Don Segundo Mejía ha vendido helados elaborados con sus propias manos desde hace más de 40 años. Con una tricicleta adaptada, transporta los refrescantes postres en una gaveta que conserva el frío para que no se derritan.

Los vecinos del Comité del Pueblo, en el norte de Quito, ya conocen al ciudadano que recorre lentamente su transporte cobijado por una sombrilla que lo protege del sol.

Sin embargo, este trabajo le llegó por obligación. Segundo sufrió una caída desde el segundo piso de una casa, lo que provocó una fuerte lesión en su columna vertebral. Pero, de algo tenía que sobrevivir, es así como encontró una fuente de ingresos económicos con la venta de sus helados.

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En el barrio le conocen como don Segundo. Los habitantes han desarrollado un aprecio al hombre que a pesar de tener 82 años no ha sido un limitante para salir y trabajar.

Miembros de la Policía Nacional, del circuito La Delicia, aprovecharon el plan Policía de Barrio para ayudar a don Segundo. Los agentes brindaron el almuerzo al ciudadano, quien aceptó con una sonrisa en su rostro. Se trasladaron a un restaurante de la zona y compartieron una amena conversa.

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Después los mismos servidores policiales acompañaron a don Segundo para que logre vender su mercancía y pueda retirarse pronto a descansar.

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Desde la institución informaron que para los policías fue una experiencia gratificante poder dar la mano a un hombre que no ha dejado de buscar la manera de generar ingresos a su avanzada edad. Salieron del patrullaje por un momento y aprovecharon para despertar el lado humano que muchas veces se deja de lado al cumplir con el deber.

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Los vecinos se acercaron al coche y sorprendidos por el resguardo de los policías compraron los helados de diferentes sabores, de paso felicitaron por la iniciativa, una vez que conocieron del apoyo que estaban brindando. Don Segundo agradeció y se retiró con una sonrisa, por un día su trabajo concluyó pronto, más de lo esperado. (I)