la ley se va a ir a la cárcel’, advierte gobernador Francesco Tabacchi por encarecimiento del precio del arroz

La salida es identificar las partes más bajas e inundables para impedir que la gente siembre y se asiente en esas zonas. “Sacrificamos esas áreas, las amurallamos, hay que pensar en el futuro. Esas zonas pueden quedar como humedales, para hacer turismo, sirven como amortiguadores, absorben el agua de la inundación y de esa manera no se inundan las áreas urbanizadas”.

Luego, propone Félix, hay que pensar en los drenajes, por donde va a drenar esa agua. “Toda la infraestructura que se construye, las carreteras y todo lo demás, son un obstáculo para que el agua drene. Hay que pensar bien cómo hacerlas para que el agua pueda desaguar y que la gente no construya en áreas inundables”.

La planificación podría hacerse de aquí hasta noviembre próximo cuando se tiene previsto que empiecen los episodios de inundaciones debido al exceso de agua ante El Niño.

Durante la última estación invernal se dieron varias inundaciones en Guayaquil. Foto: José Beltrán

La publicación titulada Guía para inundaciones del Banco Mundial menciona a cinco ciudades que aplican este concepto de almacenar el agua excedente de las lluvias y tormentas en zonas o proyectos específicos que quedan con ese propósito para la posteridad con el fin de que estos líquidos no se queden estancados afectando a la población.

Estas son:

1.- Ámsterdam, Países Bajos. La ciudad es conocida por su innovadora estrategia de gestión del agua. La ciudad ha implementado un amplio plan de protección contra inundaciones, incluido un sistema de diques, barreras y canales.

2. Tokio, Japón: enfrenta el riesgo de inundación de ríos y del agua de mar debido a su ubicación. La ciudad ha desarrollado un amplio sistema de control de inundaciones que incluye tanques de almacenamiento subterráneos, compuertas y terraplenes de ríos. También utilizan sistemas de vigilancia y alerta temprana en tiempo real para gestionar las inundaciones.

3. Nueva York, Estados Unidos: después de los devastadores impactos del huracán Sandy en 2012, se lanzó el plan Resiliencia climática de la ciudad de Nueva York. Se enfoca en varias medidas de adaptación, incluida la construcción de infraestructura de protección, como barreras contra inundaciones, elevación de edificios y mejora de las defensas costeras.

4. Hamburgo, Alemania: ha desarrollado el Plan Climático de Hamburgo para abordar las inundaciones y otros desafíos relacionados con el clima. El plan incluye la construcción de muros de protección contra inundaciones, la mejora de la gestión de aguas pluviales y la creación de espacios verdes que puedan absorber el exceso de agua durante las fuertes lluvias.

5. Dhaka, Bangladés: es muy vulnerable a las inundaciones debido a su geografía baja y las lluvias monzónicas. La ciudad ha implementado el Proyecto de suministro de agua y alcantarillado de Dhaka para mejorar el drenaje y la gestión de aguas pluviales. También han construido refugios contra inundaciones y carreteras elevadas en áreas propensas a inundaciones.

6. Melbourne, Australia: ha diseñado una estrategia para hacer frente a las inundaciones y promover la gestión sostenible del agua. El plan implica el uso de infraestructura verde, como jardines de lluvia y pavimentos permeables, para capturar y tratar la escorrentía de aguas pluviales. (I)