Por primera vez en su calidad de alcalde de Quito, Santiago Guarderas presidirá hoy la sesión solemne por los 487 años de fundación de la ciudad, con una agenda marcada, más que por las celebraciones, por los temas pendientes y un controversial balance de este fin de semana de fiestas.

El alcalde se posesionó en el cargo el pasado 29 de septiembre y le quedan apenas 17 meses de gestión. Tras pelear en las cortes por el puesto, sus primeros ofrecimientos fueron poner “la casa en orden” (refiriéndose al Municipio), rehabilitar el centro histórico, reparar las calles, reactivar la economía (seriamente afectada por el confinamiento) y enfrentar la pandemia.

En los dos meses que lleva en esas funciones, a Guarderas no le ha sido fácil posicionar a su administración como distinta de la del alcalde removido Jorge Yunda.

Para el experto en asuntos urbanos y exconcejal Fernando Carrión, el poco tiempo que Guarderas estará al frente de la capital “debería ser entendido como una transición”.

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“Para hacer contratación y proyectos nuevos e importantes no tiene tiempo”, indicó. Y explicó que los cambios que requiere el Municipio son estructurales y no una decisión que se toma de un momento a otro. Por ejemplo, dijo, el modelo de gestión del cabildo “tiene que ser cambiado, porque el gasto público (de la burocracia) es muy alto, allí se va más del 30 % del presupuesto”.

Por otra parte, están las obras que requieren de decisiones urgentes. En palabras del propio Guarderas, el Metro es un elefante blanco que le quita el sueño, al tiempo que es evidente el deterioro de la red vial, con más de 80% de las calles destruidas, o la saturación del sistema de transporte público municipal, con los consecuentes problemas de inseguridad, informalidad y congestionamientos.

Los gerentes de empresas municipales, como la de Obras Públicas (Epmmop) y del Agua Potable (Epmaps), por ejemplo, han responsabilizado a las anteriores administraciones.

La concejala Analía Ledesma, de la ID, quien le dio su voto para que Guarderas sustituya a Yunda, no es optimista. “Poner en marcha al Metro de Quito es la obra más urgente, pero (el alcalde) no lo va a hacer, por el tiempo que le queda”.

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Además, señaló que existen graves problemas “que no han sido enfrentados con liderazgo”, como la inseguridad en los espacios públicos, las constantes aglomeraciones. Entre estas, las que se registraron en la avenida de los Shyris en los días de fiesta, en las que, “en un hecho inaudito, no hubo el suficiente control, a pretexto de la reactivación”.

En el tema de la delincuencia, la concejala explicó que el 63 % de los delitos en la capital se cometen con armas blancas y que si bien la Comisión de Seguridad del Municipio ya ha elaborado la ordenanza para regular este tema y el consumo de drogas, hasta ahora “el alcalde no pone el tema en el orden del día para que lo conozca el Concejo Metropolitano”.

El alcalde Guarderas, de su lado, ha manifestado que en el poco tiempo que tiene su administración no es posible resolver todos los problemas que tiene la ciudad y que, sin embargo, se los está enfrentando para que la siguiente administración pueda ejecutar medidas de mayor alcance.

Hasta el cierre de esta edición no hubo aún un informe oficial sobre los desmanes en las celebraciones realizadas en las calles; sin embargo, las autoridades y el propio Guarderas, en Twitter, admitieron y condenaron las agresiones y destrozos registrados. (I)