Trabajar desde casa se convirtió en la rutina diaria desde que empezó la pandemia. Pasar horas sentado frente al computador sin cambiar de postura, estar pendiente del celular, de que la señal de internet no falle, entre cuatro paredes y escuchando los ruidos del vecindario son parte inevitable de jornadas agotadoras, con altos niveles de estrés.

Para quienes tienen hijos o personas bajo su cuidado, la carga es mayor; mientras que para aquellos que viven en zonas menos ruidosas o en casas amplias, con áreas verdes cercanas, el teletrabajo ha podido ser más llevadero.

El teletrabajo, una modalidad que continúa afectando física y mentalmente a los trabajadores en Ecuador

Esta realidad ha obligado a algunos teletrabajadores a buscar sitios diferentes a sus hogares, con el fin de distenderse y relajarse un poco durante sus actividades laborales. Y si ese sitio incluye comida, lugares de esparcimiento y una buena señal de internet, mejor.

Por el lado de la oferta: hoteles, cafeterías, restaurantes y complejos turísticos van tras este nicho de consumidores. En Quito y sus cercanías hay varias alternativas que van consolidándose e, incluso, proyectándose más allá de la pandemia.

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Diego Ochoa, administrador de El Cafecito, en la zona de La Mariscal, cuenta que allí se decidió duplicar el plan de megas y añadir tres rúteres. Con cuatro aseguraron la suficiente potencia como para atender a clientes regulares y a teletrabajadores.

El establecimiento, que también ofrece alojamiento, está a tres cuadras de la ruidosa plaza Foch y ha funcionado por 25 años en una casa antigua de dos pisos, con ventanas grandes y un amplio patio rodeado por árboles y plantas.

“Estamos atrayendo a más teletrabajadores que antes”, dice Ochoa, porque antes de la pandemia pocos iban con el fin de trabajar.

La pandemia ha sido severa con el sector turístico. Las pérdidas en ventas ascienden a $ 3.000 millones entre marzo de 2020 y abril de 2021, según reportes del Ministerio de Turismo. El Banco Central (BCE), por su parte, reveló hace poco que la rama de alojamiento y servicios de comida fue la tercera actividad económica más golpeada durante el primer trimestre de 2021, con una caída del 9 % en comparación con el primer trimestre del año pasado.

Construcción, trabajadoras domésticas y turismo, las actividades más golpeadas en los tres primeros meses de 2021

Aunque el segmento de teletrabajadores no es mayoritario, quienes se han fijado en este mercado ya han podido generar ingresos.

Según el Ministerio del Trabajo, con corte al 9 de julio pasado, hay 457.213 empleados que trabajan desde sus hogares (286.401 de entidades públicas y 170.812 de empresas privadas). Ellos representan el 17 % de un total de 2,6 millones de trabajadores con empleo adecuado en el país, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

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Para atender a los teletrabajadores, los locales se han adaptado, empezando por incrementar la capacidad de conexión a internet, pues los clientes requieren de una señal estable. También adecúan el mobiliario para dar más comodidad. Fuera de la ciudad también hay opciones que se inscriben en esta tendencia.

Juan Andrés Rodríguez, gerente de Estancia de la Campiña, situada en la parroquia de Nono, a 18 kilómetros al occidente de Quito, cuenta cómo ha ido cambiando su giro de negocio, luego de ser un espacio familiar y para parejas.

Con la disminución de la afluencia de huéspedes, resolvió ampliar su público objetivo para teletrabajadores, quienes luego de la comida y antes de retomar sus jornadas suelen caminar por los senderos y montar a caballo.

Los teletrabajadores que visitan la Estancia de la Campiña, en la parroquia de Nono, después de almorzar pasean a caballo por los senderos del lugar. Foto: Cortesía

En Santagua Termas de Chachimbiro, ubicada en el cantón Urcuquí (Imbabura), también se abrieron a los teletrabajadores, porque recibían constantes llamadas de personas que preguntaban por los servicios y la conectividad del lugar, señala su gerente, Xavier Posso.

En este establecimiento, se adecuaron mesas y se mejoró la cobertura de internet.

Posso cuenta que entre marzo y junio de este año recibieron a varios teletrabajadores, pero en las últimas semanas la afluencia ha bajado. Él lo atribuye a que cada vez más empleados regresan al trabajo presencial. Sin embargo, aquello no los desanima y piensan continuar difundiendo a las termas como una alternativa para quienes sigan en la modalidad de trabajo remoto.

Diego Vivero, propietario de Pizza Sa y presidente de la Agremiación de Restaurantes de Pichincha (Agrepi), considera que algunos negocios no se enfocan en este nicho, porque en ocasiones significa tener a una persona por un largo tiempo usando internet sin generar consumos representativos.

No obstante, es una opción que se mantendrá en el mercado, comenta, y agrega que el gremio desarrolla campañas para que los establecimientos cumplan a cabalidad con todos los protocolos de bioseguridad y puedan brindar un servicio seguro.

Expectativas y reactivación

En el sector turístico, las empresas y emprendimientos esperan con ansias que la reactivación económica se acelere.

Raúl García, presidente de la Cámara de Turismo de Pichincha (Captur), considera que después de la vacunación masiva —que en el sector empezó el 8 de julio— las prioridades del Gobierno con la industria deberían concentrarse en dos aspectos: establecer mecanismos de alivio a las deudas que acumulan los negocios con entidades financieras y con el mismo Estado, e iniciar una fuerte promoción de toda oferta turística de Ecuador para estimular el interés de visitantes nacionales y extranjeros.

Hasta ver las medidas que tomen las autoridades, los empresarios se adaptan a los cambios en los hábitos de los consumidores.

Robin Gallardo, representante del proyecto turístico Pueblito Mío, en Lloa, al suroccidente de Quito, sostiene que una de las grandes lecciones de la pandemia es la posibilidad de hacer teletrabajo en sitios alternativos. Por ello, los servicios de este emprendimiento —restaurante y paseos al Pichincha— se ampliarán a quienes deseen hacer teletrabajo desde una zona rural, con una oficina y sitio de alojamiento.

Regulación

El teletrabajo se reguló en Ecuador en 2016, mediante una resolución del Ministerio del Trabajo, y empezó en las empresas privadas. Un año después se dio paso a que también pueda aplicarse en el sector público.

No fue sino hasta junio de 2020 que se incorporó en una norma, específicamente en la Ley Orgánica de Apoyo Humanitario. En septiembre de ese año, el Ministerio del Trabajo emitió las directrices para la aplicación del teletrabajo:

  • El teletrabajo no afecta ni altera las condiciones esenciales de la relación laboral.
  • El empleador podrá optar por la modalidad de teletrabajo en cualquier momento.
  • Podrá aplicarse en jornada completa o en jornada parcial, respetando las 8 horas diarias, los días de descanso, el pago de horas extraordinarias y suplementarias, pago de décimos, y demás rubros previstos en el Código del Trabajo.
  • El empleador deberá proveer los equipos, lineamientos e insumos necesarios para el desarrollo del teletrabajo.
  • El teletrabajador tiene derecho a la desconexión, la cual será de al menos 12 horas continuas en un periodo de 24 horas. Durante este tiempo el empleador no podrá establecer comunicaciones con el teletrabajador, ni formular órdenes u otros requerimientos.
  • El trabajador tiene derecho a mantener el tiempo de descanso que mantenía en la modalidad presencial, incluyendo el tiempo de almuerzo. En los casos de jornada parcial o jornadas especiales, se deberá establecer un tiempo de descanso al menos cada cuatro horas de teletrabajo continuo. (I)