Discotecas, centros de tolerancia, centros de diversión nocturna, centros de entrenamiento y gimnasios que realizan actividades de contacto en Quito se encuentran suspendidos hasta el 25 de enero de 2022. Esto, según las medidas de alerta roja epidemiológica tomada por las autoridades municipales debido al aumento de contagios por COVID-19.

Las medidas serán analizadas el martes próximo y podrían mantenerse por un tiempo prolongado, dependerá del informe emitido por la Secretaría de Salud capitalina.

Sin embargo, representantes de centros de tolerancia y trabajadoras sexuales piden que la medida no se mantenga, pues la restricción genera trabajo informal y las consecuencias, advierten, pueden ser peores para la situación sanitaria.

Lourdes Torres, presidenta de la Asociación Pro-Defensa de la Mujer (Asoprodemu), señaló que en el Distrito Metropolitano de Quito existe un aproximado de 2.600 trabajadoras sexuales y que el 90 % había regresado a los centros de tolerancia con los planes piloto emprendidos junto al Municipio de Quito.

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Pero, advierte que, con la suspensión de actividades otra vez regresará el trabajo sexual informal, “ellas salieron a las calles exponiéndose al contagio y abusos como robos o violaciones, después del plan piloto no regresaron todas, pero esto aumentará la cantidad de chicas en la calle, ellas no van a dejar de trabajar porque tienen familias que mantener”, aseveró Torres.

Para Natalia Valverde, asesora jurídica de Asoprodemu, “siempre se rompe la cuerda por el lugar más débil”, argumenta que otras actividades como restaurantes, cines y centros comerciales no suspenden actividades y podrían suponer lugares con mayor riesgo de contagio. “Si se suspende por ocho días, bueno, pero que no se alargue la medida y que se busque alternativas para poder reactivarse, por ejemplo, no consumo de bebidas alcohólicas, aforos y jornadas laborales reducidos”, añadió.

Bertha Yar, dueña de un centro de tolerancia en el sur de la ciudad, se siente afectada porque realizaron gastos superiores a los $ 3.000 en la adecuación de sus locales para poder formar parte del plan piloto y ser aprobados para su apertura con medidas de bioseguridad.

“En los locales se brinda la seguridad a las trabajadoras, además se les dota de mascarillas, gel y preservativos, en la calle no tienen todo esto. Si seguimos sin trabajar nos vamos a quedar en la quiebra”, añadió.

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Además, puntualizó que no solo es una pérdida para los dueños de los centros de tolerancia y las trabajadoras sexuales, pues también tienen empleados como el deejay, meseros, seguridad, quienes no tendrán sustento económico por la suspensión de actividades.

Los representantes de Asoprodemu informaron que acudieron a reuniones con el presidente del COE nacional, Juan Zapata, y el alcalde Santiago Guarderas, con ello esperan que las autoridades tomen medidas a favor de este gremio.

Por su parte, el secretario de Salud, Francisco Viteri dijo que tuvieron una reunión con los representantes y que están abiertos a recibir propuestas para asegurar que los niveles de aforo se podrán controlar con el finde evitar el aumento de contagios. (I)