Las fuertes lluvias afectaron el techo de uno de los talleres de la unidad educativa fiscal Alangasí, que está aproximadamente a 30 minutos de Quito. Alangasí, que se ubica al suroriente, es una de las 33 parroquias rurales del Distrito Metropolitano.

En ese taller, los estudiantes de primero, segundo y tercero de bachillerato de mecánica industrial, de entre 15 y 17 años, hacen prácticas de cerrajería.

Por el momento, con aforo reducido, asisten de 13 a 15 alumnos, pero a partir de la próxima semana serán de 25 a 30 estudiantes cuando se inicie el retorno obligatorio a la presencialidad con aforo completo que fue planteado por el Ministerio de Educación y autorizado por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional. Empezará con bachilleres técnicos y rurales.

En Ecuador el regreso a las clases presenciales se iniciará con grupo de 402.309 alumnos de 15 y 17 años

Francisco Ponce, docente del área técnica de mecanizado, sostuvo que se deberá hacer mantenimiento a las máquinas, pues están en mal estado.

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El pasado 8 de noviembre, 988 alumnos de 1.400 volvieron a actividades semipresenciales, pero con el pasar de los días la cifra subió a 1.261. Hay dos niveles de educación, cada uno con unos 700 estudiantes: octavo, noveno, décimo (básica superior) y bachillerato con tres especialidades: ciencias, mecanizado y construcciones metálicas y contabilidad. La edad es entre 12 y 17 años.

A Beatriz Martínez, rectora (e), le preocupa el regreso al aforo completo porque ya no se podría aplicar distanciamiento social dentro de las aulas, donde se ha colocado señalética para que haya separación entre pupitre y pupitre de un metro y medio. En cada aula había 35 y hasta 40 alumnos. Hoy son de 15 a 17.

Laboran en dos grupos: la mitad va a clases presenciales, mientras los otros alumnos lo siguen de manera virtual. Los horarios de clases son en la mañana y en la tarde.

Al ingresar a las aulas hay dispensadores de gel, las clases se imparten con las ventanas y las puertas abiertas y en los pasillos hay señalética que indica la unidireccionalidad al caminar.

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En esa unidad educativa están elaborando los horarios para implementarlos desde la próxima semana y Martínez consideró que no se podrá cumplir con los 45 minutos de clases, sino un tiempo menor o probablemente haya grupos en los recreos a fin de que no estén todos al mismo tiempo en los patios.

Algunos estudiantes como Camila Morocho, de 14 años, van desde hace dos semanas a la semipresencialidad con autorización y respaldo de sus padres. No usa uniforme.

La chica dijo que prefiere ir a presencial porque virtualmente no se interactúa mucho con los profesores.

A ella se le complicaron las matemáticas porque se aplican fórmulas y buscó tutoriales en la internet.

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Contó que antes de ingresar al establecimiento se forman en los exteriores, les revisan que porten sus kit de seguridad e ingresan. Con un poco de gel se desinfectan.

Sus clases van desde las 07:00 hasta las 11:40.

Sus padres le recomendaron que se cuide. Ella recibió las dos dosis de la vacuna contra el coronavirus.

“Nos tendremos que cuidar más, proteger más”, añadió la alumna sobre el regreso al aforo completo.

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Otra medida a tomar será que no todos saldrán del colegio al mismo tiempo, sino que lo harán por grupos ya que hay una sola puerta de ingreso.

Antes de las 10:30 del pasado jueves, ingresaba un segundo grupo a las aulas en la escuela de educación básica fiscal Teodoro Wolf. Un primer grupo lo hizo de 08:00 a 10:00. En una de las tres puertas de entrada se desinfecta a quienes ingresan y se toma la temperatura. Mientras unos estudiantes asisten de manera presencial, otros siguen las actividades de manera virtual.

Desde el pasado 18 de octubre, asisten 269 de 986 niños de ese establecimiento, que también se ubica en la parroquia rural de Alangasí. Son alumnos de primero a séptimo de básica de entre 5 y 12 años.

El promedio es de 15 a 17 alumnos por aula cuando antes de la pandemia había en primero de básica 30 y de segundo a séptimo, 35.

Cuando a la directora de la escuela, Esthela Medina, se le preguntó cómo van a garantizar el distanciamiento, respondió que esa es “la inquietud” que tiene también.

Agregó que cuentan con las aulas necesarias para hacer dos grupos, si así se lo requiere.

Los estudiantes de entre 5 y 11 años retornarían al aforo completo el 17 de enero.

Estimó que un 98 % de estudiantes ha recibido la primera dosis y el próximo 22 de noviembre se les colocará la segunda dosis.

Este es el calendario aprobado para retorno a las clases presenciales obligatorias y progresivas en Ecuador

María Fernanda Acosta, de 10 años, de séptimo de básica, fue vacunada con la primera dosis y va a clases desde hace tres semanas.

Para ella es mucho mejor porque puede aprender más. En Lengua ha tenido ciertos inconvenientes porque comentó que es mucha la lectura y no le gusta tanto.

Antes de las 11:00, Verónica López, licenciada en parvularia en educación inicial, daba clases mediante la plataforma Zoom en una computadora a niños de 5 años. En su aula hay 24 estudiantes. Un primer grupo tuvo actividades presenciales entre las 08:00 y las 10:00.

Comentó que los infantes no se aburren porque realizan actividades dinámicas, tratan un tema y efectúan una actividad, pero siempre con ayuda de un adulto desde el domicilio.

El comité de padres de familia aportó con dinero para la provisión de internet a más del que da el Ministerio de Educación, según contó su presidente Segundo Quimbiulco, a quien le pareció una idea acertada retornar a la presencialidad pues aprenden más y los niños están en contacto con sus compañeros. (I)